También en la crisis del Covid-19 se puede facturar 5 millones de euros

Sin lugar a dudas, la crisis generada por la alerta sanitaria llevará a miles de negocios a cerrar sus puertas. Los meses de inactividad por el confinamiento social y el miedo de los consumidores para volver a la normalidad impedirá a muchos autónomos continuar dónde lo dejaron el pasado mes de marzo. Sin embargo, y en la otra cara – y extrema – de la moneda están aquellos cuyo negocio no sólo ha funcionado durante la pandemia, si no que se ha visto, incluso, respaldado por ella.

Ejemplo de ello es Freshperts, un negocio de comida a domicilio dirigido por Sara Serantes, una joven emprendedora que ha transformado su negocio para hacer que, a través de su aplicación, un cliente pueda elegir hasta seis variedades de tipo de comida. Desde sushi, a mexicano y tailandés, y hacer que se los lleven a casa, a través de repartidores que se encuentran todos en plantilla.

Serantes comenzó repartiendo sushi y, ocho años después, dirige seis marcas de restaurantes a domicilio de lo más variado. Su éxito llegó hasta tal punto que en el 2019 registró una facturación de  4,5 millones de euros. Y sus previsiones para este año, pese a la pandemia del Covid19, es superar lo obtenido el año pasado y casi alcanzar los 5 millones de euros. Esta emprendedora confesó que los últimos meses han supuesto «un espaldarazo a nuestro modelo de negocio”. 

La nueva app funciona en Barcelona desde el pasado mes de marzo y su acogida ha sido tan “positiva”, que en Madrid estará disponible a partir del próximo lunes. En estos seis meses de vida, los pedidos realizados a través de esta nueva herramienta digital suponen la mitad de la facturación del negocio.

Gastronomía japonesa, tailandesa o hawaiana

Su oferta recoge una amalgama de cocinas que incluyen desde platos japonesestailandeses o mexicanos hasta los famosos pokes hawaianos o, los menos conocidos, ‘Buddha bowls’, que mezclan una base de arroz o pasta con alguna proteína como ingrediente principal. La creadora de Freshperts se animó a englobar todos sus servicios de restauración bajo una misma aplicación móvil al atender las peticiones de sus propios clientes. 

“El día que abríamos un nuevo restaurante, una clienta nos llamó y nos preguntó, ‘¿oye, cómo puedo pedir un plato de sushi y otro de curry que quiero probar ambos?’”, relató Serantes. Y tras darle varias vueltas, encontró la solución: agrupar todas sus marcas de restauración dentro de una misma plataforma digital que permitiese al consumidor seleccionar platos de cualquier estilo gastronómico. Una idea pionera, pues en España hasta entonces no existía dicha opción.

De hecho, en reuniones familiares, de amigos o de pareja suele ser habitual entrar en pequeñas discusiones o debate por el tipo de comida que pedir. Freshperts aspira ahora a convertirse en una opción que ponga fin a estas situaciones, ya que desde su carta, el usuario puede escoger y combinar cualquiera de los siguientes productos: Sushifresh (comida japonesa), Boko (tailandés), TakoTako (mexicano), Fish&Green (pokebowls) y Rainbowls, que ofrece los ‘Buddha bowls’. Finalmente, Hotto, especializada en noodles con caldo, es la última marca que Serantes sumó a su grupo y que verá la luz el mes.

La banca no creía que su proyecto fuera viable

A Serantes, la idea de emprender le acompañó desde siempre, pero fue un día de forma repentina y en plena rutina cuando la inspiración llegó a su vida. Era 2010 y, debido a la crisis que España atravesaba, había tomado la decisión de marcharse un año a Nueva Zelanda junto a su pareja para mejorar su inglés y “dar la vuelta al mundo”. Estando allí también se dedicó a cuidar niños y fue precisamente en uno de esos días ajetreados, en los que compaginaba sus estudios y trabajo, cuando se dio cuenta del negocio que podía montar.

“Siempre iba con prisas y paraba en una tiendecita de sushi que estaba en frente de la academia”, relató. Y, en una de esas veces, vio clara su oportunidad laboral. “Sentí ese flechazo y comencé a trabajar en el plan de empresa”, detalló. Sin embargo, a su regreso a España y con el proyecto en mente se topó con algunos obstáculos tras dar a luz a su primer hijo.

Dicen que quien sigue la consigue y eso precisamente fue lo que le sucedió a la fundadora de Freshperts. Mujer, joven y madre. Una combinación que en aquella época le cerró muchas puertas a la hora de encontrar financiación. “En la banca tradicional me dijeron que no daban microcréditos a mujeres”, explicó. Además, esas mismas entidades tampoco creían que su proyecto fuera viable. “Me decían, ¿pero de verdad piensas que alguien te va a comprar pescado crudo a domicilio por una página web?”, destacó. Pues bien, casi una década después y con 20 millones de euros de facturación acumulada, Serantes ha demostrado que para triunfar es esencial creer en los proyectos de uno mismo sin dejarse influir por la incredulidad que otros te puedan transmitir.

