Consejos para proteger tu negocio y tu economía ante cualquier imprevisto

La cultura del ahorro es fundamental para intentar blindar la economía familiar de cualquier persona, pero especialmente la de los autónomos. En enero de este año, nadie podía prever lo que iba a suceder dos meses más tarde y la mayoría de negocios se planteaban un 2020 con buenas perspectivas. Sin embargo, la crisis del coronavirus ha puesto al límite a la mayoría de los autónomos que se han visto sin ingresos o con la cuenta de resultados muy mermada, pero con los mismos gastos que antes

Lo mismo ocurrió en 2008, cuando un periodo de bonanza dio paso a cinco años de crisis económica, en la que miles de pequeños negocios tuvieron que echar el cierre. Muchos de los que sobrevivieron, lo hicieron gracias a que tenían un «colchón» que les permitió aguantar. Y aunque una crisis es un imprevisto extremo para un autónomo, existen otros muchos también en época más normales a los que sólo se puede hacer frente con la cultura del ahorro. Es decir, si se cuenta con fondos propios para salvar el negocio y la economía familiar..  

Los imprevistos forman parte del día a día del autónomo y pueden venir de cualquier parte: cuando se pierden clientes, cuando alguno deja de pagar una factura importante o retrasa su abono; cuando hay que indemnizar a un empleado; cuando se estropea algún elemento esencial del negocio, como puede ser la calefacción o el aire acondicionado en un local o el vehículo con el que se trabaja. También cuando aparece un nuevo competidor en el mercado y caen las ventas del negocio o cuando la Administración impone cualquier sanción. 

Además de los imprevistos de la actividad profesional también pueden suceder otros que afectan a la economía familiar. La reparación del algún elemento de la vivienda, cuando se estropea el vehículo de uso particular o cuando hay que hacer frente a un gasto inesperado, como puede ser una multa de tráfico. Peor aún es una baja por enfermedad o accidente que impide al autónomo trabajar, un suceso a un familiar cercano que suponga gastos médicos o situación de dependencia,… Los imprevistos pueden llegar en el momento más inoportuno y algunos pueden hundir el negocio del autónomo que, normalmente, compromete todos sus bienes presentes y futuros.  

Educación financiera como medida ante imprevistos

Precisamente con el fin de inculcar la importancia del ahorro como medida de protección ante imprevistos, la CNMV (Comisión Nacional de Valores) y el Banco de España celebran cada año el día de la educación financiera. Este lunes 5 de octubre se lleva a cabo bajo el lema » finanzas responsables, finanzas para todos» y gracias a la colaboración de diferentes entidades procedentes de varios ámbitos como el educativo, en el que participa el Ministerio de Educación, o el asegurador, representado por Fundación MAPFRE, bajo el  proyecto «seguros y pensiones para todos«.

En este proyecto se realizan diversas actividades formativas como Webinars y diferentes programas de educación; un curso de «gestión de inversiones sostenibles y responsables»; talleres para «tomar decisiones financieras en el ámbito personal»; u otros proyectos formativos como el de «educación financiera en tiempos de incertidumbre».

La finalidad de estas actividades es que todos los colectivos vulnerables -incluidos los autónomos- puedan tener acceso a una verdadera cultura del ahorro. De hecho, según explican desde Fundación MAPFRE, esta cultura no consiste en otra cosa que en la costumbre de ahorrar y planificar los gastos. «La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha generado una crisis económica sin precedentes. En este contexto ser precavido es más importante que nunca. Tomar decisiones prudentes en relación a nuestros gastos nos permitirá afrontar con mayor tranquilidad cualquier imprevisto«.

Consejos para ahorrar y protegerte frente a imprevistos

A raíz de este día de la educación financiera, varios expertos dieron algunos consejos que pueden ser útiles para que el autónomo logre tener un gran colchón a partir de algunos pequeños gestos y costumbres diarias

  • Separa las cuentas de tu negocio de las privadas

Los autónomos, normalmente, suelen utilizar una misma cuenta para su negocio y para sus gastos personales. Los expertos advierten que, antes de nada, lo más recomendable sería separar una de otra. Esto es muy importante para identificar cuánto dinero se tiene y cuánto se puede gastar.  

Si se juntan en la misma cuenta bancaria la parte de los ingresos que corresponde al IVA recaudado de los clientes-que más adelante habrá que devolver a Hacienda-; los gastos en alimentación; el alquiler de la vivienda; el alquiler del local; la cuota de autónomos; el dinero destinado a pagar a proveedores y el presupuesto para las vacaciones, será muy difícil saber realmente de cuánto dinero se dispone, cuánto se puede gastar y cuánto se puede ahorrar.

  • Descubre cuánto ingresas y cuánto gastas

Una vez separadas las cuentas, llega el momento de establecer y controlar con la mayor exactitud posible cuánto se ingresa y cuánto se gasta. En el caso de algunos autónomos que trabajan por proyectos y con unos pocos clientes, los ingresos serán fáciles de establecer. Sin embargo, para otros autónomos y especialmente para aquellos que tienen negocios de «temporada», puede resultar más complicado porque su actividad depende, por ejemplo, de las diferentes estaciones del año.  Un buen método en estos casos sería establecer una media mensual a partir de la facturación anual. 

