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Aprender a Emprender

Por qué Internet obliga a replantear la propuesta de valor de tu negocio

El comercio tradicional está en un proceso de adaptación que le lleva en muchos casos a reinventarse para poder sobrevivir. Internet puede ser una aliado si hacemos que juegue a nuestro favor, pero también puede ser la competencia que acabe con nosotros o que al menos obliga a replantear la propuesta de valor de muchos negocios.

Es complicado sobrevivir si vendemos lo mismo que el cliente puede comprar en cualquier momento del día desde su móvil, que le llevan a su casa, incluso en menos de dos horas. En estos casos un comercio tradicional pierde a muchos clientes, se queda con aquellos que no compran por Internet, cada vez menos, compradores impulsivos y los olvidos que no pueden esperar un mínimo tiempo de entrega.

Por eso muchos buscan especilizarse en un sector donde Internet no tenga tanta competencia, donde se de valor a la recomendación del experto. Porque esta cuestión es encontrar una propuesta de valor para el cliente, algo que no le ofrezcan en Internet. Y esto no siempre es fácil ya que en muchas ocasiones significa reinvetarse como negocio.

En todo caso siempre es más sencillo hacerlo manteniendo una base de clientes que partir de cero. Es más fácil buscar nuestra oportunidad antes de que los números rojos estén presentes en nuestra cuenta de resultados. Porque hay que tener en cuenta que más pronto que tarde aparecerán.

Si tu negocio vende lo mismo que se puede encontrar en Internet, pero no puede competir en precio, será un grave problema. Lo hemos visto con el showrooming que afecta sobre todo al sector de la moda. Esto ha obligado al pequeño negocio a buscar nuevas marcas, que no tengan rebajas constantes en Internet.

La segunda opción para por una mayor especiliazación, por abarcar un mercado más concreto, incluso si en nuestra propioa ciudad no tenemos la masa crítica necesaria. En este caso Internet si juega a nuestro favor, ya que nos ayuda a conseguir clientes que de otra forma no tendríamos, a darnos a conocer. Un ejemplo, pasar de ser un ultramarinos a una tienda especializada en productos para celiacos o alergicos a la lactosa.

Alternativas hay, lo que no podemos es hacer lo mismo mientras vemos como los beneficios cada vez son menos. El problema es que muchas veces no se analiza dónde se han ido nuestros clientes. Y no se intenta captar a otros nuevos, o evaluar cómo ha cambiado nuestro sector en los últimos años.

Un artículo escrito por Carlos Roberto

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