¿Liderazgo de equipos o líder de opinión? ¿Se puede ser los dos?

¿Qué es más importante en un rol directivo?

  • Impulsar un buen liderazgo de equipos en la organización
  • Ser un líder de opinión

Muchos querríais responder: “ Yo quiero tener los dos”.  Aquí es donde siempre me gusta aplicar la inteligencia práctica. No todos los profesionales disponen de los recursos necesarios para desempeñar ambas. Y lo que es más importante: no todos disponen del tiempo.

El recurso más escaso es el tiempo

  • Ser un líder de equipos requiere dedicar tiempo a tu gente para darles los recursos, confianza y motivación que necesitan, además de allanarles el  camino lo más que se pueda.
  • Ser un líder de opinión requiere dedicarle tiempo a ahondar en una especialidad hasta ser el mejor, y a continuación ser capaz de construir un mensaje para comunicárselo a los demás.

En mi experiencia como consultora de marca personal y gestión de carrera, he aconsejado a varios líderes con intenciones de apoyar a sus equipos y al mismo tiempo erigirse como referentes en lo suyo. De todos estos profesionales, los que han sido capaces de destacar al mismo nivel en ambos son fuera de serie, y muy, muy organizados.

Pero a veces, ser un líder de opinión es algo más que tener una opinión como líder, especialmente cuando se trata de convertirse en especialista en una materia. Se suele decir que el generalista es aquél que se dedica a la gestión y que el especialista el que domina un área concreta. Y no siempre son compatibles.

Un ejemplo real

El otro día me llamó F, un crack en IA (inteligencia artificial), doctor en la universidad y profesor que había dejado el ámbito público para crear su propia start-up con unos colegas. Durante 10 años, la empresa tuvo mucho éxito y consiguió muchos méritos. Sin embargo, finalmente tuvo que cerrar, como pasa con muchos proyectos cuando recorren su ciclo vital. Después de cerrar la start-up, F se mudó con su mujer a otra ciudad, ya que ella había sido contratada por una gran multinacional. Meses más tarde, él también encontró trabajo en otra corporación. Vivieron juntos una etapa más y tras unos años, decidieron volver a su ciudad de origen.

Pero aquí no acaba su historia. El dilema de F era el siguiente: quería volver montar algo por su cuenta, volver a ser un especialista en algo, publicar y al mismo tiempo ser asesor de terceros o encontrar trabajo de CEO (director general). A F le encanta liderar equipos, pero en ese momento tampoco descartaba la idea y el placer que le podían aportar hacer algo nuevo como asesorar proyectos externos y convertirse en referente en su campo.

¿Cuál fue mi reacción? Le reafirmé que se encontraba en una verdadera disyuntiva profesional y le ayudé a identificar por qué se sentía tan atraído por ambos liderazgos:

  • Liderar equipos: Le encantaba porque significa hacer crecer, hacer hacer, aplicar visión. Esto le aportaba la adrenalina de la creación.
  • Convertirse en líder de opinión: Le llamaba la atención porque al asesorar, descubres nuevos proyectos. Esto le hacía estar siempre abierto a lo nuevo, algo que muy pocos quieren perder en su carrera.

¿A alguien le suena qué síndrome le estaba haciendo idealizar una de las dos alternativas profesionales e impedirle priorizar? ¡Exacto! F sufría el llamado «Síndrome del explorador» del que hemos hablado tantas veces en este blog. Tenía miedo de elegir, de decantarse por una opción y perder oportunidades. Miedo de dejar de aprender, perderse, no ilusionarse o interesarse nunca más por temas nuevos.

¿Es que acaso F no podía hacer ambas cosas? En este caso era muy difícil, porque la competencia en el ámbito especialista era tan feroz que tendría que dedicar el cien por cien de su tiempo y aún así no podría asegurarse alcanzar esa meta. Aquello no fue el único motivo para elegir. F se dio cuenta de que lo que más le atraía era liderar equipos. Conseguir llevar un proyecto a la realidad, rodearse de gente, hacerlos crecer, darles alas. Y fue en esa dirección hacia donde decidió encaminar sus pasos y crear una marca personal basada en su talento: ser un buen gestor de personas. Una marca personal de líder de equipos, dejando a otros la labor de consultor y líder de opinión.

Tener objetivo y foco es imprescindible para poner el talento en acción y hacerlo brillar en su mejor ubicación. Por eso, como otras muchas historias de este blog, es un relato de éxito. Lo importante no fue la duda, sino la elección hacia el camino que le realizaba más y estaba alineado con su propósito de trascendencia.

Arancha Ruiz

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