Esta startup vasca que imita a los arrecifes para extraer energía de mares y ríos se prepara para iluminar parte de un hotel en Noruega

En un contexto global de búsqueda de nuevas fuentes de energía, hay emprendedores que apuestan por observar a la naturaleza. 

Una compañía vasca fijó su mirada en cómo los arrecifes transforman la energía de las olas que chocan contra ellos, y decidió buscar la manera de aprovechar esa energía imitando su comportamiento.

“Los arrecifes son un sistema natural que se opone a las olas y las destruye. Si uno ve un arrecife, unos metros después desaparece la ola. El arrecife la rompe y transforma esa energía en calor. Nosotros imitamos al arrecife y absorbemos esa energía con turbinas“, explica a Business Insider España Íñigo Doria, al frente de una compañía que no podía llamarse de otra forma: Arrecife Systems.

Los equipos de esta empresa vasca son estructuras flotantes de turbinas que se posicionan en contra de las olas y que al recibirlas transforman ese movimiento en electricidad moviendo un generador, que puede transferirse por cable o acumularse en baterías. La primera prueba la hicieron en 2016 en un tanque de olas y en 2019 consiguieron hacer un piloto en el mar en Laredo (Cantabria).

“Tenemos competidores que están intentando sacar energía del mar, pero a día de hoy no hay equipos rentables que lo hagan de forma eficiente”, explica Doria. Las infraestructuras cercanas a la costa tienen el problema del impacto visual.

“Lo que se busca son equipos que puedas poner lejos de la costa, y en ese sentido solo hay eólicas offshore ancladas en el fondo, pero no se pueden poner más allá de 40 metros de profundidad”, añade el CEO de Arrecife Systems.

Su sistema, patentado en unos 15 países y que puede estar tanto en la orilla como en mar abierto, podría ser la solución, ya que no requiere más que anclarlo y dejarlo flotar, aunque tiene varios desafíos por delante, como el coste de la interconexión con la red eléctrica y el efecto corrosivo del mar sobre los materiales que forman la estación.



El impacto de la pandemia y un giro hacia los ríos

Después de ganar varios premios por su tecnología —finalistas del concurso de innovación en el agua del prestigioso MIT de Boston, ganadores del Global Marine Technology y de la competición de startups de Richard Branson, o finalistas del South Summit 2017—, la compañía vasca afrontó el reto de la financiación.

A pequeñas aportaciones de financiación europea del proyecto Horizonte 2020 y una primera ronda de inversión de 500.000 euros en junio de 2018 por parte del grupo JIS, la startup vasca esperaba cerrar una nueva ronda de 300.000 euros que se frustró por la pandemia. “Si no hubiese sido por el covid, nuestra situación sería muy diferente”, lamenta Doria.

Ante la imposibilidad de seguir avanzando en equipos grandes, el equipo de Arrecife Systems comenzó a estudiar equipos pequeños con componentes comerciales, sin necesidad de producir, hasta concebir un equipo de un kilovatio, 1,20 metros de largo y unos 35 kilogramos de peso que no solo funciona en el mar, sino también en ríos.

“Somos los únicos en el mundo capaces de producir electricidad en un río de 25 centímetros de profundidad. Es fácil encontrar ríos de poca profundidad y con mucha corriente, así que hemos diseñado un equipo que se puede poner en cualquier riachuelo y permite cargar baterías o dar electricidad a una casa aislada”, explica el emprendedor.

En búsqueda de entornos con construcciones aisladas cercanas a ríos, el equipo de Arrecife buscó en los países escandinavos. Pronto contactó con un hotel en Noruega cercano a un río que se ha mostrado interesado en iluminar el exterior del hotel con uno de sus equipos.

“Les hemos enviado un equipo sencillo con una pequeña subestación con dos baterías, como un piloto. El siguiente paso que quieren es hacer casas autónomas, porque ellos tienen pequeñas cabañas, y quieren alimentarlas con paneles solares y los nuestros, que a diferencia de lo solar, trabajan las 24 horas del día”, detalla el CEO de Arrecife Systems.

A miles de kilómetros de su cliente, una empresa de depuración de agua en Miami (Estados Unidos), les ha solicitado otro equipo para contribuir a la alimentación de una casa aislada en una isla, donde quieren mezclar solar, eólica y el equipo de la empresa vasca. “Estamos fabricando los equipos y los vamos a enviar próximamente”, detalla.

La dificultad de financiar en España un proyecto energético y de padre a hijo

Arrecife Systems es fruto de una idea de José Javier Doria, un ingeniero e investigador artífice de varios inventos —entre ellos alguno curioso como una cabeza de palo de golf perfeccionada con la que en 1999 se batió un récord Guiness de distancia de golpeo— que comenzó a investigar el diseño de turbinas para solucionar un salto de agua, y a partir de ahí generó el prototipo.

Su hijo Íñigo, economista, decidió sacar adelante el proyecto junto al ingeniero eléctrico Óscar Villanueva y recientemente han incorporado a otro ingeniero, Rafael Urrutia. Su principal reto es obtener financiación, algo para lo que no ayuda ni el sector ni la historia de emprendimiento paternofilial.

“Estamos intentando cubrir una ronda de 500.000 euros, pero en Europa es más difícil que en Estados Unidos. Aquí te piden métricas como si fueras una empresa de software y es más complicado vender la empresa cuando trabajas en ella padre e hijo. En Estados Unidos se mira mejor eso, aquí parece que es un proyecto heredado”, se lamenta Íñigo Doria.

Con los primeros equipos de río en camino a sus destinos y la reactivación pospandemia, Arrecife Systems, seleccionada como una de las 20 startups más interesantes del sector de la energía por recomendación de la inversora Almudena Trigo, aspira a obtener en los próximos 8 meses esa financiación que le permita llevar sus equipos al mar, imitando a los arrecifes para generar energía.

Miguel Ángel Moreno

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