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Gestión Empresa

5 pistas para detectar que hay una cultura corporativa tóxica en tu compañía

Os explicamos cómo detectar a tiempo los síntomas de que la cultura corporativa de una empresa es tóxica y cómo corregir los problemas de fondo cuanto antes.

Hay empresas donde se respira un ambiente creativo, repleto de ilusión y esfuerzo colaborativo por sacar adelante el negocio. Y hay otras en las que la cultura corporativa deja mucho que desear: trabajadores descontentos, malos rollos y desgana generalizada por los designios de la compañía.

Ya sean rencillas personales, diferencias estratégicas o creativas, los cambios en la dinámica del negocio o cualquier otra circunstancia de esas que nos da la vida: lo importante es detectar a tiempo los síntomas de que la cultura corporativa es tóxica y corregir los problemas de fondo cuanto antes.

En ese sentido, recopilamos cinco claves que nos pueden ayudar a entender lo que se cuece en el imaginario colectivo de la empresa. Señales obvias, pero no siempre fáciles de percibir desde dentro de la organización, de que algo no funciona del todo bien entre la plantilla:

No hay instinto de mejorar

Si nadie habla de mejoras o de crecimiento, tenemos un problema. No hay lema más peligroso que creernos a pies puntillas eso de “si no está roto, no lo toques”: si bien hay algo de cierto en eso, la falta de ambición es una lacra competitiva sin igual. Debemos siempre fomentar una cultura de crecimiento, innovación o mejora de procesos; todo lo contrario al estancamiento que predomina en las culturas tóxicas.

No hay comunicación

La comunicación de los empleados con sus superiores es fundamental para conocer el feedback más inmediato al negocio y poder solucionar los incidentes del día a día que no se pueden detectar desde una sala de juntas. Pero si nuestra plantilla tiene miedo de hablar, de hacer críticas constructivas o de proponer nuevas ideas, es que la cultura de la compañía es más que tóxica. Los trabajadores deben siempre sentirse libres de opinar y comentar sus pensamientos con los directivos, no fomentar el temor y las represalias ante cualquier voz medianamente díscolas.

No hay colaboración

Tener una nula colaboración en la empresa es un problema muy obvio, pero más sutil es tener colaboraciones e interrelaciones que ocurren solo dentro de equipos o divisiones muy específicas. Lo que realmente desea cualquier empresa es que las personas trabajen juntas y de manera coordinadas en todos los departamentos: ese es el síntoma de una verdadera cultura colaborativa positiva.

No se toman riesgos

Si lo que vemos en nuestra empresa es que nadie se arriesga nunca, es el momento de replantearnos nuestra cultura corporativa. Y es que, en una cultura de empresa saludable, los empleados se sienten libres de fallar, de hacer grandes cambios, incluso si éstos acaban saliendo mal. Si lo único que tenemos en el seno de la empresa es trabajadores que cumplen con su deber, pero nunca se salen del guion, eso es sintomático de algún problema estructural en la organización.

Se nota en el ambiente

A veces tan solo debemos prestar algo de atención al ambiente que se respira en la empresa, los malos modos o los cuchicheos que señalan alguno de los problemas antes mencionados. También podemos prestar atención a las quejas mostradas por los empleados, las opiniones de los extrabajadores o las encuestas anónimas que podemos realizar entre la plantilla para conocer su nivel de satisfacción.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga

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