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Gestión Empresa

Los 27 hábitos diarios de los “superjefes” (que haberlos haylos)

Un buen jefe, ¿nace o se hace? Pese a que hay personas que nacen pertrechadas de dotes naturales de liderazgo, lo cierto es que todos, absolutamente todos, podemos potencialmente ser mejores jefes.

Todo es cuestión de práctica y de desarrollar (con toneladas y toneladas de constancia) una serie de hábitos diarios que con el tiempo terminarán convirtiéndose en “superpoderes”.

A los buenos jefes se les reconoce fácilmente porque todos los días (sin excepción) hacen las cosas que enumera a continuación Inc.:

1. Tienen sentido del humor
No están necesariamente todo el día de broma, pero los buenos jefes aprecian el sentido del humor. Saben que es necesario para hacer frente a los momentos difíciles.

2. Comparten su visión con los demás
Los buenos jefes no sólo son dueños de una visión sino que se toman además las molestia de compartirla con cuantos están a su alrededor. Un buen jefe (dueño realmente de tal calificativo) se preocupa de hacer accesible para todo el mundo su visión.

3. Demuestran que la organización es mucho más que una única persona
Los jefes verdaderamente excepcionales no se miran el ombligo y valoran a las personas que forman parte de la organización que lideran.

4. Comprenden que la gente tiene vida fuera del trabajo
Un buen jefe espera de sus subordinados dedicación al trabajo, pero entienden perfectamente que su tiempo no pueden estar volcado al 100% en temas de índole laboral.

5. Engendran más líderes
Los buenos líderes se las ingenian para reunir en torno a su persona a un buen número de seguidores, pero los grandes líderes van más allá y plantan la simiente del liderazgo en sus empleados, ayudándoles a ser mejores líderes.

6. Se rodean de “superestrellas”
Un buen jefe sabe lo importante que es delegar y por eso intenta rodearse de trabajadores tan eficientes o más que él mismo y se involucra muchísimo en los procesos de selección.

7. No se llevan todo el crédito, lo comparten los demás
Los grandes jefes están ávidos de escuchar las ideas de las personas que están a su alrededor y alaban abiertamente tales ideas cuando verdaderamente lo merecen.

8. Cuando contratan a la persona equivocada, resuelven el problema de manera limpia y transparente
Enfrentados a una mala decisión a la hora de contratar a un miembro de su equipo, los buenos jefes dan la cara y ponen remedio a su error de manera justa, ética y transparente.

9. Asumen su culpa
Cuando un error se cruza en su camino, un buen jefe no echa balones fuera y lo asume como propio.

10. Celebran los éxitos (también los más pequeños)
Nadie desea trabajar en un lugar en el que la única recompensa por el buen trabajo es más trabajo. Razón de más para celebrar de vez en cuando los éxitos, tanto grandes como pequeños.

11. Toman decisiones
Las decisiones difíciles son a menudo las mejores decisiones. Y los buenos jefes no tienen miedo de tomarlas.

12. Saben de lo que están hablando
Un buen jefe debe estar aprovisionado de profundos conocimientos sobre el tema que se supone que es su especialidad.

13. Demuestran confianza en sí mismos
La confianza sin competencia es la receta perfecta para el desastre, pero los buenos jefes están obligados a creer en sí mismos y en sus propias virtudes.

14. Respetan el tiempo de la gente
Y por esta razón tratan de ser siempre puntuales y no hacer perder el tiempo a la gente (también si son sus subordinados).

15. Saben cuándo hay que ponerse duros
Un buen jefe está forzado a ser crítico (de manera constructiva) con sus empleados para alentarles a ir un paso más allá en el desempeño de su trabajo.

16. Echan marcha atrás cuando es necesario
Los grandes jefes tienen suficiente inteligencia emocional como para reconocer cuándo han tensado en exceso la cuerda y deben dar marcha atrás.

17. Establecen y comparten prioridades
Si todo es una prioridad, nada es en prioritario en realidad. Por esta razón, los buenos jefes se preocupan siempre de dejar claro lo que es verdaderamente importante.

18. Comparten información
Los buenos jefes no guardan la información bajo llave y la comparten de manera transparente con los demás.

19. Son amables
La amabilidad cuesta muy poco y crea una buena atmósfera de trabajo. Los buenos jefes lo saben y por eso rehúyen deliberadamente de los malos modos (sin pecar por ello de “blandos”).

20. Piensan a lo grande
La visión de un buen jefe debe ser siempre grande y ambiciosa. ¿Cómo no habría de serlo cuando sus subordinados deben emplear al menos una tercera parte de su tiempo en sacarla adelante?

21. Actúan de manera ética
Sus estándares éticos son muy elevados y esperan que sus empleados se ajusten también de alguna manera a tales estándares.

22. Hacen preguntas inteligentes
La pregunta más inteligente es a veces la más básica, que precisamente por su pasmosa simplicidad nadie se atreve a formular.

23. Escuchan a la gente
Un buen jefe no es necesariamente un “sabelotodo” y por eso escucha con suma atención lo que los demás tienen que decir.

24. Predican con el ejemplo
Un buen jefe no pide el oro y el moro a sus empleados sin preocuparse antes de predicar con el ejemplo.

25. Cuidan de sí mismos
Y por esta razón dan la importancia que merecen a la salud, a la familia y a otras prioridades de índole personal.

26. Piensan antes de hablar
Un buen jefe, que sabe que las palabras son portadoras de muchísimo valor, cuida muchísimo lo que dice y cómo lo dice.

27. Alientan el desarrollo personal de sus empleados
Los grandes jefes no sólo no reprimen sino que dan alas a las ansias de desarrollo personal y profesional de sus empleados.

Un artículo publicado en Marketing Directo

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