Tras la negativa del algunos bancos, la joven que se define como “tozuda” no se detuvo y buscó otro tipo de vías de financiación hasta que obtuvo un préstamo de 50.000 euros gracias al programa ENISA, una empresa pública del Ministerio de Industria, dedicada la financiación de proyectos empresariales viables e innovadores. Ese primer logro, le llevó a su siguiente gran reto: transformar en real lo intangible.



Como en la cocina: a fuego lento

El desarrollo de la startup ha sido un proceso lento, pero sólido. La plantilla inicial estaba compuesta de un único cocinero, cuatro repartidores y la propia fundadora, que al comprobar que la financiación obtenida “no era suficiente” para impulsar su negocio tanto en el ámbito físico como en el digital, decidió apostar el 100% del capital disponible a este segundo formato, haciendo del delivery el “grosso” de su comercio.

“Empezamos en la cocina de un hotel, siendo un cocinero, cuatro repartidores y yo. A los seis meses nos trasladamos a un local, gracias a la captación de nuevos clientes, y en 2015 abrimos el único restaurante que tenemos abierto al público”, explicó.

Un lustro después cuenta con seis líneas de restauración que ofrecen comida tanto ‘in situ’ como online, además de varios planes futuros de expansión. En breve, además de acercar su negocio a la capital, tiene previsto abrir otro local en un barrio periférico de Barcelona y, si todo va según lo estimado, a finales de 2021 estará presente en Valencia. El modelo de negocio físico está inspirado en un “food hall” con un interiorismo muy cuidado y acondicionado en base a lo más característico de cada estilo gastronómico. Así, “cada restaurante tiene un módulo desde donde puedes ver los ingredientes y a los propios cocineros elaborando las comidas, porque uno de nuestros valores más importante es la transparencia de todos los sentidos”, explicó.

Pese a haber iniciado el negocio como una dark kitchen (cocina oscura en inglés, un espacio exclusivamente enfocado al servicio al domicilio), para Serantes, permitirle al cliente que pueda ver cómo y dónde le preparan la comida es muy importante. Tanto que lo considera su valor diferencial frente a la competencia del sector. Eso sí, reconoció que “tuvimos serios problemas a la hora de trasladar el ‘on’ al ‘off’” y que su principal objetivo siempre fue la digitalización, ya que le permitía centrarse mucho más en la calidad y atención del producto.

La adaptación en plena crisis como fórmula de éxito

“Saber adaptarse” es otro de los lemas que Serantes lleva por bandera. Tras cada pequeño éxito cosechado, la joven emprendedora ha buscado dar un paso más. “Tras abrir mi primer local, mi negocio ya era viable, pero no me quede ahí” y, aunque confiesa que el temor invadió su mente, también estaba completamente decidida a dar el salto a una mayor escala. Asimismo, otro ejemplo sobre cuán importante es la adaptación en la supervivencia de los negocios es la perspicacia que Serantes demostró durante la pandemia.

Durante las dos primeras semanas de la crisis, “cuando la incertidumbre era absoluta”, la emprendedora se vio obligada a activar un ERTE a parte de la plantilla del restaurante que ofrece servicio al público. Sin embargo, rápidamente cambió esa situación, pues dio con la solución para reincorporar a estos trabajadores. Harían funciones diferentes a las que desempañaban hasta entonces, pero así ambas partes ganaban: ni sus empleados se quedaban sin trabajo ni ella perdería productividad.

“A los camareros les pusimos de teleoperadores desde sus casas para atender a los clientes”, informó. Pese a la dificultad añadida por el coronavirus, la empresa de Serantes ha podido mantener las previsiones de ventas estimadas e, incluso, aumentar su plantilla, que en la actualidad cuenta con 80 empleados, de los cuales 30 son repartidores asalariados y 25 cocineros especializados en los diferentes tipos de comida.

Respecto a los repartidores y, precisamente tras conocer este pasado miércoles el fallo del Tribunal Supremo sobre que los riders son falsos autónomos, Serantes destacó que en su e-commerce todos cuentan con contrato de trabajo a diferencia de empresas como Glovo o Deliveroo. Para la joven emprendedora, la entrega final de la comida es un aspecto fundamental en su filosofía de empresa. “No sólo se trata de si es legal o no, se trata de contar con la trazabilidad de todo el proceso. Si tú haces un pedido, yo sé quien te lo lleva, yo doy la cara por quien reparte esa comida hasta tu casa”, añadió. 

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