Estos veinteañeros han creado Enzo Ventures, un microfondo de inversión español para impulsar a las startups tecnológicas lideradas por la generación Z

Los barceloneses Iván Fernández, Markus Törstedt y Edgar Vicente son los jóvenes veinteañeros cofundadores del microfondo de capital riesgo Enzo Ventures, con sede en Madrid y que quiere convertirse en uno de los referentes de Europa.

Sus características diferenciales pasan por invertir en startups en fase pre-seed o seed, lideradas por jóvenes menores de 30 años y que tengan un importante componente tecnológico.

Pero no nos cerramos a nada”, precisa Vicente, que a sus 24 años fue uno de los primeros empleados de Glovo, en el departamento de operaciones, y ya puede presumir de haber fundado y vendido una startup: DiHola, un proyecto creado junto a Fernández que servía para intercambiar datos de contacto en contextos de networking solo con chocar el teléfono móvil.

Ambos estudiaron Administración de Empresas en la Universidad de Barcelona aunque pronto emigraron a Londres y París, respectivamente, para continuar con sus carreras y comenzar a meter la cabeza en el ecosistema startup y en los fondos de inversión de capital riesgo.



“Nos preguntamos por qué no fundábamos un fondo de capital riesgo diferente, que rompiese con lo estandarizado y se venda como algo diferente. Entonces nos decantamos por startups en etapas pre-seed y seed y con un carácter internacional. Somos una empresa española, pero con vocación europea e internacional”, asegura.

Es entonces cuando apareció ProFounders Capital, un fondo de inversión británico. “Les expliqué lo que estaba ideando y en 2 reuniones se enamoraron y decidieron participar. Son nuestro inversor principal y junto a ellos constituimos el primer partnership intrafondo en España”, asevera.

ProFounders tiene un capital de unos 70 millones, mientras que Enzo Ventures gestiona 1,5 millones de euros, de los que la mayor parte ha corrido a cargo del británico y aproximadamente un 5% por parte de los 3 cofundadores de Enzo.

“Es algo que se estilaba en Estados Unidos, porque hay beneficio mutuo: el grande tiene acceso a oportunidades inversión preferentes y Enzo se beneficia del capital y la experiencia del fondo grande”, indica Vicente.

Las operaciones que gestiona Enzo en primera ronda van de los 10.000 a los 50.000 euros. “Ahora mismo tenemos 8 invertidas, la mitad españolas y la mitad internacionales. Pronto quieren sumar 25 ó 30 inversiones, explica Vicente, quien añade que tanto Fernández como él han ejercido de business angels en Glovo y Badi antes de lanzarse a fundar Enzo.

La estructura de Enzo viene apoyada por una red de operating partners, “emprendedores jóvenes, de menos de 30 años, de diferentes países europeos”.

“Tienen un pequeño importe variable del fondo y si va bien ganan dinero. Nos pasan cosas chulas de cada país y a la vez ayudan a las empresas en base a sus requerimientos porque por su experiencia ya saben lo que es operar una empresa”, apunta en una conversación telefónica.

Este componente de juventud, ligado a la generación Z lleva a Vicente a asegurar que son “los gestores de fondo más jóvenes de España y los segundos de Europa”.

Actualmente, Enzo desarrolla las inversiones de 8 startups junto con ProFounders.

Se trata de Balio, que pretende ser una red social para la generación Z centrada en las finanzas personales; Honest, un servicio de atención al cliente automatizado; Gorodata: empresa portuguesa que facilita las ventas b2b mediante un algoritmo; Bildia, dirigida a pequeñas constructoras y centrada en el provisionamiento y la gestión de proyectos o Uhubs, con sede en Londres, que ofrece un software de formación en Sales Development Representative (SDR) para plataformas b2b.

Completan su porfolio Taste It, que lleva la comida desde el productor a la mesa del cliente final; Boopos, creada por parte del ex equipo directivo de Cabify, centrada en el comercio electrónico, el saas (software como servicio) y “cualquier proceso que necesite una empresa”. El catálogo lo cierra una última startup “que está a punto de firmar”.

De momento son un fondo pequeño, pero según Edgar Vicente, han “recibido interés orgánico de family offices, y otros inversores”, lo que ha conducido a que hayan adelantado sus objetivos a 2 años vista a los próximos meses.

El objetivo principal pasa por la creación de otro fondo más grande, “de 30 ó 50 millones de euros”, pero con una cultura y filosofía similar: “Startups de cualquier sector, aunque con un componente tecnológico interesante”.

La idea pasa por unos primeros tickets de 200.000 a 500.000 euros, con posibilidad de aumentar hasta los 3 millones por compañía.

“Estamos manos a la obra, va a ir relativamente rápido, pero todavía está todo por cerrarse”, zanja Vicente.

Daniel Martín

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