10 hábitos que debe tener un líder efectivo y ejemplar, según esta encuesta realizada por Google a sus trabajadores

¿Qué define a un buen líder? ¿Qué lo diferencia de la definición estándar y ya algo anticuada de jefe?

Al igual que muchos otros temas de la actualidad laboral, la definición de líder no es estática. Cambia según las nuevas necesidades que aparecen o evolucionan en oficinas y otros espacios de trabajo.

Una buena forma de saber qué necesita un líder eficiente y ejemplar es preguntando directamente a los trabajadores a su cargo. Y eso es lo que suele hacer regularmente Google.

La compañía tecnológica envía cada cierto tiempo un cuestionario a sus trabajadores para descubrir qué es lo que más valoran ellos de sus múltiples líderes. A partir de los resultados (destacados por Fast Company), los supervisores saben en qué deben mejorar y qué deben seguir haciendo.

Por si acaso eres un líder, o quieres saber si tu jefe puede clasificarse como tal, aquí tienes las 10 habilidades o comportamientos que debe tener un gran líder según esta encuesta de Google a sus trabajadores. ¿Encaja con tu propia definición?



1. Dar feedback práctico que mejore el rendimiento

Cada vez es más habitual que los equipos dentro de las empresas tengan reuniones one-on-one mensuales o trimestrales para que el líder pueda dar feedback a cada trabajador y que este pueda también expresar quejas o dudas.

Aunque es un buen sistema, lo que recomiendan los expertos como la escritora y exejecutiva de Google Kim Scott es no esperar a este tipo de reuniones programadas para dar un feedback sobre algo que acaba de ocurrir.

Los empleados agradecen que sus jefes les paren unos segundos en el pasillo, o por el chat, para recibir consejos de mejora sobre un trabajo o proyecto que acaban de realizar. Como tienen la tarea presente, resultará fácil que memoricen el feedback, sobre todo si es concreto, específico y práctico, que si se espera a la reunión trimestral.

También se recomienda ser directo con el feedback sin llegar a ser agresivo. Si se ha cometido un error es mejor no endulzarlo con palabras bonitas, sino ser directo (usando la empatía, eso sí).

2. Tratar a los miembros del equipo con respeto

Un buen líder debe desarrollar la escucha activa y prestar genuina atención a lo que dicen los demás miembros del equipo. Por ejemplo, se considera descortés pasarse las reuniones mirando el móvil o tecleando en el portátil, aunque sea para adelantar trabajo importante. Si un trabajador tiene una idea o recomendación, hay que prestarle toda la atención.

A continuación, hay que recordar que los trabajadores son seres humanos con problemas tan reales como imprevisibles. Es importante estar abierto a peticiones como poder llegar algo más tarde por problemas del transporte, o teletrabajar unos días a la semana debido a que uno de los hijos está enfermo y alguien tiene que quedarse en casa para cuidarle.

Finalmente, se recomienda celebrar cualquier victoria, por pequeña o anecdótica que puede parecer. Así se demuestra que se está prestando atención a lo que se hace, y cualquier dosis extra de motivación puede hacer entrar al equipo en un círculo virtuoso de producción óptima y consecución de resultados.

3. Evitar la microgestión

La microgestión o micromanagement es un mal moderno del mundo laboral que consiste en pretender controlar, supervisar o dirigir cualquier acción dentro del equipo, por mínima que sea. En realidad, si has contratado a los mejores profesionales, lo lógico es que confíes en ellos y les dejes trabajar con la mayor autonomía posible.

Un líder debe estar presente y ser corresponsable de la creación de los objetivos mensuales, trimestrales o anuales de su equipo. Una vez se hayan especificado las metas, el cómo llegar hasta ellas ya es tarea del resto de miembros.

4. Valorar todos los puntos de vista aunque no se esté de acuerdo con ellos

Un buen líder sabe gestionar sus emociones para evitar que su desagrado subjetivo hacia una idea o punto de vista no nuble la posibilidad de que detrás de esa opinión se encuentra la gran solución a los problemas actuales.

