Los camellos roban protagonismo a los unicornios: el efecto colateral del coronavirus en las startups que ha llegado para quedarse

Sábado, 14 de marzo de 2020. El Gobierno declara el estado de alarma para intentar contener los contagios por coronavirus. Se restringe el movimiento de personas y la actividad económica y el hogar pasa a concentrar trabajo, ocio y descanso.

De la noche a la mañana, desapareció el mundo tal como lo conocíamos. Y todos, desde las personas a las empresas, tuvimos que adaptarnos al nuevo escenario.

En el ecosistema emprendedor, el COVID-19 desbarató muchos planes y aceleró otros. Se cerraron operaciones históricas como la venta de Idealista a fondo EQT, que también compró Freepikel Google español de las imágenes digitales, por 250 millones de euros. También rondas de calado, como los 44 millones que levantó Paack el pasado noviembre.

Pero, en conjunto, la inversión en startups españolas cayó en 2020 y el golpe fue desigual: mientras aquellas vinculadas al comercio electrónico, la salud o el delivery dieron un gran paso adelante, las que operan en sectores muy castigados por el coronavirus, como el turismo o los eventos, se enfrentaron a la casi total desaparición de su negocio —con el contador de los ingresos a 0— y, en muchos casos, tuvieron que reinventarse.



Para unas y otras, cambió la manera de trabajar y de relacionarse con potenciales inversores —que se vieron atrapados por la imposibilidad de viajar, de conocer a las personas detrás de los proyectos y de testar in situ sus posibilidades—.

Y, sobre todo, cambiaron las prioridades. Por obligación y por necesidad.

Business Insider España ha hablado de todo ello con Miguel Vicente, presidente de Antai Venture Builder y de Barcelona Tech City, que cree que el coronavirus ha traído elementos positivos que no desaparecerán cuando lo haga la pandemia.

Para desvelar esos efectos colaterales que reman a favor, empieza por el principio y destaca cuáles son las bases que sustentan un ecosistema tecnológico competitivo y de primer nivel: «La clave es el proceso de scale up. Es decir, que tengamos compañías creadas en España, que reciban financiación de inversores internacionales fuertes que les permitan hacer crecer su base de usuarios aquí e internacionalizarse».

Para este emprendedor en serie, cofundador de Wallapop o Let’s Bonus, «ese apoyo en grandes rondas seguirá siendo un signo de salud del ecosistema» y esas scale ups —o, como las define BBVA, compañías con un negocio probado que buscan escalar su modelo y que han crecido en los últimos 3 años a un ritmo superior al 20% anual en facturación o empleados— «son vitales porque hacen de correa de transmisión y aportar competitividad a la economía española».

Tomando este punto de partida, ¿cuáles fueron los efectos del tsunami llamado coronavirus?

«Durante varios meses, el COVID-19 dificultó ligeramente el acceso al mercado de capitales por parte de los fondos internacionales. Sobre todo, en las rondas B y C, al no poder viajar, conocer al equipo y realizar esa auditoría del negocio (due diligence)», señala Vicente.

Al otro lado de la pantalla de Zoom, las startups también han atravesado su propia transformación: «Quieren seguir creciendo pero no han estado tan obsesionadas con cerrar una ronda cada 6 meses o abrir 3 países al año y conseguir ronda, ronda, ronda y valoración. Han estado centradas en construir negocios más consistentes y resistentes, centrándose en el aspecto principal de su negocio, como el camello«.

El cofundador de Antai Venture Builder agrega que, así, «la internacionalización se retrasa para concentrar el esfuerzo en construir cuota de mercado y generar una ventaja competitiva y barreras de entrada en el mercado local, dejando la diversificación de producto en un segundo plano y apostando por una gestión de la caja más eficiente«.

En su opinión, «el cambio que ha traído el COVID-19, que tiene cosas muy buenas, se quedará en parte cuando el mercado de capitales vuelva a abrirse y podamos viajar y reunirnos con normalidad».

¿Es el fin de los míticos unicornios —empresas cuyo valor supera los 1.000 millones de dólares—, como CabifyGlovo o Idealista, y de esa mentalidad donde el crecimiento lo es casi todo?

«Siempre será bueno que haya rondas internacionales que permitan construir campeones nacionales, esas scale ups que necesitan ese tipo de financiación. Es positivo que cada vez tengamos más unicornios, pero también que haya un uso más eficiente del capital en la internacionalización y un mayor esfuerzo por no desviarse del foco principal».

Oportunidades en 2021 y un ‘talón de Aquiles’ en el que trabajar

En el lado de los inversores nacionales, la crisis desatada por la pandemia también ha dejado al descubierto un talón de Aquiles. «Siempre he dicho que no es relevante si los fondos están en España o no porque, al final, el mercado está abierto pero el COVID-19 y no poder viajar ha hecho más importante tener fondos nacionales de mayor tamaño donde poder acceder a financiación sin tener que viajar y con una due diligence más sencilla», subraya Miguel Vicente.

En los últimos meses de 2020, compañías de venture capital como Seaya y Kibo lanzaron sus respectivos fondos, de 85 y 100 millones de euros, respectivamente. «Son muy buenas noticias para el ecosistema, que espero siga ganando madurez en relación a Francia, Alemania o Reino Unido, con fondos que puedan respaldar una ronda B e inviertan en tickets mayores», añade.

¿Y el año que comienza? «Habrá oportunidades para emprender en educación o movilidad. A mediados de 2021, será un buen momento para testar el apetito de business angels y fondos y, hacia final de año, estos nuevos proyectos estarán buscando rondas A y ahí veremos mucha liquidez retenida de fondos de capital riesgo internacionales».

Yovanna Blanco
LucusHost, el mejor hosting

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: