Las otras alternativas que tienen los autónomos para obtener financiación sin tener que acudir al ICO

Los trabajadores por cuenta propia siguen a día de hoy solicitando financiación para poder mantener sus negocios. Desde el estallido de la pandemia, cada vez son más los autónomos que se ven obligados a buscar distintas vías para conseguir financiación y seguir adelante. La crisis del Covid-19 ha afectado a la económica de prácticamente todos los sectores y, las medidas puestas en marcha por el Gobierno para paliar su situación, «no son suficientes. Indudablemente, la mayoría de los profesionales están abocados a solicitar algún tipo de fórmula financiera para sobrevivir», explicó el abogado jurídico Alberto Sierra, de la Editorial Jurídica Sepín.

Si bien el Ejecutivo puso en marcha los créditos del Instituto de Crédito Oficial (ICO), para que el colectivo pudiese conseguir liquidez a un interés bajo y con avales de hasta el 80%, hay autónomos que no han podido acceder a ellos. Los requisitos que determinó el Gobierno para la solicitud de estas línea son, en algún caso, «muy difíciles de cumplir». También existe otra razón para buscar fórmulas alternativas de financiación: sencillamente el profesional prefiere no endeudarse con un banco.

En cualquiera de estos contextos hay otras alternativas para obtener liquidez tanto a corto como a largo plazo.

Tres alternativas para conseguir liquidez a corto plazo

De esta forma, el trabajador autónomo puede obtener los recursos necesarios para hacer frente a algún problema de liquidez o emergencia que necesite solventar de forma rápida como son las facturas a proveedores

Factoring

Es un mecanismo sencillo que consiste en cobrar anticipadamente el importe de las deudas.  Esta alternativa de financiación de circulante a corto plazo se basa en la cesión de facturas emitidas o de créditos a una entidad financiera que se encarga de su cobro al deudor.

Las ventajas de esta fórmula para financiar circulante son reconocidas tanto por entidades como por clientes. Se adquiere liquidez inmediata, no supone endeudamiento, se externaliza toda la gestión del cobro y se ofrecen informes sobre los clientes. A cambio, hay que soportar ciertos costes financieros -por lo general, el 3% del préstamo-, al ceder el cobro a una entidad, aunque no son excesivos. Para los autónomos es una fórmula que les podría amparar frente a la morosidad, que ha incrementado desde el estallido de la pandemia. Desde la Asociación Española de Factoring, revelaron que esta técnica está empezando a ser cada vez más utilizada por el colectivo. “Mientras que hace tres años, los autónomos apenas hacían uso del factoring debido, principalmente, a la falta de conocimiento financiero, a día de hoy los datos se han incrementado y cada vez son más los trabajadores por cuenta propia y pymes que optan por esta medida”.

Tipos de factoring:

  1. Factoring sin recurso: cuando la entidad financiera es quien asume el riesgo de impago del deudor. Es la modalidad más extendida.
  2. Factoring con recurso: la empresa que contrata el factoring responderá del riesgo de insolvencia del deudor.
  3. Factoring con notificación: la entidad financiera notifica al deudor que ha cedido la factura. A partir de ese momento, este queda obligado a pagar a la entidad según los términos acordados.
  4. Factoring sin notificación: el deudor, al no tener constancia de la cesión de la factura, pagará a la empresa.
  5. Factoring de Agencia: con independencia de la modalidad que se elija de las anteriores, la empresa cedente puede ser nombrada agente de cobro por parte de la entidad. De esta forma, la propia empresa realiza el cobro de los créditos cedidos y está obligada a remitir a la entidad financiera los fondos que vaya recibiendo de sus deudores incluidos en el contrato de factoring.
  6. Factoring con/sin globalidad: en todos los tipos mencionados, el contrato puede requerir, en algunas ocasiones, que la empresa tenga que ceder a la entidad la globalidad de la facturación sobre uno, varios, o todos los deudores incluidos en la operación.

Pagaré

Un pagaré es un documento que contiene la obligación incondicional de pago de una factura. Se trata de un título contable que certifica la promesa de que, más adelante, se pagará una deuda, -de hecho, de ahí viene el nombre del documento: “debo y pagaré”-.

A través de este mecanismo, el autónomo puede dilatar el pago de una factura o cobrar una deuda a través del pagaré antes de la fecha de vencimiento establecida. Las entidades financieras pueden anticipar el importe total del pagaré, menos la comisión por el servicio, que puede ser variable. Para entender un pagaré como una fuente de financiación hay que poner el foco en el periodo de pago. Dado que éste tiene una fecha de vencimiento, el autónomo no va a poder contar con el dinero hasta que no llegue ese día. No obstante, si por cualquier motivo necesitase el dinero prometido por su cliente antes de tiempo, el propietario del pagaré podría acudir a una entidad financiera y cobrar la cantidad adeudada. A esto, se le denomina ‘descuento de pagarés’.

