Los emprendedores pueden crear un negocio digital en Estonia en menos de 4 horas y pagar pocos impuestos

Estonia se ha convertido en uno de los destinos más atractivos para los nómadas digitales de todo el mundo que desean abrir y gestionar su propio negocio de manera digital. Aunque todavía sigue siendo desconocido para muchos, este pequeño país limítrofe con el mar Báltico y el golfo de Finlandia ofrece muchas ventajas a nivel fiscal, de crecimiento y de innovación a los emprendedores españoles.

Una de las claves que diferencian a Estonia de otros destinos es el programa ‘e-Residency’, una iniciativo del Gobierno estonio para permitir que los nómadas digitales puedan montar su propio negocio en este país de manera digital en apenas unas horas y beneficiarse de sus ventajas a nivel de impuestos o innovación, siempre y cuando cumplan algunos requisitos.

El sistema tributario de Estonia se basa en una tasa impositiva única: todos pagan el mismo porcentaje de sus ingresos en impuestos, independientemente de cuánto ganen. Una de las ventajas de hacerse e-residente de Estonia es el 0% de impuestos corporativos sobre las ganancias reinvertidas para los negocios creadas allí, pero no es la única. La combinación de políticas fiscales favorables y medidas como los tratados para evitar la doble imposición, sitúan a Estonia como un modelo de sistema fiscal moderno y orientado al mundo.

 ¿Cómo funciona el sistema fiscal de Estonia y qué emprendedores pueden beneficiarse de sus ventajas?

Aunque cualquier emprendedor puede obtener la ‘e-Residency’ en Estonia cumpliendo algunos requisitos básicos, es importante destacar que los e-residentes no son automáticamente considerados residentes fiscales de Estonia.

La residencia fiscal en este país, como en cualquier otro, se determina en función de la presencia física del individuo y sus vínculos con Estonia. Así, un individuo se considera residente fiscal de Estonia si cumple con la «regla de los 183 días» o la regla de «residencia permanente”, que establece que eres residente fiscal si pasas al menos 183 días en el país dentro de un periodo continuo de 12 meses. El periodo puede comenzar y finalizar en cualquier fecha.

Una vez demostrada la residencia permanente en Estonia -no sólo de cara a este país, sino también a España-, se podría conseguir también la residencia fiscal.

Implicaciones fiscales para residentes y no residentes

Los residentes en Estonia pagan impuestos sobre sus ingresos globales, mientras que los no residentes solo pagan impuestos sobre los ingresos obtenidos dentro de Estonia. En el caso de ser considerados residentes fiscales, los e-residentes seguirían las mismas regulaciones fiscales que los residentes locales.

Para los no residentes que obtienen ingresos en Estonia, hay un impuesto de retención que varía entre el 10% y el 20%, según el tipo de ingreso.

El código fiscal de Estonia ofrece interesantes beneficios para los e-residentes, quienes pueden invertir en el crecimiento de sus negocios en Estonia sin tener que hacer frente a impuestos elevados, algo crucial en todas las etapas, pero sobre todo al comienzo.

En Estonia, las ganancias reinvertidas tienen un 0% de impuestos corporativos: sólo se pagan impuestos al distribuir los beneficios como dividendos. La tasa estándar de impuesto sobre la renta corporativa en Estonia es del 20%, pero se aplica una tasa reducida del 14% si los pagos de dividendos son regulares.

A estas ventajas se une la facilidad para declarar y pagar impuestos totalmente online a través del portal de servicios fiscales electrónicos de Estonia, manteniendo bajos los costes de cumplimiento gracias a sus reglas tributarias claras y tasas uniformes.

Doble tributación internacional

Una de las mayores preocupaciones para los e-residentes es la doble tributación, es decir, ser gravados por el mismo ingreso en dos países diferentes. Estonia ha firmado acuerdos con más de 60 países -incluido España- para evitar la doble tributación, asegurando que los e-residentes no sean penalizados injustamente por impuestos sobre la renta corporativa.

Bajo estos acuerdos, los e-residentes pueden beneficiarse de créditos fiscales y también se aplican exenciones a ciertos tipos de ingresos en el país; por ejemplo, si recibes dividendos de un negocio en Estonia, es posible que estés exento de impuestos en tu país de origen. Además, en virtud de algunos acuerdos de doble tributación, se reduce la tasa de retención en ciertos tipos de ingresos.

Sanciones fiscales en Estonia

Como cualquier otro país, Estonia aplica sanciones por incumplimiento de sus leyes fiscales. Entre ellas se encuentran cargos por pago tardío con tasas determinadas por la Junta Fiscal y Aduanera.

Además, los errores en declaraciones tributarias y evasión fiscal deliberada conllevan penalizaciones, incluyendo multas y posibles cargos penales. La falta de mantenimiento de registros y el incumplimiento del IVA también están sujetos a sanciones específicas.

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