¿Cuándo es el mejor momento para emprender?

El momento adecuado para emprender no tiene que ver con la edad, ni con si estamos o no en crisis, ni con la época del año o incluso el sector económico al cual pertenezca su actividad. Depende más de si usted está listo, del modelo de negocio a implementar y de la propuesta de valor que tiene para proponerle al mercado.

Alguna vez habrá pensado en montar su propio negocio. Y le da vueltas y vueltas. Lo ha postergado por meses o incluso años, porque nunca considera que es el momento correcto. El punto es que nunca es el momento correcto para emprender; no existe un momento ideal. Por el contrario, usted tiene que crear “el momento ideal”. Primero, teniendo muy claro el contexto y segundo, proponiendo al mercado algo relevante, un diferencial.

Primero haga la tarea

Muchos emprendimientos nacen simplemente por la pasión de alguien por algo. Sin embargo, esto no es suficiente. Habrá otras personas con la misma o más pasión que pueden estarlo haciendo extremadamente bien. No basta con que disfrute algo, tiene que saber cómo se ubica versus la competencia para ser relevante para la gente; de lo contrario será uno más.

1. Estudie la competencia

Conozca aquellos que ya resuelven lo que usted piensa resolver. Desde competidores directos con productos o servicios similares hasta alternativas que sin ser exactamente igual, también funcionan. Estudie su propuesta de valor, lo que ofrecen, a qué precios venden, qué canales utilizan, cómo se posicionan, qué dice su comunicación.

Compre su producto o servicio, experiméntelo, recorra todo el proceso y esté atento a vacíos que estén dejando. Identifique qué podría hacer mejor o en qué están fallando. No subestime quienes ya están en la calle, pues de hecho son a quienes sus clientes potenciales ya les están comprando. Por algo están ahí.

2. Analice el mercado

Nos referimos tanto al mercado como un todo, ¿está creciendo el consumo o cayendo?, ¿es estacional?, ¿cambios grandes en las reglas de juego del sector?; como al entendimiento de quienes serían sus clientes, ¿reconocen las falencias de los proveedores actuales?, ¿estarían interesados en cambiar por algo mejor, así cueste más?, ¿hay suficientes personas con ese dolor?

Vaya más allá de los tres amigos que le dicen que su idea es espectacular. Observe la conducta de la gente, hable con ellos, pregúnteles sobre las opciones actuales y la disposición a cambiar. Incluso cuando sea el momento, haga una “preventa” para ver si realmente la gente estaría dispuesta a darle dinero. Una cosa es que le digan que le gusta su producto, y otra muy diferente que realmente le den plata, así sea simbólica.

3. Conozca lo que va a vender

Conéctese con su producto o servicio; sólo así contagiará de esa pasión a sus futuros clientes. Aunque hay muchos emprendimientos que arrancan porque son “buen negocio”, financieramente hablando “dejan plata”, lo ideal es que vibre por lo que vende.

Tendrá más argumentos y conectará mucho más con su mercado. Les podrá hablar con claridad de sus dolores y frustraciones, pues usted los conoce, los ha padecido y es un miembro más de la cruzada.



Si tiene un diferencial, siempre es un buen momento

Siempre hay mercado para quien hace la diferencia. Siempre hay gente dispuesta a pagar por aquellas marcas que resuelven un dolor latente o que llenan un vacío o frustración de sus clientes. La diferenciación no se autoproclama, la reconocen los clientes con su dinero y lealtad.

1. ¿Cuál es su diferencial y propuesta de valor?

Diferencial: Lo que usted resuelve mejor que sus competidores y es importante para su cliente. Es el argumento punta de lanza que promulga a los cuatro vientos. No es un listado de cosas, es una cosa. Un argumento tan potente que la gente voltee a mirar y diga: “¡Por fin!”. Algo así es de lo que estamos hablando.

Propuesta de valor: Demás elementos de la lista. También conocidos como “valores agregados”, “beneficios”, “por qué trabajar con nosotros”, etc., etc., etc. Es lo que rodea, apoya y acompaña un diferencial; el resto de cosas.

Veamos un ejemplo: Buy Me Once (Cómprame una vez), es una compañía que comercializa diferentes productos a través de su página; desde ropa y juguetes hasta implementos para cocina y regalos. Más de 2000 productos de cuanta cosa se imagine.

Diferencial de Buy Me Once

Solo venden productos que duran (garantía de por vida, la mayoría). No se consideran un ecommerce sino un movimiento; una cruzada contra el consumismo y la obsolescencia programada.

Propuesta de valor de Buy Me Once

Otros beneficios que rodean el argumento central:

  • Amigables con el medio ambiente.
  • Hechos de materiales sostenibles.
  • Fabricantes con extraordinario servicio posventa.
  • Probados y testeados independientemente por ellos mismos.
  • Código de ética: Ninguna compañía puede pagar para estar en el sitio.
  • Envíos gratuitos en Estados Unidos para compras por encima de US$75.

2. Con base en eso, ¿quién lo aprecia?

Como hemos dicho, no todos son clientes potenciales. No todo el mundo se desmaya de la felicidad con su propuesta de valor. Como leía en una galleta de la fortuna: “No tienes que gustarle a todo el mundo. No todo el mundo tiene buen gusto”. Ese es el principio. No trate de agradar a todos, se volverá loco.

Lo que ofrecemos y la historia que contamos no resuena en todos, solo en un pequeño pero muy significativo grupo de personas. Con ellos puede sentirse como en casa. Comparten su filosofía y se unen a su causa.

3. ¿Cómo el que lo necesita sabrá que usted existe?

La invisibilidad mata más negocios que la misma competencia.

Muchos emprendimientos fracasan no necesariamente por las condiciones del mercado o por las acciones de la competencia. Fracasan porque no lograron que suficiente gente se diera cuenta de su existencia y de lo bien que podían resolver algo.

Si tiene claro su diferencial y cuáles son las personas que verdaderamente lo aprecian, será mucho más fácil saber qué decirles en su comunicación y dónde exponerse para que lo vean.

Emprenda un proyecto, no un negocio

No vea el emprendimiento como el negocio de la vida. No lo vea como esa carta de la que depende su subsistencia y la permanencia en este planeta. Es tan solo un proyecto. Una iniciativa. Ya veremos si de acuerdo a la tracción que logre en el mercado se convierte en un negocio. Por ahora es simplemente una idea.

Verlo como un proyecto y no como la decisión de la vida le quita mucha presión. Es un intento y no algo escrito en piedra. La mayoría de las cosas comienzan como un hobbie, usualmente porque somos buenos en algo o nos gusta algo. Así que dese la oportunidad de avanzar. Ya veremos qué dicen sus clientes.

Con base en esto, ¿cuál es su proyecto?

David Gómez

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