4 asignaturas que deberían impartirse en el colegio, según algunos de los mejores emprendedores en España

4 asignaturas que deberían impartirse en el colegio, según algunos de los mejores emprendedores en España

Con la lista de asignaturas que deberían impartirse en los colegios ocurre muchas veces un poco lo mismo que lo que pasa con la lista de los jugadores que Luis Enrique debería haberse llevado al Mundial, tan en boca de todos estos días: cada uno tiene la suya propia.

Hay quien ve en el ajedrez, por ejemplo, un vehículo perfecto para entrenar el razonamiento lógico y espacial; otros piensan que cuestiones como la programación deberían ser paso obligado para todo alumno que quiera salir preparado para el mundo que está por venir.

Los hay incluso que miran más lejos y meditan qué posibilidades educativas ofrecen tecnologías como la realidad virtual, no vaya a ser que Zuckerberg tenga razón y resulte que el mundo de las próximas décadas gire alrededor del metaverso.

Y eso, sin contar a los propios docentes, que son al fin y al cabo los encargados de impartir las asignaturas.

Actualmente, asignaturas que cuentan con poca carga lectiva como Música o Educación física pugnan por ganar peso en los horarios escolares con respecto a aquellas que gozan de más horas como Lengua y Matemáticas, que defienden a capa y espada su carácter imprescindible.

El resultado de todo ello es un galimatías en el que, quien más, quien menos, todo el mundo tiene alguna materia que introducir, pero nadie es capaz de concretar muy bien a cambio de qué la pondría en marcha, pues en medio de todo este debate están unos alumnos que ya van a clase unas 130 horas más que la media de la OCDE al cabo del año.

Con todo y con eso, con ánimo no de generar más desconcierto, sino de ampliar todavía más el debate, a principios de este año Business Insider España preguntó a muchos de los emprendedores más destacados del ecosistema español qué asignaturas echan más de menos en el sistema educativo.

Sus respuestas, visto lo visto, son más homogéneas de lo que cabría esperar, y pueden agruparse en 4 propuestas: Emprendimiento, Iniciación a la vida adulta (incluye educación financiera), Inteligencia emocional y Hablar en público.



Emprendimiento: una asignatura en busca de nuevas vocaciones

«¡Claramente añadiría emprendimiento! Ni en el colegio ni en la universidad te enseñan las cosas básicas que necesitas saber si quieres hacer un proyecto por tu cuenta. Creo que es algo básico, viendo la cantidad de autónomos y microempresas que hay en España, y que son las mayores generadoras de empleo en nuestro país», explica Ander Michelena, cofundador de Ticketbits y del fondo Alliron Ventures.

Como tantos otros emprendedores, ve fundamental tratar de despertar vocaciones emprendedoras desde edades tempranas.

«Una asignatura sobre Emprendimiento me hubiera sido muy útil. Y en general asignaturas mucho más prácticas impartidas por profesionales de diferentes ámbitos que puedan contar de primera mano las aplicaciones prácticas de lo que se estudia.», apoya también José del Barrio, fundador en su día de La Nevera Roja y hoy inversor a través del fondo Samaipata.

Para Xavier Palomer, se trata de una propuesta que debería acogerse incluso en edades tempranas: «Añadiría la asignatura de emprendimiento. O más que nada, cómo montar un negocio. No la parte teórica de finanzas y demás, sino que lo orientaría a algo muy práctico. ¡Creo que es algo que debería impartirse en el colegio también!».

Coincide con ellos Chema Alonso, hacker español experto en ciberseguridad y miembro del Comité Ejecutivo de Telefónica. «Aprender a hacer un proyecto, a venderlo, a buscar financiación, a saber cómo funciona (de verdad) una compañía. En mi educación me faltó saber cómo se gestiona una empresa, y lo tuve que aprender yo en la vida real por la vía difícil».

Aunque muchos no lo saben, buena parte de estas plegarias han sido ya escuchadas. En los currículos escolares de Secundaría existe ya la asignatura de Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial, que abre a los alumnos la puerta no solo del mundo empresarial corporativo, sino también la posibilidad de que, en un futuro, intenten llevar a término sus propios proyectos.

Iniciación a la vida adulta: todo lo que nunca nos contaron

Más allá incluso del propio emprendimiento, si algo han echado en falta muchos emprendedores ha sido entrar más en contacto con ciertas nociones básicas de lo que implica independizarse.

No pocos se preguntan cómo es posible que el sistema educativo se esfuerce tanto en transmitir saberes aparentemente poco prácticos como el cálculo de integrales o el análisis sintáctico pero que nunca jamás se hable en ninguna clase de cómo se cambia una bombilla.

O de cómo se hace una factura, o de qué desperfectos corresponden al arrendador de una vivienda y cuáles al arrendatario, o de cómo pedir una hipoteca (y no salir perdiendo en el intento), o de cómo afrontar una entrevista de trabajo.

Coinciden en ello emprendedores como Josep Barberá, cofundador de O11h; Guillermo M. Gauna, CEO de Ayudame3D; Marco Alves, uno de los cofundadores en su día de El Tenedor (hoy TheFork); Lupina Iturriaga, cofundadora de Fintonic; Marta Echarri, directora de N26 en España y Portugal; y Beatriz González, socia y fundadora del fondo Seaya, entre otros.

«Enseñaría Cultura financiera incluso a los más pequeños para, por ejemplo, entender qué es una nómina, qué es un préstamo, una hipoteca… Un tercio de la población mundial no sabe este tipo de cosas, y es un hándicap enorme», dice González.

