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Gestión Empresa

¿Qué es la estructura patrimonial de una empresa y de qué se compone?

El análisis estructural del balance de una empresas agrupando las cuentas en masas patrimoniales nos permite compararlas y estudiar su equilibrio para determinar la salud de un negocio. Os enseñamos cómo hacerlo.

Existen numerosos parámetros a tener en cuenta cuando ponemos en marcha una empresa o cuando analizamos el rendimiento financiero de una compañía al uso.Podemos fijarnos en sus beneficios, en su fondo de maniobra y en mil y un aspectos más del balance de una organización, pero uno de los más relevantes es, sin duda alguna, la estructura patrimonial.

Bajo este concepto entendemos el análisis estructural del balance agrupando las cuentas en masas patrimoniales. De esta forma, podemos compararlas y estudiar su equilibrio para determinar la salud del negocio.

¿Qué factores han de ser contemplados en una estructura patrimonial? Estos son los elementos a tener en cuenta:

  • Activo Corriente: Dentro de este paraguas englobamos el dinero que guardamos en las cuentas bancarias, en las cuentas de clientes, las existencias disponibles y la tesorería. Dicho de otro modo, el dinero que tenemos a mano y que podemos utilizar de forma rápida en cualquier momento.
  • Activo no Corriente: En esta consideración nos encontramos el dinero que tenemos invertido en activos inmovilizados, esto es, no disponibles en efectivo sino en otros formatos. Aquí entran tanto activos no amortizables (como terrenos) como amortizables (maquinaria, edificios, medios de transporte…). Otra forma de clasificarlos es por inmovilizados materiales, intangibles o financieros.
  • Pasivo corriente: En este campo encontramos las deudas a corto plazo, aproximadamente aquellas con un plazo de vencimiento inferior a un año. Encontramos tanto cuentas de proveedores como otros acreedores y cualquier deuda a corto plazo.
  • Pasivo no corriente: Bajo este aspecto englobamos la deuda a largo plazo, de largo vencimiento. Igualmente, figura en nuestro balance y debemos prestar atención a su montante para determinar la salud a futuro de nuestro negocio.
  • Patrimonio Neto: está formado por los recursos propios, como el capital social, las reservas financieras y el rendimiento de ese ejercicio.

La clave, como adelantábamos, pasa porque esta estructura patrimonial esté lo más equilibrada posible. Y, para ello, hemos de seguir algunas reglas:

  • El Activo Corriente debe ser mayor que el pasivo corriente
  • El Activo no Corriente debe financiarse con recursos permanentes. Por tanto, los recursos propios deben ser suficientes para que los gastos financieros de las deudas a largo plazo no penalicen en exceso los resultados.
  • El Patrimonio Neto debe financiar el Activo no Corriente no Amortizable. Al no ser convertibles en bienes líquidos su correspondencia ha de hacerse con recursos que tampoco sean exigibles.
  • El pasivo no Corriente debe financiar (en todo o en parte) los bienes del Activo no Corriente Amortizable con recursos, cuya permanencia en la empresa no sea inferior a la vida útil de los bienes amortizados.
  • El Pasivo Corriente debe ser menor que el Activo Corriente ya que si es superior la empresa no podrá hacer frente a sus pagos a corto plazo.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga

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