6 trucos para calmar los momentos de ansiedad que vivas durante el trabajo

Una persona que trabaje duro y sin descanso, que no tenga miedo a hacer horas extra y llevarse el trabajo a casa, que sea perfeccionista y cuide hasta el último detalle, que se entregue en cuerpo y alma… Podría parecer la receta para el perfecto empleado que muchas empresas desearían tener. Pero detrás de estas características se esconde un alto riesgo de padecer ansiedad.

El estrés, la ansiedad y sentirse sobrepasado por la situación son algunas de las condiciones subyacentes bajo la cultura del perfeccionismo y la competitividad, de la voluntad de querer ser profesional y dar más sin importar el coste. Es lo que se conoce como ansiedad de alto funcionamiento, según la doctora Candace Good.

En un artículo, esta psiquiatra advierte de que estos factores pueden desencadenar el agotamiento y la ansiedad en una persona. Estas, además, podrían dar lugar a un sentimiento de culpa, irritabilidad, falta de sueño y cansancio ante la toma de decisiones.

«Esta forma de presión se da en muchos profesionales que trabajan en entornos intensos, donde los resultados se valoran por encima del cuidado y bienestar de la propia persona», alerta esta especialista en salud mental, autora de varios libros y miembro distinguido de la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente.

El miedo al fracaso, no saber decir que no y la dificultad para desconectar y establecer límites entre la vida laboral y personal son algunos de los factores que ayudan a distinguir personas que sufren ansiedad, explica.



Ante esto, establece 6 consejos para quienes padecen ansiedad, con el cuidado y conocimiento de uno mismo en el centro de todo:

  1. Conócete, acéptate y aprecia tu valor: la doctora Good resalta la importancia del término «gratitud», no tanto en el concepto de dar las gracias a los demás, sino sobre todo en la capacidad de apreciar lo que se tiene y cómo se es, y aceptar las imperfecciones como algo natural de los seres humanos. Además, estas suponen una oportunidad única para aprender, señala.
  2. Sé realista. Deja a un lado las autoimposiciones y todo lo que crees que deberías hacer, y sustitúyelo por expectativas más realistas con las que sí puedas. Todas esas tareas y deberes que vas sumando a tu lista de pendientes son como pequeñas piedras: no pasa nada si son unas pocas, pero muchas juntas pueden suponer una carga excesiva.
  3. Los pensamientos son solo eso. Quién eres y lo que vales son inherentes a ti como persona, y no dependen del éxito o fracaso, ni varían aunque tengas algún pensamiento negativo sobre ti.
  4. Tu vulnerabilidad es tu fortaleza. Es esencial ser consciente de uno mismo y tener la fuerza de voluntad para compartir los malos momentos y lo que has aprendido de ellos. 
  5. Modera la autocrítica y aprende a celebrar. La autocrítica no tiene por qué ser mala, pero en personas con ansiedad de alto funcionamiento puede suponer un peligro e impedirles ver el lado positivo de las cosas. Sería como si un deportista no pudiese o supiese celebrar una victoria por haber cometido un pequeño error, explica con una metáfora. Es clave tratarse con amabilidad y comprensión.
  6. El resultado no lo es todo. Cierto ‘desapego’ o distancia emocional es necesaria aunque difícil, especialmente en entornos muy enfocados a resultados. No se trata de despreocuparse por este, pero sí de conseguir que tu estado emocional no dependa del mismo. 
Carlos Galán Feced
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