«Conocer y comprender los conceptos económicos y financieros desde una temprana edad resulta esencial para poder gestionar adecuadamente nuestras finanzas personales», apoya Echarri.

«Llegado el momento, muchas personas se ven abrumadas por procesos o trámites esenciales en la vida de un adulto como hacer la declaración de la renta, pedir una hipoteca o solicitar un crédito. Impartir estos conocimientos financieros desde el colegio contribuiría enormemente a que las personas tengan una mejor relación con el dinero y aumenten su bienestar financiero«, añade.

Aunque no todos los alumnos la cursaban dado su carácter optativo, durante muchos años se impartió en muchos centros la asignatura de Transición a la vida adulta y activa.

Pensada para alumnos que en principio no iban a tener mucho más recorrido en el sistema escolar, esta recogía muchos de los saberes necesarios para incorporarse al mercado laboral con éxito y empezar a vivir de manera independiente.

Aunque desapareció con la LOMCE, la anterior ley educativa, muchos de sus planteamientos quedaron en la asignatura de Iniciativa al emprendimiento, con lo que se trata de otra plegaria más o menos atendida.

Inteligencia emocional: una nueva actitud para un nuevo mundo

Pero los reclamos de los emprendedores no acaban en los saberes esencialmente prácticos. Muchos reclaman al sistema educativo que vaya más allá y adiestre a los alumnos desde pequeños en algo que a ellos mismos les cuesta a veces: identificar sus emociones y manejarlas inteligentemente.

«Lo fundamental es incluir Inteligencia emocional. Es la asignatura que falta en todos los colegios. No hablo solo de una asignatura sobre inteligencia emocional, sino de un conjunto que toque este tema», opina, ambicioso, Jorge Dobón, presidente y fundador del fondo Demium.

Va más lejos aún Íñigo Juantegui, cofundador en su día de La Nevera Roja: «Añadiría Gestión emocional. Tanto de uno mismo como de los demás, una asignatura que nos enseñe a entendernos a nosotros y a colaborar de forma efectiva. Aunque más que una asignatura creo que en el mundo actual nos vendría bien una carrera obligatoria de 5 años sobre esto«.

«Debería haber una asignatura para gestionar las emociones. En la vida laboral y en la vida en general en muchos momentos cruciales gestionar emociones como la frustración o la incertidumbre pueden cambiar el resultado final de una situación», apoya Yaiza Canosa, CEO y cofundadora de GOI.

Aunque no existe como tal una asignatura de Inteligencia Emocional, el concepto ha dado lugar a una buena cantidad de proyectos educativos que, desde un punto de vista transversal, es decir, desde distintas asignaturas, tratan de ayudar a los alumnos a lidiar con sus emociones.

Popularizado desde mediados de los 90 por el psicólogo Daniel Goleman, la inteligencia emocional ha ido desplazando estos años a conceptos como el cociente intelectual, a quien Goleman atribuye apenas el 20% de los factores que determinan el éxito de una persona.

El resto, dice el experto, tienen que ver con habilidades socioemocionales como la motivación, la perseverancia, el control de los impulsos, la resiliencia y la capacidad de retrasar la gratificación.

Hablar en público: los secretos de la persuasión

Los emprendedores echan de menos una última habilidad en la escuela: la de hablar en público. No es para menos, pues al fin y al cabo uno de los momentos más decisivos de cualquier startup llega el día en que deben plantarse frente a potenciales fondos de inversión en busca de financiación.

Explicar un proyecto de manera clara, concisa y convincente puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso de una empresa independiente de lo buena o mala que sea la propuesta.

Por eso, muchos apuestan por introducir en el sistema educativo alguna asignatura que aborde los secretos de la persuasión oratoria: «En el colegio eché en falta algo de Hablar en público y storytelling», dice Ana Maiques, CEO de Neuroelectrics.

Está de acuerdo Carlota Pi, cofundadora de Holaluz: «Diría que lo que falta en la escuela es Public speaking. Porque al final, ser capaz de contar una historia o ser capaz de trasladar tus ideas a través de ella es lo que mueve el mundo. El poder del storytelling. Esto yo lo he aprendido después, y si lo hubiera aprendido de pequeña pues me hubiera ido muy bien desde el principio».

Bárbara Navarro, responsable del servicio de estudios, asuntos públicos y relaciones institucionales del Banco Santander, aprecia incluso una desventaja con respecto a otros sistemas educativos.

«Eché de menos una asignatura de Hablar en público y comunicar. Frente a otros sistemas educativos donde estas asignaturas se imparten desde muy pequeños, en España. cuando yo iba al colegio, no se hacía», empieza explicando.

Y añade: «En los últimos años en los que he trabajado con personas que han estado expuestos a esos otros sistemas educativos donde saber comunicar bien y hablar en público son asignaturas muy relevantes, me he dado cuenta de que me habría ayudado mucho haber tenido yo también la misma oportunidad».

De nuevo, aunque no existe una asignatura específica al respecto, muchos centros contemplan actividades extraescolares como el teatro, un vehículo perfecto para aprender desde edades tempranas y de manera divertida nociones sobre cómo proyectar la voz o cómo disimular los nervios ante el público.

Además, la asignatura de Lengua y Literatura recoge también en su currículum como objetivo a conseguir a lo largo de los años la mejora de la expresión oral, lo que supone, entre otras cosas, aprender a exponer delante de los compañeros.

Jose Manuel Fuentes Prieto

Emprendedor en internet y, enamorado de las iniciativas sociales que surgen en torno a colectivos mas vulnerables. Desde el Gabinete de Comunicación edita webs enfocadas en los emprendedores y teletrabajadores

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