La cuarta parte de las empresas podrían estar ya en situación de «quiebra técnica»

Una cuarta parte de las empresas se encuentra a día de hoy en quiebra técnica, con obligación de que los socios disuelvan la sociedad, como consecuencia de la pandemia del Covid-19, aunque las previsiones del Banco de España elevan esta cifra hasta casi el 30% en el caso de que la situación extraordinaria se alargue en el tiempo.

Esta situación, regulada por la Ley de Sociedades de Capital (LSC) en sus artículos 364 y 365, se produce cuando el valor en libros del activo empresarial es inferior al valor de las deudas contraídas con terceros, lo que da lugar a un patrimonio neto negativo debido a las pérdidas prolongadas en el tiempo.

Moratoria gubernamental

Sin embargo, entra las medidas aprobadas por el Gobierno para reducir los efectos económicos de la lucha contra la pandemia, en el Real Decreto, se establece que la empresa que se encuentre en situación de insolvencia no está obligada a presentar el procedimiento concursal hasta finalizar el año, lo que evita su disolución obligatoria.

Esta situación está generando una gran preocupación por el número de empresas que pueden ser disueltas, con repercusión en el empleo, y por el colapso que puede generar en los tribunales, una vez que estas empresas presenten su solicitud de concurso para eludir una calificación culpable.

La proporción de compañías afectadas por las deudas de 2020 también aumentaría de forma relativamente moderada (entre 5% y 6%, hasta situarse en un 21%-22%, con un peso en el empleo del sector corporativo del 10%-12%). El desglose por tamaños evidencia un deterioro más acusado en el sector de las pymes.

En términos del peso que tienen las empresas más vulnerables en el empleo, el incremento será de entre un 4% y un 7%, lo que lo elevaría hasta entre un 20% y un 23%. Los grupos más afectados, y que presentan unos porcentajes más elevados de empresas vulnerables y de peso del empleo, son el de las compañías de menor dimensión y el de las que desarrollan su actividad en la rama de turismo y ocio, y en la de vehículos de motor.



En términos de la proporción de la deuda del sector corporativo que está en manos de empresas vulnerables, el Banco de España señala que los ascensos serían más moderados e, incluso, en algunos casos se observa un ligero retroceso, como ocurre con el indicador basado en el endeudamiento. Así, estos resultados se explican por que la perturbación afectaría en mayor medida a las compañías de menor tamaño, con niveles de recursos ajenos previos más reducido. En el contexto actual, de elevada incertidumbre y en el que muchas compañías se enfrentan a unas abultadas necesidades de liquidez, el acceso a la financiación externa de estas empresas podría verse dificultado, aunque la existencia de avales públicos para los préstamos bancarios ayudará a mitigar este riesgo.

Indica el Banco de España que en casos extremos, los eventuales problemas para financiar estas necesidades de liquidez podrían derivar en impagos y en la quiebra de algunas de las compañías afectadas, con las implicaciones negativas que ello tendría para las perspectivas de recuperación económica, tanto por la posible destrucción de una parte del tejido productivo como por la consiguiente pérdida de empleo.

Mano de obra intensiva

El problema se encuentra, según informa un reciente estudio del Institute International Finance (IIF), en que la crisis está afectando especialmente a los servicios y al comercio minorista y estos sectores están entre los más intensivos en mano de obra y, por tanto, incluso pequeñas pérdidas de producción pueden tener una alta capacidad destructiva sobre el empleo.

Así, por cada 1% de la actividad en el sector minorista que se pierde, se traduce en un 2% de destrucción de los empleos de toda la economía previos al Covid-19, al ser tan intensiva en mano de obra.

El descenso de la actividad en España en la primera mitad del año ha sido extraordinariamente profundo, incluso para los estándares mundiales del Covid-19, inducido por las recesiones económicas experimentadas en otros países.

El informe del IIF avisa de que buena parte de la actividad comercial miniorista ha pasado con la pandemia al comercio electrónico, lo que desde un punto de vista económico ha parado una parte del golpe, comercio electrónico tiene el potencial de amortiguar el golpe, pero más en términos de producción que de empleo.

En Estados Unidos, un dólar de valor añadido en el comercio electrónico requiere cinco veces menos mano de obra que un dólar de valor añadido en la venta al por menor tradicional. Además, es probable que el conjunto de aptitudes del trabajador medio en ambos sectores difiera, lo que hace que la movilidad laboral sea un desafío.

Xavier Gil Pecharromán

 

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