¿Cuáles son los costes mínimos que tiene que asumir un emprendedor al darse de alta como autónomo?

A la hora de poner en marcha un negocio, los emprendedores suelen tener algunas dudas habituales. Una de las preguntas más frecuentes que se hacen en algún momento todas las personas al emprender un proyecto es cuáles son los costes mínimos que van a tener que pagar cuando se den de alta como autónomos.

Los costes son una de las claves más importantes a tener en cuenta antes de emprender un negocio ya que, algunos gastos ligados al alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) son fijos y el trabajador por cuenta propia deberá pagarlos, independientemente de cuánto ingrese.

Gastos básicos al emprender un negocio como autónomo

Lógicamente, conforme el autónomo vaya creciendo y su negocio se consolide, lo habitual será ir asumiendo algunos nuevos gastos. Por ejemplo, la contratación de empleados o servicios externos, como puede ser la gestión de las redes sociales o incluso la creación de nuevos departamentos.

Sin embargo, hay algunos gastos que son comunes a todos ,los autónomos desde el inicio, independientemente de su tamaño o sector. A continuación, se resumen los principales costes que comparten la mayoría de los emprendedores.

Gestoría y, en algunos casos, local

Al emprender como autónomo, aunque no es obligatorio, lo habitual es contratar a un gestor para que realice, al menos, los trámites y obligaciones básicas como puede ser el alta en Seguridad Social y Hacienda, las liquidaciones trimestrales del IVA o la declaración de la RENTA. Esto suele costar entre 70 y 250 euros mensuales de media.

Por otro lado, en algunos sectores los autónomos también necesitan un local, algo que puede suponer un coste elevado. Por ello, hay que estudiar bien todas las opciones y ver si de verdad es necesario para desarrollar la actividad y qué gastos va a suponer. Si el sector no lo requiere, siempre se puede optar por desarrollar la actividad, en uno de los muchos espacios de coworking en Barcelona u otras ciudades.

Hay que tener en cuenta que si se opta por un coworking, se ahorrarán algunos gastos como la electricidad, el agua, el gas o el Internet del negocio, que van incluidos en la cuota mensual del espacio compartido.

Cuota a la Seguridad Social

Una vez decidido esto, cuando el autónomo se da de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) empezará a tener una serie de obligaciones todos los meses.

La cotización a la Seguridad Social es el primer y más importante coste al que debe hacer frente un autónomo en España. Este pago obligatorio varía en función de la base de cotización que elija el autónomo. La mínima suele oscilar entre 250 y 350 euros al mes de media; aunque con el nuevo sistema por tramos, el coste total dependerá siempre de los ingresos reales.

Eso sí, hay que tener en cuenta que las personas que se dan de alta como autónomos tienen derecho a una bonificación, la llamada tarifa plana, que consiste en una cuota fija de 80 euros al mes durante su primer año de actividad. En los años siguientes, esta cantidad aumentará gradualmente hasta que se pague la totalidad del coste.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Otro coste importante y  que siempre llevan aparejado los autónomos españoles es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). El importe de este tributo que hay que pagar cada tres meses -si se opta por el pago fraccionado- o de manera anual varía en función de los ingresos del autónomo.

Normalmente, los autónomos deben ingresar el 20% de los ingresos netos de cada trimestre, restando deducciones y reducciones en función de su situación personal. Eso sí, en la declaración anual de la Renta es posible que haya que pagar una cantidad mayor dependiendo de los ingresos.

Los autónomos tendrán que liquidar otros impuestos trimestrales como el IVA .Sin embargo, hay que recordar que los trabajadores por cuenta propia son meros transmisores de este tributo, que en realidad no pagan ellos sino sus clientes.

Gastos de formación y de adquisición de habilidades

Más allá de estos gastos ineludibles, no se pueden ignorar

Otros costes asociados al desarrollo profesional y a la formación continua. Para mantenerse por delante de la competencia en el entorno empresarial actual, es fundamental participar en una formación continua, especialmente en materia de digitalización.

Algunos ejemplos de formas de ampliar la formación son las matrículas en clases o seminario o suscribirse a publicaciones especializadas, que son deducibles en IVA e IRPF.

Además, siempre es recomendable invertir en servicios para digitalizar la actividad, como por ejemplo una página web o la gestión de Redes sociales. Algo que, de momento, se puede hacer de forma gratuita a través de las ayudas del Kit Digital.

Autónomos y Emprendedores

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