Uri Levine. Las tablas de un emprendedor ‘torero’

Como en un símil taurino, cuando Uri Levine emprende, en el ruedo solo caben tres: el emprendedor (el torero), el problema (el toro), y el equipo (la cuadrilla). Todo lo demás, familia incluida, ha de permanecer en las gradas hasta rematar la faena porque el emprendedor, o sale por la puerta grande con el problema resuelto, o no sale. Es, sencillamente, el precio que hay que pagar por querer algo apasionadamente.

Uri Levine se presenta como el fundador de Waze y autor del libro Enamórate del problema no de la solución, libro que Steve Woznick, cofundador de Apple, califica como “la Biblia del emprendedor”. El libro fue publicado en España por la editorial Planeta el pasado mes de abril, razón por la que coincidimos con él en Madrid. Pero Levine es mucho más de lo que dice.

Además de su popular aplicación de tráfico y navegación colaborativa que acabó siendo adquirida por Google, el emprendedor de origen israelí consiguió un segundo unicornio con fundador de Moovit, otra aplicación de movilidad vendida a la multinacional Intel. Es también fundador de Engie, que realiza diagnósticos mecánicos del vehículo; FairFly, pensada para aprovechar ofertas y ahorrar en tickets aéreos, o FeeX, que ayuda a encontrar y reducir cargos ocultos en servicios financieros. Súmese a ello su faceta como inversor y mentor en startups a las que ayuda a desarrollar sus proyectos.

EMPRENDEDORES. ¿Qué ha de tener un problema para que un emprendedor se enamore y decida que merece la pena montar una empresa por él?

URI LEVINE. Lo primero es encontrar algo, un gran problema, que merezca la pena solucionar para mejorar el mundo. Lo segundo que tienes que plantearte es quién tiene ese problema. Cuantos más lo compartan mejor, pero antes de empezar a buscar una solución, hay que hablar con ellos para comprender la percepción que tienen del problema y, a partir de ahí, tienes que enamorarte y buscar algo que aporte valor. Esta es la manera más directa de solucionar un problema.

EMP. ¿Mejor océanos azules o resolver problemas cotidianos?

U.L. No veo la incompatibilidad. Al fin y al cabo si generas mucho valor tendrás éxito. Se trata de abrazar las disrupción y perseverar. Es importante darse cuenta de que las grandes empresas en sus primeros años generaron menos del 5% de su valor, lo que quiere decir que el viaje es largo, por eso hay que enamorarse del problema.

EMP. ¿Es más fácil enamorarse de un problema de joven?

U.L. Yo empecé Waze a los 42 años. Creo que más importante que la edad es la pasión. Claro que cuando eres joven el riesgo de oportunidad es menor, pero la pasión es capaz de superar cualquier miedo, incluido el del fracaso. Te tienes que enamorar apasionadamente del problema porque la travesía para dar con la solución es larga y dura.

EMP. Hasta qué punto puede ser peligrosa esa pasión

U.L. No es peligrosa, es sencillamente el precio que tienes que pagar. Si quieres solucionar algo, tienes que anteponerlo a todo lo demás, que pasa a un segundo plano.

EMP. ¿Y qué se exige a la pareja para aguantar esto?

U.L. Entender ese compromiso y ese viaje y apoyarlo.

EMP. ¿Se tiene que querer al género humano para solucionar un gran problema?

U.L.Nunca me lo he planteado, pero supongo que sí. Al fin y al cabo el objetivo es crear valor para los demás. Pensar en las personas a las que estás ayudando a resolver un problema es muy motivante.

EMP. ¿Se puede, entonces, ser mala persona y buen emprendedor?

U.L. Absolutamente. Es fácil aprovecharse de las debilidades de la gente y crear valor para uno mismo en lugar de hacerlo para los demás.

EMP. ¿Conoce el ecosistema emprendedor español. Qué opinión tiene de él?

