10 razones por las que trabajar hasta reventar es malo para su salud y también para su carrera

En la era del trabajo inaugurada por la pandemia no pocos trabajadores, incapaces de separar adecuadamente su vida personal de su vida profesional, no pueden evitar hacer más horas extra que antes.

Y lo cierto es que trabajar de más tiene un profundísimo impacto negativo en la salud y el bienestar del empleado y también en su carrera profesional.

Un desgaste laboral excesivo es la perfecta antesala del estrés y del síndrome de «burnout» y además quien se mata casi literalmente a trabajar hace paradójicamente un flaco favor a la empresa que le tiene en nómina.

A continuación, y de la mano de HubSpot, enumeramos 10 razones por la que deslomarse en el trabajo afecta negativamente tanto a la salud del empleado como a su carrera profesional:

1. Corta las alas al sueño

Trabajar demasiadas horas desemboca en estrés y éste puede degenerar también eventualmente en la privación de horas de sueño.

Cuando no dormimos lo suficiente, nuestros niveles de energía están bajo mínimos durante varios días hasta que no dormimos por fin del tirón (y un mínimo de 8 horas).

El déficit crónico de sueño aumenta además el riesgo de padecer obesidad, enfermedades coronarias, ictus y diabetes. Y a corto plazo tiene un considerable impacto en el hipocampo, el área del cerebro consagrada a la creación y la consolidación de recuerdos.

2. Pone palos en las ruedas a los buenos hábitos

Trabajar demasiado pasa factura doblemente a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro. Por una parte, eleva nuestros niveles de estrés. Y por otra, nos impide hacer ejercicio, comer sano y emprender otros hábitos saludables.

Cuando estamos extenuados, somos, por ejemplo, más deudores de la ingesta cafeína a lo largo de todo el día, comemos peor y practicamos también menos ejercicio.

En situaciones de ansiedad tenemos menos control sobre la que ingerimos y eso nos lleva a decantarnos habitualmente por alimentos altamente calóricos.

3. Es malo para el corazón

De acuerdo con un estudio llevado a cabo en Reino Unido, quienes trabajan diariamente entre tres y cuatro horas más de lo normal presentan un 60% más de probabilidades de padecer enfermedades coronarias.

La propensión a padecer enfermedades del corazón tiene además que ver con la propia personalidad del empleado. Los trabajadores con personalidad tipo A son más competitivos y están más tensos en el desempeño de sus tareas laborales que quienes tiene personalidad tipo B. Y ello les lleva también a estar más prestos a contraer enfermedades cardiacas.



4. Se traduce en malos hábitos

Según un informe del Instituto Finés de Salud Ocupacional, quienes trabajan más de 48 horas a la semana están también predispuestos a abusar del alcohol (tomar de más de 14 bebidas alcohólicas a la semana en el caso de las mujeres y más de 21 en el caso de los hombres).

Más allá de incidir en la ingesta de alcohol, quienes trabajan de más tienen además más probabilidades de desarrollar el hábito del tabaquismo.

5. Conlleva más riesgos para los empleados con bajos salarios

Existe una relación de tipo de directo entre el trabajo excesivo y la diabetes de tipo 2 en los trabajadores con bajos salarios. Y esa relación es independiente de la edad, el sexo, la actividad física y el grado de obesidad (si la hay) del empleado.

6. Más horas no es sinónimo de trabajo de calidad

¿Cumplimentan más tareas quienes trabajan más horas? A veces, pero no cuando trabajar de más se convierte en la norma.

Cuando el empleado trabaja entre 60 y 70 horas durante varias semanas, se aprecia un declive más que notable de índice de productividad. Y tampoco entre quienes invierten entre 40 y 60 horas en la oficina se aprecia necesariamente un mayor nivel de productividad.

¿Por qué? Básicamente porque la mayor parte de la gente da lo mejor de sí misma en términos laborales en un periodo comprendido de entre 2 y 6 horas cada día. Cuando el trabajador lleva 8 horas en el trabajo, la brillantez de las tareas que acomete tiende a menguar y ya a partir de las 9 nuevas la fatiga se deja sentir en sus niveles de productividad.

En este sentido, solo quienes trabajan de más y lo hacen espoleados por algún «deadline» o alguna circunstancia motivadora (y meramente puntual) pueden realmente trabajar a pleno rendimiento una vez rebasadas las 8 horas diarias de trabajo.

7. Hay una mayor propensión a cometer errores

Trabajar excesivamente puede torpedear la comunicación interpersonal, la toma de decisiones, y la gestión de las reacciones de tipo emocional. Y todo ello puede traducirse en una mayor predisposición a cometer errores.

8. Los árboles no permiten ver el bosque

Quienes trabajan horas extra de manera indiscriminada durante mucho tiempo (sin hacer pausas, sin comer apropiadamente y sin entablar apenas contacto con sus seres queridos) acaban a menudo perdiendo el rumbo, en sus quehaceres laborales y en su vida en general.

9. La creatividad se ve gravemente lastimada

El estrés, la falta de sueño y toda la plétora de inconvenientes que hay solapados al trabajo excesivo agotan la energía, la motivación y a la postre también la creatividad del trabajador.

Para mantener en niveles óptimos su creatividad es importante que el empleado limite sus horas de trabajo, que duerma apropiadamente y que se tome tiempo libre para desconectar y plantar así la simiente de nuevas ideas.

La creatividad llama a menudo a la puerta cuando el trabajador está más relajado.

10. Complica hasta el infinito y más allá el «multitasking»

Quienes trabajan más tiempo de lo normal tienen también más riesgo de cometer errores (a veces de naturaleza completamente estúpida). Y ese riesgo se agrava aún más cuando el trabajador está involucrado en varios proyectos de manera simultánea.

El «multitasking» es el pan nuestro de cada día para muchos profesionales y, cuando el estrés entra en la ecuación, difícilmente puede implementarse de manera adecuada (y ser completamente ajeno a los errores).

Vía: Marketing Directo

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