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Gestión Empresa

Tipos de liderazgo y cómo impactan en el trabajo de sus equipos

Uno de los elementos recurrentes que se intentan apuntalar con la marca personal y con lo que se destaca en ella es el de la capacidad de liderazgo, especialmente si a lo que se aspira es a un puesto ejecutivo o directivo. Hay que demostrar que se tienen esas capacidades y que se tiene lo necesario para ser un buen líder. De hecho, “capacidad de liderazgo” se ha convertido casi en una expresión vacía, en un elemento que se da por hecho que se mencionará cuando se está hablando de las capacidades propias en una entrevista de trabajo.

Sin embargo, la expresión no debería ser un término vacío, sino que debería representar una realidad clara. Tendría que ser la clave para comprender realmente quién tiene una buena capacidad de liderazgo y quien no puede decir lo mismo.

Contar con un buen líder y dejar en manos de uno de ellos un equipo son elementos cruciales para apuntalar el éxito de una empresa, y mucho más en aquellas áreas que requieren un trabajo mucho más específico o en las que las cosas son especialmente difíciles en término de gestión de equipos.

En terrenos como el marketing y la publicidad, en los que la rotación de personal es tan elevada y en los que los estudios han demostrado que los trabajadores se queman muy rápido, un buen líder es todavía más importante y decisivo. No solo guiará el trabajo del equipo, sino que además será quien evite que se caiga en ese tipo de situaciones.

Lo que dice la psicología
Encontrar a un buen líder y a uno que tenga las capacidades y cualidades claves para asumir ese liderazgo de la compañía o de los equipos que se espera no es fácil. un líder no es solo alguien con cierta formación o con cierta trayectoria.

De hecho, cualquiera que se haya cruzado con algún jefe negativo, de esos que resultan tóxicos, podrá atestiguar que que hubiese llegado hasta ahí no le daba ni de lejos las credenciales para ser considerado un líder.

Según la psicología, los buenos líderes son capaces de controlar y manejar cuatro cuestiones cruciales en su equipo. De entrada, saben comprender muy bien la motivación y también incentivarla entre los miembros de su equipo. Son capaces de hacer ver a su equipo que su trabajo es valioso. A eso se suma que comprenden el miedo y la ansiedad (siendo capaces de contrarrestarlas en su equipo) o las incertidumbres (funcionando como una especie de tierra firma).

Los 7 tipos de liderazgo que se pueden encontrar en las empresas
Hay quienes clasifican a los tipos de líderes por el tipo de método que aplican para marcar las pautas de trabajo y las rutinas de colaboración entre su plantilla. En este tipo de sistemas caben muchos formatos y muchas posibilidades, aunque no todas logran los mismos resultados.

Así, por ejemplo, está liderazgo democrático, en el que antes de tomar las decisiones el responsable escucha a todas las partes y tiene en cuenta todos los puntos de vista. No es que las decisiones se tomen en democracia real, pero sí que el líder escucha a los demás. Esto hace que sea mucho más efectivo que otros sistemas.

La lista se completa con otros formatos (de hecho, en un análisis de Hubspot además del jefe democrático diferenciaban seis tipos más de líderes), con diferentes tipos de resultados. Entre quienes raramente logran lo que buscan están el líder autocrático, en el que las decisiones se toman sin tener en cuenta ningún otro punto de vista; o el líder burocrático, que sigue siempre las normas al dedillo y que por tanto no escucha a los empleados cuando lo que proponen va en contra de las normas corporativas o de lo que se ha hecho siempre. No piensa “fuera de la caja”.

A ellos hay que sumar otros formatos que funcionan algunas veces como tipo de líderes. Está el líder transaccional, que es muy común hoy en día y que usa sistemas de premio por hacer bien el trabajo (lo que tiene su contrapunto negativo en que sin motivación extra no se hacen las cosas); el líder transformacional, que están siempre en cambio y que está siempre poniendo a los trabajadores fuera de su zona de confort (que es el tipo que las empresas quieren, pero que puede quemar rápidamente a su equipo e incluso hacer que se sientan perdidos); o el líder ‘laissez-faire’, que deja que las cosas fluyan solas.

También hay que recordar al líder estratégico, que suele ser habitualmente efectivo. Es capaz de asumir las oportunidades y de guiar a sus equipos a lo que interesa.

Vía: Puro Marketing

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