4 trucos para que los ojos se peguen como lapas a las «stories» de Instagram

Instagram tiene la vitola de ser una de las redes sociales más relevantes a ojos de las marcas, que la han convertido en su particular «ojito derecho» en el universo 2.0. Con más de 1.000 millones de usuarios en sus filas, la filial de Facebook es una de las redes sociales más concurridas y además quienes por allí se desfilan son usuarios de todas las edades. Aunque el 71% de los usuarios de Instagram tiene menos de 35 años, esta plataforma es cada vez más ajena a la edad y acoge en su seno a personas de todas las generaciones.

Una de las funcionalidades más eficaces (y también adictivas) de Instagram son las «stories«, de las que se valen, de hecho, no pocos «tiktokers» y youtubers para promocionar sus contenidos. Las historias de Instagram ayudan a marcas y creadores a estrechar lazos con sus fans y dan alas al diálogo.

Sin embargo, a medida que aumenta la popularidad de Instagram Stories, pegan también el estirón los anuncios que se abren paso en este formato y se reduce, por ende, el alcance orgánico de las historias.

Hay, no obstante, unos cuantos trucos para dar fuelle a las visualizaciones de las historias en Instagram. Torben Platzer los disecciona a continuación en un artículo para Horizont:

1. Uso de «stickers»

El indicador más importante por el que se rige el algoritmo de Instagram Stories es el tiempo que la gente tiene a bien dedicar a cada «story».

En función del tiempo que el usuario se detiene contemplando una historia, Instagram decide si mostrarla o no a nuevas personas (más allá de los «followers» de la cuenta que ha generado el contenido).

Al margen del tiempo que el usuario dedica a las historias, es importante asimismo que la gente se tome la molestia de contemplar varias veces idéntica «story» o que la pause incluso con los dedos para fijar su atención en ella.

Para espolear el tiempo invertido en las «stories» son muy útiles «stickers» como las preguntas, los cuestionarios o la encuestas. Todo aquello encaminado a propiciar que la gente interactúe con las historias acaba traduciéndose en más alcance orgánico.

Se trata de involucrar a la audiencia en la toma de decisiones de quien alumbra las historias y de hacer notar cómo su influencia deja huella en último término en los contenidos. Si hacemos, por ejemplo, una encuesta, lo ideal sería publicar los resultados para que la audiencia sienta que su opinión es efectivamente valorada.



2. Activar notificaciones

Desde la app de Instagram podemos activar notificaciones para estar al tanto de las nuevas publicaciones e historias de las personas a las que seguimos. Al activar esta opción recibimos notificaciones pop-up que nos alertan de que alguien ha publicado contenido de nueva hornada en la red social.

Cuando una «story» llega a ojos de mucha gente a través de notificaciones, el algoritmo de Instagram interpreta esta circunstancia como sinónimo de la relevancia de la historia en cuestión y ésta tiene, por ende, más posibilidades de abrirse paso en la sección «Discover».

Para azuzar a nuestros «followers» a que activen tan valiosas notificaciones podemos organizar, por ejemplo, pequeños concursos con el último objetivo de premiar a las personas que sean más rápidas reaccionando a nuestras «stories» (quizás en los 10 primeros minutos tras su publicación).

3. Publicar el número correcto de «stories»

Para determinar cuál es el número óptimo de historias publicadas a diario, es necesario llevar a cabo experimentos. Y lo cierto es que cada comunidad opera de manera diferente. En algunos casos la audiencia premia las historias cortas y concisas y en otras ocasiones los «followers» tienen una hambre voraz de «stories» y demandan más y más contenido.

Con los «insights» que nos proporciona Instagram es fácil determinar en qué historias aumentan las visualizaciones y en qué «stories» se desploman, en cambio, las «views».

Como regla general debemos tener cuenta que cuantas más interacciones incorporemos a nuestras «stories», más contenido podremos permitirnos el lujo publicar.

Debemos procurar, eso sí, publicar entre 3 y 8 historias al día para demostrar al algoritmo de Instagram que estamos allí presentes y que tenemos disposición a interactuar con la audiencia.

Si acontece por supuesto algo que se salga de la rutina (un evento, por ejemplo), podemos aumentar el número diario de «stories» publicadas.

4. Unir fuerzas con otros instagramers

Creando «stories» al alimón con otros creadores llegamos potencialmente a más personas que en último término pueden convertirse también en nuestros «followers».

A la hora de colaborar con otros instagramers en nuestras historias debemos intentar, eso sí, que nuestros valores y los suyos están alineados en la medida de lo posible.

Vía: Marketing Directo

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