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Gestión Empresa

Las 20 cualidades innatas de quienes son líderes de pura cepa

¿Es el liderazgo un rasgo que se gesta en el vientre materno y que como tal está reservado única y exclusivamente a unos pocos privilegiados? Probablemente no. Puede que haya algunos que hayan nacido para ser líderes, pero los líderes también se hacen (si están dispuestos a dejarse la piel en el “gimnasio” del liderazgo).

Aun así, quienes están dotados de personalidades y temperamentos muy concretos lo tienen notablemente más fácil a la hora de metamorfosearse en líderes (merecedores realmente de tal nombre).

Quienes tienen la suerte de venir al mundo con los rasgos que disecciona a continuación Inc. treparán posiblemente por las resbaladizas y empinadas pendientes del liderazgo con más facilidad que el resto de los mortales:

1. Tienen la piel gruesa

Para liderar equipos de trabajo es de suma importancia ser dueño de una gruesa coraza y no dejarse ofender fácilmente por los demás. Al fin y al cabo, los subordinados no se morderán la lengua a la hora de opinar sobre su superior (están, de hecho, perfectamente en su derecho).

2. Son extrovertidos

Las personas extrovertidas son buenas motivando a los equipos a su cargo, conociendo rápidamente a sus subordinados y generando entusiasmo. Eso no quiere decir que las personas introvertidas tengan totalmente vetado el liderazgo. Simplemente se enfrentan a diferentes desafíos (a los que plantan cara pertrechándose de fortalezas de distinta índole).

3. Tienen confianza en sí mismos

Confiar en las habilidades y los talentos que hay en nuestras entrañas es algo que nos ayuda inevitablemente a ejercer de líderes. Si nos cuestionamos permanentemente a nosotros mismos y a nuestras propias elecciones, lo tendremos más complicado para que los demás tengan a bien seguirnos.

4. Son decididos

Quienes son decididos son capaces de evaluar rápidamente las diferentes opciones que tienen sobre la mesa y tomar decisiones inteligentes

5. Son dueños de una mente orientada a la estrategia

Ser capaz de elegir el mejor curso de acción en cada momento es una habilidad que requiere inteligencia y capacidad de decisión a partes iguales.

6. Son empáticos

Los buenos líderes son extraordinariamente hábiles poniéndose en los zapatos de los demás. Y construyen de esta forma relaciones más sólidas y duraderas con las personas a su cargo.

7. Son inteligentes

La inteligencia es un “must” a la hora de tomar decisiones complejas y salir de los laberintos en los que a menudo se quedan atrapados los líderes.

8. Son abiertos de mente

Un buen líder debe estar dispuesto a escuchar a los demás y a no dejarse cegar por sus propias convicciones (que no tienen por qué ser 100% ciertas).

9. Son directos

Quienes tienen personas a su cargo necesitan agasajar a sus subordinados con instrucciones y con un “feedback” adecuado. Y saben siempre lo que tiene que decirse y cómo tiene que decirse.

10. Son habladores

Para liderar es condición sine qua non saber comunicarse con los demás y tener facilidad de palabra hace definitivamente las cosas mucho más fáciles.

11. Trabajan duro

Quienes de manera innata están dispuestos a poner toda la carne en el asador en aquello que hacen tienen más boletos para metamorfosearse en líderes.

12. Están concentrados en lo que tienen entre manos

Su mente no camina a la deriva y a merced de las distracciones, están siempre concentrados, no aceptan los comportamientos excesivamente laxos y no toleran a los trabajadores improductivos.

13. Son observadores

Son raudos y veloces detectando la apatía en las personas a su cargo y también recompensando a quienes están dando lo mejor de sí en el trabajo.

14. Son sabios

Quienes tienen la sabiduría a su vera son capaces de tomar decisiones inteligentes que echan raíces en experiencias anteriores.

15. Se preocupan por su propia salud

Huyen de la pereza, evitan meterse entre pecho y espalda comida basura y procuran sacar tiempo para hacer ejercicio físico.

16. Están llenos de energía

El liderazgo requiere altísimos niveles de energía para motivar a la gente y lograr que los subordinados trabajen duro.

17. Son agradables

Quienes aman relacionarse con los demás y pasar tiempo (no necesariamente en el trabajo) con las personas a su cargo lo tienen más fácil para erigirse como líderes.

18. Son leales

La lealtad es una cualidad poderosísima, puesto quien la posee verá probablemente devueltos (con creces) los favores previamente prestados a los demás.

19. Son apasionados

La pasión que corre a raudales por las venas de las personas nacidas para liderar es una suerte de motor que imprime energía y urgencia a todo lo que hacen.

20. Apuestan por la inclusión

No se dejan cegar por el ego y quieren que todas las personas a su cargo se contagien de sus éxitos (que no engullen de manera egoísta).

Un artículo publicado en Marketing Directo

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