9 jefes de pesadilla que quitan el sueño a los equipos de social media

¿De qué sirve alumbrar los posts más creativos sobre la faz de la Tierra para las redes sociales si después el jefe de turno les da el alto?

La bondad de los equipos de social media está lamentablemente a expensas de la bondad de quien está al mando. Y capitaneado equipos de social media hay a veces líderes absolutamente tóxicos.

Quienes se ganan las habichuelas en el proceloso océano de las red sociales tienen que lidiar a menudo con jefes terribles. Y estos que disecciona Wolfgang Ainetter en un artículo para LinkedIn Pulse son probablemente los más ponzoñosos:

1. El jefe controlador

A este tipo de líder le gusta rodearse de acólitos que no tengan prurito alguno en decir «sí» a todo (hasta a las ocurrencias más descabelladas).

Antes de que cualquier cosa recale en las redes sociales, este tipo de jefe quiere dar su visto bueno. Todo (ante lo aparentemente más nimio) tiene que desfilar previamente frente a sus retinas. Incluso un mísero e inocente tuit precisa de su autorización.

Enfrentados a este tipo de líderes, los equipos de social sacrifican lamentablemente su creatividad y la reemplazan por cautela entrevera de aburrimiento (para no disgustar al jefe).

2. El jefe jerárquico

Este tipo de líder cree una suerte de emperador medieval al que todos deben rendir pleitesía y que se rige por jerarquías tan obsoletas como rígidas a la hora de tomar decisiones.

Quienes se enfrentan a este tipo de líder sufren en sus propias carnes los múltiples males de la burocracia y para publicar un tuit deben recibir antes la aprobación de múltiples estamentos directivos (en cuya cúspide está por supuesto el jefe supremo).

3. El jefe procrastinador

Este tipo de líder se rige por una máxima: no tomar ninguna decisión siempre es mejor que tomar una decisión equivocada.

Por esta razón fenomenales campañas de social media acumulan polvo sobre su mesa hasta languidecer y quedarse totalmente huérfanas de relevancia.

«Espera. Tenemos que verlo primero» es la frase que brota con más asiduidad de los labios del jefe procrastinador.

4. El jefe analógico

A este jefe le chiflan los folletos de papel y las notas de prensa. Para él las redes sociales son solo un mero complemento (a veces completamente prescindible).

En lugar de invertir para dar brillo y esplendor a los equipos de social media, el jefe analógico prefiere volcar los presupuestos que maneja en nuevas impresoras.

5. El pseudojefe de Twitter

Aparentemente muy activo en Twitter y otras redes sociales, este jefe no se encarga en realidad de gestionar sus propios perfiles 2.0, cuya responsabilidad delega en su equipo de social media.

En consecuencia las publicaciones que recalan en su nombre en las redes sociales son huérfanas de alma y autenticidad y son totalmente impersonales e intercambiables.

Es además muy reacio a dialogar con sus seguidores en las redes sociales (a sabiendas, o quizás no, de que el engagement es vital para alcanzar el éxito en las plataformas 2.0).

6. El jefe visceral

Al jefe visceral le pueden las emociones y da lamentablemente buena cuenta de su descontrol emocional en las redes sociales.

Enloquece cuando alguien osa decir algo malo de su compañía en las redes sociales y carga él mismo contra los «enemigos» echando aún más leña a los fuegos que brotan en estos canales.

El viejo dicho atribuido a Warren Buffett de que «se necesitan 20 años para construir una reputación y apenas 5 minutos para destruirla» no parece calar en este tipo de líder.



7. El jefe ausente

A este tipo de líder parece tragárselo lo tierra en el momento más inoportuno. Junto cuando la empresa está involucrada en una severa crisis en las redes sociales, al equipo de social le resulta del todo imposible conectar con él.

Ante la ausencia de un capitán al timón, el equipo de social media asume la responsabilidad y trata de apagar el fuego, un fuego del que el jefe es completamente ajeno durante horas o incluso días.

8. El jefe con 1.000 amigos

Este tipo de líder parece dispuesto a hacer favores a todo el mundo, excepto a sus directos subordinados (que temen verlo aparecer en la oficina).

El jefe con 1.000 amigos atormenta constantemente a su equipo de social media con favores que debe a sus amistades (por mucho que esos favores menoscaben en realidad los perfiles 2.0 de la compañía que dirige).

9. El jefe soporífero

A este líder le encantaría ser una estrella del rock, pero cuando se encarama al escenario consigue aburrir a las ovejas.

Su voz extraordinariamente monótona es tan eficaz (o incluso más) que el somnífero más potente.

Con tan escaso «gancho» los vídeos que tiene a bien protagonizar en las redes sociales rara consiguen más de 12 «likes» (que son casi todos de sus empleados).

Se trata de un jefe totalmente falto de carisma, lo cual no tendría por qué ser un problema si no fuera porque se niega a admitir que no tiene salero alguno.

Vía: Marketing Directo

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