Loading...
Gestión Empresa

11 cosas que los jefes excepcionales “regalan” (sin rechistar) a sus empleados

Los jefes excepcionales (que los hay) se diferencian de quienes son jefes ramplonamente normales (e incluso malos) en que son generosos y dadivosos. Y están dispuestos a dar a sus empleados sin recibir nada a cambio.

A los jefes increíblemente buenos se les distingue porque son lo suficientemente desprendidos como para “regalar” a sus trabajadores las 11 cosas que disecciona a continuación Inc.:

1. La paciencia
Un jefe que se toma la molestia de mostrarse paciente con sus empleados les da entender que se preocupa por ellos y también que confía en ellos. Y ambas cosas son esenciales para que un líder pueda ganarse (al 100%) el respeto de sus subordinados.

2. Las alabanzas
Todos (incluso aquellos que menor rendimiento demuestran en su día a día laboral) hacen algo bien. Y por esta razón todo el mundo merece recibir elogios de cuando en cuando. Las alabanzas (en su justa medida) ayudan a los empleados a explotar al máximo el potencial que hay agazapado en sus entrañas.

3. La capacidad de olvidar
Cuando un trabajador comete un error especialmente grave, es fácil caer en la equivocación de estigmatizarlo de por vida. Sin embargo, un fallo, por muy garrafal que sea, no define una persona. Y los buenos jefes son capaces de ir más allá y mirar a sus empleados quitándose la lente (inevitablemente distorsionada) del error, que no tienen inconveniente en olvidar.

4. El don de pedir ayuda
Los jefes que son lo suficientemente humildes como para solicitar ayuda a sus empleados están dando a estos un voto de confianza. Y están demostrándoles que respetan y valoran profundamente sus conocimientos y sus experiencias. A los buenos jefes no les duelen prendas a la hora de mostrarse vulnerables con sus empleados porque saben que esa vulnerabilidad es en realidad oro puro a la hora de ganarse su confianza.

5. La privacidad
Vivimos en un mundo en el que no hay apenas espacio para lo privado y en el que se supone que estamos obligados a ser permanentemente “libros abiertos” para los demás. No obstante, hay cosas que el resto del mundo no necesita saber sobre nosotros. Los buenos jefes lo entienden y no preguntan ni indagan cuando saben que sus trabajadores quieren guardar bajo llave alguna parcela de su vida personal.

6. La oportunidad
Todas las personas tienen potencial, a nivel personal y profesional, para hacer grandes cosas. Y merecen que sus superiores les brinden la oportunidad de desarrollar todo su potencial y de ayudarles a encauzar los sueños que tienen entre ceja.

7. La sinceridad
Las personas que aun haciendo gala de una profesionalidad absolutamente impecable son irresistiblemente humanas son joyas que se las ingenian para refulgir en la oscuridad que reina a menudo en el universo corporativo. Un jefe que, además de profesional, es humano (y destila, por ende, sinceridad) lo tendrá más fácil para tener comiendo de su mano a sus subordinados.

8. La libertad
Para un trabajador que su superior tenga a bien concederle cierta autonomía e independencia es clave para mantener en lo más alto sus índices de engagement y satisfacción. Los buenos jefes se preocupan de suministrar a sus empleados ciertos estándares a modo de brújula, pero que dejan que recorran el camino en solitario (aunque están siempre disponibles para ellos si sufren algún traspié).

9. Las críticas constructivas
Para seguir adelante (con más fuerza), los trabajadores necesitan el “feedback” de sus superiores. Y es el deber de un buen jefe proporcionar a sus empleados consejos y a veces también, si es necesario, una buena “colleja” para hacerles despertar del letargo.

10. El respeto
Independientemente de si su rendimiento es mejor o peor, todos los empleados merecen ser tratados con respeto. Los jefes excepcionalmente buenos lo saben y por eso permiten que sus trabajadores sigan siendo dueños de su propia dignidad (también en las peores circunstancias).

11. El propósito
Los buenos jefes se preocupan de dotar de sentido (claro y meridiano) al trabajo de sus empleados porque saben que para ellos es sumamente importante entender por qué hacen lo que hacen.

Un artículo publicado en Marketing Directo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *