Mujer y tecnología: aliadas y enemigas

El sector tecnológico puede ser una gran oportunidad para romper techos de cristal y fomentar las carreras profesionales de las mujeres. Pero también hay trampas, como la programación que perpetúa los roles de géneros.

Roles de género en la tecnología

Ya todos conocemos a Alexa, Siri, Cortana… asistentes virtuales que están a nuestro servicio y, casualmente, tienen voz de mujer. Personajes femeninos sumisos, serviciales y que se disculpan por todo, incluso al ser insultadas. Así lo demuestra un estudio que hizo Equals para la UNESCO donde demostró que el comportamiento de estos asistentes virtuales había sido programado de tal manera que perpetuaba los roles de género que impiden llegar a la igualdad. En concreto, analiza las respuestas que le dan a estos asistentes -con voces de mujeres jóvenes, recordemos- ante agresiones verbales, insultos o amenazas. Ellas responden de manera educada, evasiva y evitando ser desagradables en todo momento, en lugar de ofrecer un tajante ‘no es apropiado’. 

El organismo de las Naciones Unidas tiene claro que esto solo fomenta la impunidad de la violencia machista. “A menos que las tendencias actuales se inviertan -explica el informe-, es probable que el futuro digital esté inundado de asistentes dóciles humanizados, casi todos ellos mujeres, que habitualmente cometen errores tontos. La combinación de asistentes digitales feminizados conlleva el riesgo de difundir estereotipos de género problemáticos y de regularizarlos en los intercambios verbales”. 

Sin programadoras, no hay igualdad

El por qué de este fenómeno lo explica el profesor de la Universidad de Indiana Karl MacDorman, el cual comenta que, más allá de los estudios de mercado que tachan de más o menos agradables las voces, hay un componente machista en esta elección. Esa es que las tareas de estas asistentes de voz se acerquen mucho a tareas históricamente relacionadas a la mujer, como recepcionista, telefonista o guía. 

A eso hay que sumar que la mayoría de ingenieros que desarrollan estos programas son hombres. Sobre esto la Unesco también arroja luz: “en Google, por ejemplo, la mujer cubre el 21% de los puestos tecnológicos, pero representa solo el 10% de sus trabajadores de inteligencia artificial”. “Si el hombre continúa dominando este espacio -continúa el informe-, la disparidad solo sirve para perpetuar y exacerbar la desigualdad de género, ya que la discriminación no reconocida se replica en los algoritmos y en la inteligencia artificial”. Una vez más, la tecnología es enemiga y aliada de la igualdad.



El machine learning multiplican los sesgos de género

Por eso, este sesgo de género llega incluso a las imágenes. Y es que desde la Universidad de Oxford demostraron que los algoritmos de inteligencia artificial que etiquetan las imágenes para devolver resultados en los buscadores, también eran machistas. La razón es que asociaban las imágenes de cocinas con mujeres, ya que gran parte de las imágenes volcadas en internet situaban la presencia femenina en estos espacios. Mientras el algoritmo aprendía -los sistemas de aprendizaje automático –conocidos como machine learning (o ML)- lo que hizo fue multiplicar el sesgo de género. “El algoritmo aprende lo que ve, pero no corregirlo lo empeora”, asegura la experta Gemma Galdón, doctora en políticas públicas especializada en vigilancia, impacto social, legal y ético de la tecnología.

En cualquier caso, los productos tecnológicos son un reflejo de lo que somos como sociedad. Ejemplos, hay muchos. Hace unos años BMW tuvo que cambiar la voz femenina del GPS de sus coches porque, al parecer, sus clientes no estaban ‘cómodos’ al recibir órdenes de una mujer. Lo mismo ocurre cada vez que se analiza el autocompletado de las búsquedas por palabras en los portales y buscadores.  “Los desarrolladores de inteligencia artificial son en su mayoría hombres, bien pagados y con una educación similar. Sus intereses, necesidades y experiencias vitales se reflejarán en la inteligencia artificial que crean. Los prejuicios, conscientes o no, reflejan un conflicto de inclusión y representación”, inciden en el informe. 

La tecnología como aliada

Mirando en positivo, cada vez hay más presencia femenina, las compañías entienden las ventajas de la diversidad en sus puestos de responsabilidad cada vez son más las mujeres que estudian las carreras STEM. En concreto, según la propia Unesco de nuevo, el estado actual es que el 28 % del personal científico a nivel global son mujeres, así como el 30% de la plantilla del sector de las tecnologías de la información y la comunicación en Europa. Una tendencia que parece estar incrementándose.

Compañías como Google, Microsoft, Hispasat, Amazon, Indra, eBay o los todo poderosos de las redes sociales como Linkedin, Facebook o Twitter cuentan con mujeres como CEO, presidentas o encargadas de áreas geográficas importantes. No solo porque apuesten por el talento femenino, si no porque está demostrado que a cuanta mayor diversidad en sus puestos especialistas, mayor resiliencia a los cambios del mercado. 

Una oportunidad para los mercados y las mujeres

Mirando al futuro, no podemos olvidar que el mercado tecnológico puede ser el gran impulso que la igualdad necesita. Las inversiones tecnológicas en Europa no paran de crecer de un año para otro (un 21% más de 2017 a 2018, llegando a los 23.000 millones de dólares según el Informe sobre Situación del sector Tecnológico Europeo). Un contexto muy propicio para llegar a una igualdad real. ¿Cómo? Haciendo que la participación de la mujer en el mercado digital llegue a cuotas de igualdad en cuanto al acceso y a la promoción. Con un incremento del PIB de 16.000 millones de euros, tal y como asegura la Comisión Europea. 

En empleos, estas cifras se traducen en millones de puestos laborales. Por ejemplo,  la implementación del 5G necesitará más de dos millones o la inteligencia artificial demandará hasta un 10% más de personal. Que esos puestos sean ocupados tanto por mujeres como por hombres será la verdadera prueba de que en el sector tecnológico están comprometidos con la igualdad.

 

Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

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