Montar un negocio con 1000 euros y una idea caída del cielo

No decimos nada nuevo al afirmar que el sector de las mascotas mueve ya una cantidad casi obscena de dinero en todo el mundo. Prácticamente todos los productos y servicios concebidos para el ser humano, tienen ya su réplica en el mundo animal, especialmente el de los perros y gatos. Con la vista puesta en este target surgen abogados, community manager, psicólogos, nutricionistas, entrenadores, hoteles, funerarias, gimnasios…

Había, sin embargo, una cosa que faltaba: la posibilidad de conocer la carta astral de tu mascota. Pero eso era antes porque esa tensión la quiso resolver Ezequiel Triviño con Argos Astral, un negocio 100% online que vende un servicio de cartas astrales para mascotas al precio de 24 euros.

El germen de la idea hay que buscarlo en Vallecas (Madrid). Una noche en la que Triviño acompañaba a su amigo Antonio Martín en su paseo nocturno con los perros cuando se produjo una lluvia de Perseidas. Notaron cómo el animal se inquietaba y alteraba su comportamiento. “Anda que si es verdad eso de que las estrellas y los astros infieren en los estados de ánimo y la personalidad de los seres vivos”, se plantearon.

Lo que en principio era un simple comentario, fue madurando en la cabeza de Triviño, muy ducho en esto del emprendimiento. En su perfil de Linkedin figuran iniciativas como la creación de la incubadora Wikreate Labs o la consultora de marketing y publicidad InterEthnica.

De su dilatada experiencia en el mundo ‘estartapero’ dice haber aprendido varias cosas. La primera es que la única manera de saber si una idea de negocio es buena o mala es lanzándola. La segunda, que te puedes equivocar, pero hay que hacerlo de forma rápida y en barato para pivotar cuanto antes. La tercera, que no tiene sentido lanzar al mercado nada por lo que el público no esté dispuesto a pagar. Añadamos a la batidora las metodologías ágiles y la escasa inversión y nos sale una startup naciente.

La idea de la lluvia de estrellas

Lo que igual se eche un poco de menos en la idea de Argos Astral es el rigor científico, claro que tampoco lo es el terreno en el que se mueve. Qué se le va a hacer. A unos, como a Newton, se les viene encima una manzana y a otros, como a Triviño, una estrella. “Esto no es una ciencia, es una cuestión de creencia, pero después de tantos siglos de existencia, digo yo que algún fundamento tendrá”, sostiene.

La carta astral es un diagrama que podría traducirse como la foto del cielo en el momento de nuestro nacimiento. Según estén alienados los astros y los planetas en ese momento, podrían inferir en nuestra personalidad, justificar ciertos comportamientos e, incluso, anticipar acontecimientos futuros.

Aunque pendiente de verificación, este centenario descubrimiento astrológico se ha mantenido vivo hasta nuestros días. Una de sus aplicaciones es la carta astral cuyo cálculo requiere del conocimiento del año, día, hora y el lugar de nacimiento exactos del destinatario. En el ser humano, resulta más o menos fácil acceder a estos datos, pero ¿qué sucede cuándo hablamos de una mascota que nos han regalado, que nos ha sido dada en adopción o, simplemente, que hemos recogido de la calle?

“Nosotros sostenemos que cuando una mascota es adoptada, empieza una nueva vida para ella. Así que esa es, entonces, la fecha que tenemos en cuenta para hacer la carta astral”, dice Triviño.



Sorteada esta barrera, en Argos Astral se presentan a medio camino entre una empresa y una ONG. En la primera faceta comercializan las cartas natales de las mascotas al precio de 24 euros, siendo el regalo el motivo que más impulsa la compra. Ya en la parte filantrópica, proporcionan cartas astrales gratuitas para centros de acogida y adopción u ONGs y donan el 20% de sus beneficios anuales después de impuestos a las entidades que, a su entender, lo necesitan más urgentemente.

Por menos de 1000 euros

Como beneficios todavía no tienen, no han tenido que donar nada, pero no les cabe duda de que terminarán haciéndolo. Argos Astral lo tenía todo preparado para su lanzamiento antes de la irrupción del Covid. Se habían unido al proyecto Antonio Martín, propietario de una tienda de mascotas y el amigo del paseo, y Yolanda Quintanilla, psicóloga, especialista en etología y muy amante de los animales. “Somos un equipo muy perruno y nuestro compromiso no es otro que velar por la protección y el bienestar de las mascotas, sobre todo aquellas que son abandonadas o víctimas de malos tratos”, dice Triviño”.

No obstante, para analizar la sostenibilidad económica del proyecto, hicieron primero un estudio de mercado. Nada a la vista de los buscadores que hablase de un servicio de carta astral para mascotas, y mucho que informaba del imparable crecimiento del sector en todas las verticales. “Que no exista nada parecido en el mundo a lo que nosotros ofrecemos puede ser por dos motivos: bien que la idea sea tan buena y original que no se le ha ocurrido a nadie, bien que sea tan mala que si alguien la ha tenido la ha descartado”, interpreta el CEO, quien no quiere llamarse a engaño.

Vista la amplitud del horizonte, el paso siguiente fue testear la idea y comprobar si había gente dispuesta a pagar por ella. Crearon entonces una una landing page con una versión beta para recibir feedback que promocionaron Martín desde su tienda y Triviño como experto en marketing y publicidad. «Aquello funcionó como un tiro. La gente lo vio como un regalo muy original» y, en poco tiempo, recibieron más de 70 peticiones de cartas astrales.

Fue entonces cuando les sorprendió la pandemia. El confinamiento lo aprovechó el equipo para madurar la idea de negocio y armar la tienda online con Shopify. Para hacer la carta astral se sirven de un programa de código abierto que luego ellos adaptan al perro y al gato añadiendo a los datos natales, la raza y una foto. En total, “menos de 1000 euros”, es la inversión que reconoce Triviño que desembolsaron los socios para montar la empresa. “Es otra de las estrategias de las startups, ¿no? Montar la idea con poco dinero, demostrar que tiene tracción y, si es así, acudir luego a una ronda si hace falta”.

Sin temor a equivocarse

Por otro lado, el hecho de que el coste de oportunidad sea bajo, reduce el miedo de los impulsores al riesgo a equivocarse, otra de las máximas del Lean Startup.

“Es increíble la fuerza que tiene mercado del fancy product orientado a las mascotas. ¿No ha sacado Louis Vuitton collares para perros y gatos que cuestan una pasta? -argumenta Triviño- Pues nosotros lo mismo. El modelo de negocio tiene fácil pivotaje y escalabilidad. Si vemos que la carta astral no funciona, pasamos a otra cosa. Ya tenemos, como aquel que dice, otros productos en la lista de impresión. Lo bueno de ser un equipo tan perruno es que estamos comprometidos con la causa, que amamos a los animales y, por eso, no vamos a caer en el primer tropiezo”.

Confían, no obstante, en que eso no suceda. Superados los peores meses de la pandemia, hace aproximadamente 15 días que relanzaron Argos Astral. Es pronto para saber si el proyecto funciona o no, pero en tan breve espacio de tiempo han recibido ya 10 solicitudes de cartas natales que entregan en diferentes formatos.

ANA DELGADO