Abstraerse del miedo y sentimiento del deber: los paralelismos entre liderar una empresa y desactivar bombas, según un TEDAX de la policía española

Liderar un proyecto es una batalla diaria en la que «hay que darlo todo».

Así de contundente se ha expresado Julio de la Iglesia, un coach y técnico especialista en desactivación de explosivos (TEDAX) que ha participado con una ponencia en el Honest Summit que está llevándose a cabo esta semana.

De la Iglesia ha aprovechado los minutos que le ha dejado el evento para tratar de fomentar el «valor» ante su auditorio, digital, en esta ocasión, a causa del coronavirus. «Yo de pequeño solo quería jugar a los Madelman, ser un Madelman«, comenzó, recordando las clásicas figuras de acción que triunfaron en España en los años 70.

«Con ellos era capaz de vivir todo tipo de aventuras y afrontar los mayores peligros sin miedo, porque como decía su lema: pueden con todo». De la Iglesia es un coach especializado en la gestión del miedo, precisamente. Así se da a conocer en sus perfiles en redes sociales. Y abunda en la relación que existe entre el «secuestro emocional» que ocasiona el miedo y el fracaso de proyectos, sean estos incluso empresariales.

El TEDAX y coach quería ser «como un Madelman» desde pequeño pero entonces le entró «el miedo». «El temor a suspender», en este caso, las oposiciones. «¿Qué es lo contrario al miedo? La seguridad», recuerda. De la Iglesia recobró la seguridad «estudiando y entrenando el doble». Así entró en el cuerpo, se examinó después para ser oficial quedando el primero de su promoción, y para ser subinspector quedando el segundo.

¿Cómo traslada su experiencia vital al ámbito empresarial? «Cuando ya sabemos qué queremos, para qué lo queremos y cuál es nuestro plan estratégico, ya podemos dirigir a toda nuestra flota hacia el objetivo». En un discurso cargado de referencias policiacas, De la Iglesia trató de inspirar a sus espectadores advirtiéndoles de lo necesario que es contar en el equipo con liderazgos que inspiren.

Para eso, a veces hay que abstraerse. «Yo, en un incidente con bomba, lo primero que hago es abandonar mi identidad de padre y cambiarla por la de TEDAX». «Si no sabes quién eres, no sabrás como actuar». El experto enfatiza: «Quién eres determina cómo ves el problema y qué solución puedes aportar».

Recuerda un caso en el que una carta bomba voló la mano de un cartero en Cibeles, Madrid. Acudió con una unidad antiterrorista cuando todavía no había entrado en los TEDAX. Al llegar a la escena, los TEDAX que ya estaban operando allí le advirtieron de que todavía quedaba otro artefacto explosivo por desactivar, por lo que instaron a los policías a que acordonasen la zona y se atrincherasen.

«Fueron unos minutos eternos», rememora. Cuando los TEDAX consiguieron desactivar la bomba, De la Rosa preguntó a uno de los operarios cómo había podido acercarse a ella. Él se encogió de hombros y simplemente dijo: «Es mi deber».



«Estamos inmersos en la cultura de la motivación. Pero yo cuando entro de servicio no me preguntan si me apetece o si vengo motivado. Tampoco me lo planteo, porque sé cuál es mi deber y sé que lo voy a cumplir», remacha. «El deber es una conducta aprehendida».

En resumidas cuentas, el coach entiende que es necesario que un líder comprometido con un proyecto también se comprometa con alcanzar las metas. «Hay que darlo todo. Muchos tipos de personas se rinden, porque su compromiso no era del 100%. Yo trabajo sin un plan alternativo, sin red. La posibilidad de abandonar o fracasar en mi trabajo puede acabar en catástrofe», recuerda.

«En mi trabajo solo hay dos tipos de perfiles: o eres el que desactiva una bomba o eres el que ayuda a desactivar una bomba». Así, «no importa lo ingenioso o disruptivo que sea el plan de una empresa» si en el equipo no hay gente preparada y motivada. «No podrá ejecutar». «No hablamos de paciencia y compromiso; hablamos de cohesión, capacidad de resiliencia, espíritu, diálogo, motivación, foco, de actitud de combate».

«¿Por qué unos boinas verdes pueden con un ejército más numeroso y más armado?», pregunta en el auditorio. «Porque no son un colectivo o un grupo, son un comando».

Para conseguir comandos se necesitan líderes que sepan gestionar su miedo, detalla el coach, y que contagien su pasión. «¿Cómo queremos vivir, como cobardes o como valientes? El mundo necesita de héroes y heroínas de carne y hueso, debemos dejar de ser invisibles para inspirar a hombres y mujeres justos y valientes».

«El éxito no es una casualidad, es una probabilidad más cercana para aquellos que piensan, sienten y hacen lo necesario para alcanzarlo. Me convertí en un Madelman. Y conseguirlo ha sido una aventura fantástica».

Alberto R. Aguiar
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