Contenidos, se acabó lo que se daba

Si ya tienes algunos años, seguramente usaste enciclopedias de las de papel para hacer trabajos del colegio. Tenías dos opciones, la primera, la que yo usaba, era ir a la biblioteca y tomar allí las notas necesarias. La segunda, la de los más afortunados, era utilizar la que tenían en casa.

Lo interesante era la forma de venta de esas enciclopedias. Uno de los sistemas era pagar una comisión a estudiantes o a gente que quería ganar un dinero extra. ¿Qué es lo que ocurría? Pues que, con un poco de suerte, acababan colocando alguna Larousse o Espasa a algún pariente pudiente, a algún familiar generoso o a tus propios padres.

A menor escala, eso también ocurría con la lotería del viaje de fin de curso o con el DOMUND.

El elemento común es que, al final, todo se reducía a la cantidad de contactos que tenías. Es cierto que algunos tenían un círculo más amplio o más pudiente, pero una vez “quemados” esos “clientes”, se acabó.

Con dospuntocerolandia ocurre algo parecido. Mientras lo que ofreces es gratuito y abierto, es posible y sólo posible, que tu círculo vea y lea o escuche lo que cuentas.

Pero cada día la cosa se complica más porque hay más contenidos y disminuye la capacidad de atención. Así que, con un poco de suerte, conseguirás que algunos de los mismos de siempre, te compren algún billete del sorteo para “el viaje de fin de curso” o dicho de otro modo, para que te den el “Me gusta” de rutina a alguna de las fotos, tuits o posts que publicas.

Así que, si hablamos de vender algo, ya ni te cuento.



El contenido ya no es el rey

El contenido hace mucho tiempo que dejó de ser el rey o la reina. No es que no sea importante, es que hay demasiado, homogéneo, falso, indistinguible y barato. Vamos, lo mismo que decía de los profesionales cuando empecé con la Marca Personal.

El contenido se ha convertido en un “commodity”, en un producto de “marca blanca”. O algo peor, gran parte de lo que se publica (ay, esas webs de nicho) es simplemente basura.

¿Y qué ocurre cuando un producto, un servicio o el trabajo de una persona pierde su valor? Pues tienes dos opciones, o lo regalas o lo transformas en algo por lo que alguien esté dispuesto a pagar.

El poder no lo tienen quienes acumulan información sino quienes la filtran

Hace ya bastante tiempo que digo que lo que hacen falta son editores, filtradores de información o, como se dice por La Red, “content curators”.

¿De qué te sirve tener un NETFLIX lleno de películas que no merecerían ni estar en un cajón de saldos en una gasolinera de una carretera secundaria? ¿No echas de menos la opinión de aquel tipo del videoclub que te decía “llévate esta, te gustará”?

¿Para qué sirve Internet si los resultados de Google no representan lo realmente relevante, si la información es un cortipega infinito y si ni siquiera sabes si lo que te cuentan es cierto?

¿Qué valor tiene escribir un libro, si hoy lo raro es encontrarte con alguien que no lo haya escrito?

Volver a los clásicos, pagar

Como decía el otro día, el fenómeno “low cost”, al final se ha convertido en una maldición.

Si, es posible que, durante un tiempo, y mientras te cargas los negocios más pequeños y/o de más calidad, te hayas beneficiado del chollo de un viaje a Berlín o te hayas ahorrado unos euros comiendo en una franquicia en lugar de ese restaurante de tu barrio en el que te conocían y te trataban bien.

En realidad, lo que muchos queremos no es algo DIFERENTE sino algo de siempre pero BIEN HECHO.

Hoy, la calidad de los servicios ha bajado para todos, excepto para los que pueden pagar más por lo que antes tenía un precio justo.

Volviendo a NETFLIX y a los canales “de pago”, lo que ha ocurrido es que, al final lo barato sale caro y, si quieres ver algo debes pasar por caja por cada una de esas plataformas.

Con los contenidos está ocurriendo igual. Creo que los medios de comunicación son los principales culpables (y sus primeras víctimas) de que hayamos dejado de leer prensa porque han entrado en el juego de la información “marca blanca” en lugar de apostar por los profesionales con Marca Personal. Pero, aunque me fastidie, entiendo que lo del contenido “premium” tiene sentido.

Aplicado a los profesionales, especialmente a los llamados “del conocimiento”, creo que el camino es el mismo. Si quieres sobrevivir, debes poner un precio a tu trabajo. Evidentemente ese precio debe estar justificado. No puedes dar lo mismo que los demás y encima cobrar por ello. Bueno, hay vendehumos que son capaces de colarte cualquier cosa, pero esa es otra historia.

Sólo puedes vender una enciclopedia a la familia

Y con esto volvemos al principio. Si quieres vender tu conocimiento “empaquetado” o como profesional por cuenta ajena, no puedes limitarte a la familia y amigos de tus Redes Sociales. No te queda otra que salir de la burbuja y localizar o, aun mejor, ser localizado por aquellos que todavía no te conocen y que pueden apreciar lo que haces y pagártelo con algo más que con un movimiento de dedo en su móvil mientras van al trabajo.

Creo que estamos en una etapa de transición en la que muchos estamos pasando del “colegueo” al “premium”. Estoy seguro de que seguirá conviviendo el contenido gratuito para atraer visitas y generar marca con el “de pago” que permitirá que el primero siga existiendo.

Estoy seguro de que va a haber bajas y deserciones, tanto por parte del que vende como del que quiere el contenido gratis, pero supongo que además de inevitable, es lo más sano.

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