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Gestión Empresa

A los malos jefes se les ve el plumero con estos 12 (deplorables) comportamientos

Los jefes malos están lamentablemente a la orden del día en el universo laboral. Y aunque a veces les gusta disfrazarse de lo que no son (y ponerse la piel de cordero), hay ciertos comportamientos que les quitan la careta.

Un mal jefe se deja a sí mismo al descubierto, por mucho que intente dar muestras de lo contrario, cuando despliega los comportamientos que desmenuza a continuación Inc.:

1. Cree que lo sabe todo (o que puede aprender cualquier cosa en apenas unos segundos)
Los malos jefes no sólo se creen omniscientes. Cuando se topan con algo que, casualidades de la vida, no conocen, están convencidos de que pueden aprenderlo “ipso facto”.

2. Se niega a creer hechos que contradicen sus opiniones
Los malos jefes “matan” al mensajero cuando éste trae bajo el brazo hechos que no están en armonía con sus propias creencias y convicciones.

3. Miente con un bellaco y termina convenciéndose a sí mismo de que dice la verdad
A un mal jefe no le importa tragarse su propio “humo” (mentiroso) con tal de hacer más creíbles sus patrañas.

4. Juzga al sexo opuesto única y exclusivamente por su atractivo físico
Los malos jefes (y también las malas jefas) supuran superficialidad por todos los poros y dicha superficialidad contamina inevitablemente los juicios sobre las personas a su cargo.

5. Ficha a familiares no cualificados para desempeñar puestos de peso
El nepotismo es una seña de identidad de la que son dueños muchos malos jefes, que llegan al extremo de esclavizar a sus mejores empleados para intentar tapar las “chapuzas” de sus familiares.

6. No admite sus errores y jamás se disculpa
Los malos jefes creen que, si cometen el imperdonable pecado de confesar públicamente sus errores, dejarán de ser los superhéroes que están convencidos de ser. Ni que decir tiene que pedir disculpas no entra en los planes de los jefes “malos malísimos”.

7. Se escaquea a la hora de pagar comisiones de sus empleados (y sueldos a sus colaboradores)
A los malos jefes les encanta hacer grandes y suculentas promesas económicas y hacer lo posible por no cumplirlas.

8. Alienta las tácticas de ventas sumamente agresivas
Los malos jefes quieren cerrar ventas a toda costa y no les importa si el cliente necesita o no los productos que le ofrecen (y si echa después chispas de descontento).

9. No tolera que sus subordinados hagan bromas a su costa
Por muy inocente que sea la broma, un mal jefe no soporta que el humor (ajeno) lo convierta en su presa. Y por eso hará siempre todo lo posible para aniquilar al depredador.

10. Le gusta acaparar todos los méritos y posar su dedo acusador sobre otras personas
Si hay ganancias de por medio, un mal jefe no dudará en atribuirse todo el mérito. En cambio, enfrentado a un fracaso, un mal líder encontrará siempre un chivo expiatorio para echar balones fuera.

11. Sacrifica su propia empresa para llenarse los bolsillos
Un mal jefe prefiere recortar presupuestos y despedir a empleados antes que renunciar a su abultadísimo sueldo.

12. Habla mucho y hace poco
A los malos jefes se les llena la boca de grandilocuentes palabras que después no cumplen. Sus palabras no están nunca en sintonía con sus hechos.

Un artículo publicado en Marketing Directo

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