Por otro lado, casi más importante que los ingresos pueden llegar a ser los gastos. Si bien es cierto que lo que se puede ahorrar depende de lo que se ingresa, también es cierto que la clave del ahorro está siempre en lo que se gasta. Hay un dicho que suele ser cierto: «tanto ganas, tanto gastas». Y eso va en contra de una buena cultura, no ya del ahorro, sino financiera en general. En muchos casos, no es posible ingresar más pero la mayoría de las personas sí pueden gastar menos. 

Una vez separados, los gastos se pueden dividir entre los principales o fijos, aquellos que no se pueden eludir y difícilmente se pueden recortar -como el pago del alquiler de local, el alquiler de casa, o la cuota de devolución de un préstamo, de una hipoteca- y los secundarios, que son prescindibles y que sí se pueden recortar. Éstos últimos se pueden dividir en dos grupos: los recurrentes – comer fuera de casa todos los días, utilizar taxi para ir al negocio o tener contratada una plataforma de películas y series, el gimnasio, el carburante del vehículo,…- y los puntuales -como puede ser un viaje, comprar ropa, cenar fuera con los amigos de vez en cuando, un regalo para una boda…-.  En estos últimos gastos se pueden establecer prioridades: ¿cuáles son más prescindibles y se pueden eliminar para el mes que viene?

  • Considera el ahorro como un gasto fijo

Una vez identificados los gastos imprescindibles y necesarios, hay varias fórmulas para ahorrar ante imprevistos. Una de las claves para hacerlo es intentar considerar el ahorro como cualquier otra factura: un gasto ineludible. Si, por ejemplo, los ingresos permiten ahorrar 100 euros cada mes, hay  que retirar siempre esa cantidad el primer día del mes y depositarla en una cuenta aparte o, por ejemplo, en un producto de ahorro que suelen ofrecer las aseguradoras.

Otra de las fórmulas en el caso de que el autónomo sufra altibajos en su facturación sería aprovechar los ‘picos de tesorería’. Cuando en algún momento se factura más de lo esperado, se debe apartar ese ‘extra’ de liquidez para cuando surja un imprevisto.



  • Estudia las diferentes soluciones para ahorrar

El autónomo, como cualquier trabajador, está expuesto a accidentes, enfermedades y otras circunstancias en su vida familiar y profesional. Sin embargo, al estar al frente de un negocio tiene que asumir un riesgo mayor porque, ausentarse, en muchos casos, puede significar o bien tener que cerrar la persiana, o bien buscar un empleado que le sustituya.

Para su protección, además de poder subir su base de cotización y tomar las medidas para prevenir al máximo cualquier accidente, el autónomo dispone de instrumentos aseguradores con los que puede paliar esta situación. Así, es aconsejable disponer de un seguro de indemnización en caso de incapacidad temporal, ya que garantiza una cantidad diaria al autónomo que interrumpe su actividad laboral por baja u hospitalización, por ejemplo.

Además, también hay planes que aseguran el futuro y que pueden ser también una herramienta de ahorro en sí misma. Se puede complementar la futura pensión pública con diferentes instrumentos de previsión social privada, como los planes de previsión asegurados (PPA), o los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), las primas únicas o los planes de horro inversión.

  • Evita la ‘deuda mala’

Otra de las claves para ahorrar es evitar todo lo posible el endeudamiento. Pedir un préstamo, a veces, es inevitable. Sin embargo, es recomendable que ese préstamo siempre se utilice para adquirir un bien o un servicio que aumente su valor con el paso del tiempo y, a poder ser, que se utilice para generar ingresos (por ejemplo, los gastos en formación o el lanzamiento de un negocio) o reducir gastos durante la vida del préstamo (comprar el local del negocio para no tener que pagar alquiler). 

Por el contrario, hay que evitar a toda costa aquellos préstamos cuyos plazos de amortización sean superiores a la vida del producto financiado. Para los expertos todavía peor serían aquellos que tienen una TAE muy elevada; los descubiertos en cuenta, créditos de los cajeros automáticos, pagos aplazados de las tarjetas de crédito y los créditos rápidos.

  • Establece un fondo de emergencia

En el fondo, el ahorro no es otra cosa que establecer lo que suele llamarse un fondo de emergencia. Hay muchas cosas que no se pueden controlar. Los momentos difíciles son inevitables, pero un fondo de emergencia sirve para paliar la situación e impedir el descarrilamiento de la economía familiar y de la actividad.

Los expertos aconsejan acumular un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos normales, es decir, lo suficiente para pagar la hipoteca o el alquiler y la cuota de los demás préstamos, comida, luz, seguros, colegios, etc. durante ese periodo. La clave está en preguntarse qué cantidad ahorrada te daría seguridad y fijarla como objetivo.

 

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