No obstante, si se retira el dinero antes de lo estipulado cambia la situación, el autónomo tiene que tener en cuenta varios factores antes de hacerlo:

  • No todas las personas pueden recurrir a esta fuente de financiación, ya que la entidad financiera examinará el caso para ver si el poseedor del pagaré puede avalar el pago. Para ello, estudiará tanto al autónomo como al cliente que le dejó a deber tal cantidad. Aunque siempre será más sencillo -dadas las circunstancias- que obtener una línea de crédito o un préstamo.
  • Es necesario crear una línea de descuento. El autónomo tendrá que acudir al banco y abrir una cuenta especial, destinada únicamente al cobro de estos descuentos de pagarés. Estás líneas tienen un máximo, es decir, no se puede liquidar más dinero del acordado en un primer momento con la entidad. Si, por ejemplo, se contrató una línea de 10.000 euros, el profesional no podrá adelantar pagarés por una cantidad superior. Aunque este límite se renueva cada año.
  • El descuento de pagarés conlleva unos costes. Es aquí donde esta fuente de financiación se encarece. El banco cobra una comisión por retirar el dinero antes de tiempo y, además, el autónomo se encarga de pagar el timbrado del pagaré. Es decir que, tanto el Estado como la entidad financiera se llevarán una parte de esta cantidad adeudada.  Según los expertos, en ocasiones, esta vía de financiación puede llegar a alcanzar el 20% entre intereses y comisiones. En otras palabras, a un autónomo que quiera acceder a un descuento de un pagaré de 10.000 euros, la operación puede llegar a costarle 2.000. Es decir, cobraría 8.000 euros de la factura o facturas.

Confirming

Éste es un servicio para pagar a los proveedores, que da la opción de cobrar de modo anticipado al contratarlo, sin aguardar a la fecha de vencimiento. La fuente de financiación adelantará el dinero de la factura a cambio de comisiones de gestión e intereses.

Así, el banco ofrece a los proveedores la posibilidad de cobrar sus facturas antes de la fecha de vencimiento, a cambio de unos intereses. Cuando la empresa recibe la factura de un proveedor, si es correcta, comunica la orden de pago a la entidad bancaria encargada de realizar el “confirming” indicando la fecha de cargo en su cuenta. El banco, comunica al proveedor la conformidad de la factura y la fecha de vencimiento y ofrece la posibilidad de anticiparle el pago, previo descuento de los costes financieros.

Alternativas de financiación a largo plazo

La financiación a largo plazo es un tipo de financiación en la que su cumplimiento se encuentra por encima de los cinco años, y su culminación se especifica en el contrato o convenio que se realice. Por lo general en estos métodos debe existir una garantía que permita realizar el trámite del préstamo requerido.



Préstamo

Se trata de una operación financiera por la cual una entidad ofrece al autónomo cierta cantidad de dinero a través de un contrato. Un préstamo puede devolverse en uno o varios pagos, por lo general, es mensual. Este recurso permite al autónomo financiar el desarrollo de proyectos o la compra de bienes.

En la devolución de un préstamo siempre se pagan intereses por todo el capital que se ha prestado, independientemente del que se haya utilizado. Al igual que en el crédito, dependiendo de la entidad existen distintos tipos de préstamos con sus correspondientes requisitos.

Línea de Crédito

Operación financiera en la que el acreedor realiza un préstamo por una determinada cantidad de dinero a otra persona, que es el deudor. Éste último se compromete a devolver la cantidad solicitada, añadiendo el coste por seguros, costes asociados e intereses, en un plazo determinado.

En un crédito se pagan intereses por el dinero que se ha utilizado, no por el total de dinero que el banco ha puesto a nuestra disposición. Tiene como ventaja diferir los pagos, planear los gastos, así como evitar llevar dinero en efectivo, para consolidar las transacciones en una única cantidad al mes. Ofrece protección en caso de clonación, extravío o robo. Es imprescindible tener en cuenta a la hora de pedir un crédito que existan distintos tipos –dependiendo de la entidad que otorgue el crédito- y que cada uno tenga unos requisitos específicos que el autónomo deberá cumplimentar para solicitarlo.

Crowfunding

La financiación participativa o crowdfunding ya ha conseguido hacerse un hueco y se ha consolidado en el mercado como una buena alternativa de financiación. El crowdfunding son personas que deciden invertir sus ahorros por Internet para que algo que les ha gustado consiga la financiación que necesita y se convierta en una realidad. Se trata de una forma de conseguir capital de forma eficiente y rápida, y sin tener que pasar por los métodos tradicionales de financiación.

Tipos de crowfunding:

  • Crowdfunding de recompensas: es el modelo más conocido y es una «pre-venta» del producto que se quiere lanzar. En él, un mecenas apoya con una determinada cantidad el proyecto, es decir, invierte en el negocio. Y, a cambio de su participación, siempre recibe algo, que normalmente suele ser el producto o servicio.
  • Crowdfunding de donaciones: es el modelo que utilizan las organizaciones sin ánimo de lucro o cuando se necesita recaudar dinero para una causa social. El mecanismo es el mismo que en el de una donación, la única diferencia es que internet es la base del proceso y se difunde por redes sociales. Las cuantías variarían en función de las personas donantes, de esta manera, pueden invertir desde un sólo euro hasta miles de euros en la causa.
  • Crowdfunding de inversión: este formato permite que un autónomo con un negocio validado ofrezca participaciones en su empresa a cambio de dinero. Viene a ser como una venta de acciones y permite al inversor, no sólo apostar por un proyecto que le gusta, sino obtener una rentabilidad en el futuro. Este tipo de crowdfunding tiene como consecuencia la democratización de la propiedad, ya que permite que los ciudadanos adquieran participaciones de una empresa.
  • Crowdfunding inmobiliario: permite a la gente invertir en el sector inmobiliario sin tener que realizar grandes inversiones, ya que la compra de los inmuebles se realiza de manera conjunta con otros usuarios.

ANDREA GONZÁLEZ

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