Se recomienda que el líder incentive a su equipo a cuestionar sus decisiones si los miembros no están genuinamente de acuerdo con ellas. No basta permitir expresar desacuerdo; hay que crear un espacio de fricción creativa que dé lugar a nuevas ideas o alternativas.

Si un trabajador descubre que puede expresar su opinión y que además su alternativa se convierte en el nuevo plan, lo que se consigue es crear un ambiente de seguridad psicológica en donde todos se esfuerzan por encontrar la mejor solución.

5. Centrar al equipo en la obtención de resultados

Por un lado, las tareas u objetivos del equipo o departamento deben crear resultados tangibles y positivos para la empresa una vez se han completado. A veces se cae en el error de crear una lista de tareas fáciles para poder tacharlas antes de acabar el trimestre… pero en realidad las consecuencias son mínimas.

Por otro lado, es importante saber dosificar dichas tareas en el equipo. Hay que encontrar la dosis ideal: una cantidad justa de objetivos que mantenga a los trabajadores motivados pero sin pasarse para no apesadumbrarlos.

6. Compartir información relevante de las altas esferas

Los trabajadores valoran a los líderes transparentes que dedican tiempo a explicarles cómo ha ido la última junta directiva, o qué han pensado los jefazos de los últimos resultados que han obtenido. Estas prácticas generan confianza y ayuda al equipo a sentirse conectado con el todo empresarial.

Además, esclarecer el propósito de un trabajo mejora la productividad, o al menos eso es lo que descubrió Fast Company: “el 66% de los equipos altamente eficientes sabe cómo su trabajo beneficia a clientes y al negocio, mientras que solo un 25% de los equipos poco eficientes es consciente de ello”.

7. Ayudar a los miembros del equipo en el desarrollo profesional

Un trabajador que se siente estancado o que cree que no está creciendo como profesional es un trabajador desmotivado que se sentirá desconectado de todo lo demás.

Un buen líder aprovecha algunas de las reuniones individuales programadas a lo largo del año para ayudar a su equipo a formarse y crecer. Ayuda mucho realizar preguntas como “¿Dónde te ves dentro de 5 años?”, o “¿Qué tipo de habilidades te gustaría desarrollar para la próxima fase de tu carrera?”.

8. Comunicar las expectativas con claridad

Si como líder no quieres que te molesten durante las reuniones, o si cuando te pones los auriculares significa que estás pensando, no esperes a que el resto del equipo adivinen tus intenciones: comunícalas claramente para que nadie se lleve sorpresas desagradables.

Lo mismo se puede aplicar con las expectativas en general. Hay equipos, por ejemplo, que crean objetivos ambiciosos que no pasa nada si no se cumplen al 100%. Pero si esperas que, al acabar el trimestre, haya ciertas tareas al 90%-100%, o quieres que se prioricen unas por encima de otras, es mejor dejarlo bien claro e irlo recordando.

9. Priorizar las soft skills por encima de las habilidades técnicas

Un detalle curioso que revela el cuestionario de Google es que los trabajadores explican que suelen recomendar a sus líderes por su capacidad de comunicarse o guiar, y no por sus habilidades más técnicas.

Aunque lo lógico es que alguien llegue a ser jefe tras demostrar su capacidad en el trabajo, una vez se es líder lo importante no es demostrar constantemente lo genial que se essino ayudar a los demás a descubrir que también son igual o más geniales todavía.

10. Demostrar que se es un experto en el tema

Aunque justo en el apartado de arriba se comenta que un líder debe dejar de comportarse con un trabajador a secas, es importante que se mantenga al día de las últimas técnicas, tecnologías o conocimientos de su campo.

Solo estando al día, el líder puede valorar si la propuesta o la idea de su equipo es buena y, si no lo es, cómo se puede mejorar.

Daniel Cáceres

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