La joven que dejó la universidad para crear la plataforma web más famosa del mundo (y hacerse millonaria)

Melanie Perkins, una australiana de 37 años, siempre mostró una tendencia emprendedora desde muy joven. Con tan solo 14 años, vendía bufandas de lana hechas a mano.

Compaginaba sus estudios de comunicación, psicología y comercio en la Universidad Occidental de Australia, con clases de diseño gráfico. Impartiendo esta disciplina, se dio cuenta que los alumnos se tiraban 6 meses para aprender los comandos de programas de diseño como Photoshop o Ilustrator (no habían empezado a diseñar aún). El aprendizaje era difícil y complicado.

Con 19 años, se asoció con su novio, Cliff Obrecht, para desarrollar una idea de negocio que facilitara el diseño gráfico a las personas. Pidieron un préstamo conjunto de 3.500 € para poner en marcha la empresa. Como comprobó que desarrollar un software era costoso, se enfocaron en un solo nicho.

Su madre (que era maestra) encontraba problemas en crear e imprimir anuarios escolares. Así que se centraron en escuelas y en el diseño de anuarios personalizados con un sistema de arrastrar y soltar. También ofrecían impresión a domicilio.

Llamaron a su empresa Fusion Books.

En una habitación de la casa de sus padres, Melanie con su socio (y apoyo de su familia), desplegaron toda la logística. Llamaban en frío para captar clientes, promocionaba su producto de puerta en puerta, imprimían y mandaban anuarios hasta altas horas de la noche, ofrecían anuarios gratis para atraer a nuevos clientes…

El negocio tuvo éxito a nivel local. Melanie tomó la decisión de dejar la universidad para atender los pedidos y el servicio que ya ofrecían a más de 400 escuelas. Incluso expandieron la plataforma web a Francia y Nueva Zelanda.

Pero Melanie tenía una visión mayor: quería que cualquier persona, sin conocimientos de diseño, pudiera diseñar cualquier cosa en cualquier lugar del mundo. Quería democratizar el diseño gráfico.

Llamaron a su nueva idea de negocio Canva.

Primero probaron con inversores locales. La idea fue rechazada por más de 100. Pero siguió persistiendo.

En 2011, se enteraron de que un inversor influyente de Silicon Valley, Bill Tai, iba a visitar su ciudad para participar en un concurso de startups, practicar kitesurf y reunirse con otros inversores con la misma afición.

La pareja aprovechó una de esas reuniones y se presentaron sin avisar. En 5 minutos expusieron su idea ante todos, pero no lograron financiación. Lo que si consiguieron fue la atención de Bill Tai que les recomendó que viajaran a Silicon Valley. Es más, Melanie aprendió y empezó a practicar kitesurf para lograr la confianza de Tai.

En 2012, conoce a Cameron Adams, un ingeniero de Google que había sido el creador de Google Wave (antecesor de Google Drive). Se une al equipo y entre los 3 empiezan a perfeccionar el software y a afinar el producto.

Por fin, logran 3 millones dólares para lanzar Canva al mercado en 2013, gracias a la insistencia y los contactos que habían logrado en Silicon Valley.

El día de su lanzamiento no se logró el resultado esperado. Pero no se vinieron abajo. Sabían que Canva había llegado en el momento adecuado. El auge de las redes sociales como canales de comunicación y ventas, había cambiado la mentalidad de muchas empresas que veían necesario tener presencia digital. Y Canva era una herramienta que te garantizaba una buena imagen de forma sencilla, fácil y rápida.

Tras finalizar el primer mes, ya contaron con 50 mil usuarios. En menos de un año, alcanzaron la cifra de 600.000. Poco a poco se unieron más inversionistas influyentes como Guy Kawasaki (colaborador de Steve Jobs) y fondos de inversión relevantes que permitieron expandir Canva a nivel mundial.

Hoy Canva cuenta con más de 100 millones de usuarios en todo el mundo, está valorada en más de 40 mil millones de dólares, factura más de 1.000 millones de dólares al año y genera empleo para más de 3 mil personas. Es la 5ª startup más valiosa del planeta.

Melanie Perkins, cofundadora y CEO de Canva, con solo 37 años, tiene una fortuna de 4.400 millones de dólares (se encuentra entre las 1.000 personas más ricas del mundo) y es una de las emprendedoras más influyentes en la actualidad.

Como ella misma confesó en una entrevista, los rechazos le sirvieron para afinar su idea, mejorar su estrategia y crear un producto mejor. Cuando lograron la inversión ya estaban preparados para crecer a lo grande.

A veces, un NO es lo mejor que te puede pasar.

La actitud de esta emprendedora ante las dificultades, su disciplina, su persistencia y la confianza en su proyecto, fueron las armas que la han llevado al éxito.

Susana Luque