Las 6 señas de identidad de quienes se atreven a ser líderes (y rebeldes) con causa

El COVID-19 ha irrumpido como un elefante en una cacharrería en nuestras vidas, a las que ha abocado a un inesperado giro de guion.

La pandemia nos ha hecho ver las cosas con ojos distintos y cosas que otrora contemplábamos siempre desde idéntico punto de vista las observamos ahora con otros ojos.

Fijemos, por ejemplo, la mirada en el liderazgo. Se supone que quienes lo ejercen deben ser duros como el pedernal, pero en los tiempos que corren la dureza de los líderes pasa a un segundo plano para poner el acento en valores como la autenticidad, el coraje y la compasión.

El coronavirus brinda a los líderes la posibilidad de dar una vuelta de tuerca a la manera en que trabajan y practican el liderazgo. Y una buena manera de reinventarse en tiempos de incertidumbre es el denominado liderazgo rebelde, aquel que se cuelga del brazo de la autorrealización, el bienestar y el impacto a largo plazo.

Líderes rebeldes no hay quizás demasiados (sus cifras son aún demasiado parvas) y sus hábitos (absolutamente deseables) son estos que disecciona a continuación Inc.:

1. Se comprometen a rebelarse por aquello verdaderamente importante

Liberamos nuestros superpoderes como líderes cuando nos rebelamos por aquello que somos (autenticidad), por lo que queremos (coraje) y por el impacto que deseamos tener en el mundo (propósito).

En realidad la autenticidad es la forma más genuina de rebelión y también la cualidad más poderosa que puede abrirse paso en las entrañas de un líder.

2. No hay éxito sin autorrealización

El éxito se mide a menudo por cosas completamente ajenas a nosotros mismos (títulos, premios, bienes, dinero), lo cual provoca que nos sintamos a menudo muertos por dentro.

Muchos creen erróneamente que el éxito y la autorrealización son mutuamente excluyentes, pero lo cierto es que no lo son y los líderes rebeldes no renuncian a autorrealizarse por arrojarse (a toda costa) en los brazos del éxito.



3. Conciben el ROI de manera radicalmente distinta

Un líder rebelde no concibe el ROI como una métrica que le da cuenta del retorno que ha llegado a sus manos en función de lo previamente invertido sino como una métrica que toma la medida al impacto de su negocio y a su capacidad para cambiar el mundo.

4. No se dejan en el tintero su propio bienestar

Los líderes rebeldes se contemplan a sí mismos y a las personas a su cargo como seres humanos y no como mera mano de obra y por eso colocan en un primerísimo plano el bienestar.

5. Disfrutan sin remordimientos de su tiempo libre

Los atletas profesionales son perfectamente conscientes de que tienen que descansar para rendir a pleno rendimiento. No así los atletas corporativos, para muchos de los cuales el tiempo libre es casi «pecado mortal».

Ni que decir tiene que para los líderes rebeldes las vacaciones no son en modo alguno opcionales, son necesarias para poder así dar lo mejor de sí mismos.

6. No portan el ajetreo inherente a su trabajo como una suerte de medalla honorífica

El ajetreo en su vertiente más impenitente es un fenomenal atajo para padecer el síndrome de «burnout», caer exhausto y en último término enfermar.

Los líderes rebeldes saben que tienen que echar el freno para empaparse de la creatividad y la innovación necesarias en el desempeño de su trabajo.

Vía: Marketing Directo

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