U.L. Realmente no lo conozco muy bien, pero sí los ecosistemas en general y no creo que el español difiera mucho del resto. A mi juicio, cualquiera de ellos debe forjarse sobre cuatro palancas principales: los fundadores, y aquí se necesita gente valiente, sin miedo al fracaso, y ese creo que es un problema en España; los inversores y, en este sentido creo que España y Europa están bien; los ingenieros, y esa creo que también es una carencia del ecosistema español que podría aprovechar las conexiones con Latinoamérica para atraer más talento; y la experiencia o la madurez que se logra con el paso de los años teniendo en cuenta que las probabilidades de éxito aumentan conforme se emprende por segunda, tercera o cuarta vez. Espero que mi libro ayude a los emprendedores a tener más éxito y cometer menos errores.

EMP. En su libro dice que Israel es la nación de las startups, con una ratio muy elevado de ellas per cápita. ¿Es porque tienen esas cuatro claves bien interiorizadas?

U.L. Si. En Israel se crea una startup por cada 1.400 personas mientras que, en Europa, la cifra es de una startup por cada 20.000 personas. En Israel hay menos miedo al fracaso y, por lo tanto, más emprendedores. Tengo que reconocer que las políticas del Gobierno también han ayudado para atraer talento e inversores extranjeros al país con una regulación y unas condiciones fiscales y tributarias bastante amables. Ingenieros y emprendedores reincidentes tampoco nos faltan. Si queremos que un ecosistema prospere, hay que invertir en los cuatro puntos clave que he dicho.

EMP. ¿Cómo va el libro?

U.L. En España se acaba de presentar. En Estados Unidos salió la primera edición el año pasado y está ya traducido al inglés, portugués y español.

EMP. ¿Qué cuenta que no cuenten otros?

U.L. Algunas de las cosas que cuento las sabía de antemano, pero la mayoría las aprendí de una manera dura. Lo que estoy intentando con este libro es compartir mi know how, mi conocimiento, y esto no es sencillo. Yo diría que la mayoría de la gente o son emprendedores o son maestros y yo soy ambos.

EMP. Y también es inversor. Es complicado cambiar el gorro de emprendedor por el de inversor?

U.L. Yo soy un inversor bastante atípico porque invierto como emprendedor. Sé que la travesía es larga y me comprometo a acompañarles en el viaje igual que el resto de mi equipo.

EMP. El mayor error que puede cometer un emprendedor ¿es…?

U.L. El equipo. He hablado con muchas startups que han fracaso y la mitad me decían que el equipo no había funcionado. Yo les preguntaba desde cuándo sabían que el equipo no era el correcto y todos contestaban que desde el primer mes. Entonces, si lo sabían y no hicieron nada al respecto, el problema no era el equipo, sino de la falta de liderazgo del CEO y el miedo a tomar decisiones duras de forma rápida.

EMP. Pero muchos aluden a la falta de recursos para fichar al equipo que les gustaría

U.L. Pues en ese caso la lectura que extraigo es la misma: la falta de liderazgo para atraer a quienes considera los mejores. Si de verdad saben que tienen un bueno proyecto, una misión real y unos valores lo del dinero siempre se puede arreglar más adelante.

EMP. Valore, por orden de importancia, del 1 al 5, los siguientes factores que inciden en el éxito de una startup: idea, ejecución, estrategia, intuición y suerte.

U.L. Pues te has olvidado del número uno, que es el equipo. Como he dicho, más de la mitad de las statups fracasan porque el equipo no ha funcionado. El resto de los factores por orden de importancia serían la ejecución; la suerte, que es cuando oportunidad y preparación se juntan; la intuición y, el último, la idea porque lo más seguro es que vaya cambiando conforme ejecutas y entiendas mejor lo que los usuarios necesitan.

EMP: Y ese insistir en una idea de negocio que se ve que no termina de arrancar ¿hasta cuando?

U.L.: Hasta que arranque. Habrá que pivotar, buscar nuevos encajes en el mercado, probar distintos modelos, pero rendirse, nunca.

Ana Delgado

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