Los autónomos con discapacidad reclaman más incentivos para favorecer el emprendimiento

Según las cifras más recientes proporcionadas por la Tesorería General de la Seguridad Social, el número de autónomos con discapacidad ha experimentado un aumento del 2,29% en el año 2023, alcanzando un total de 25.170 trabajadores por cuenta propia. Una tendencia que, si bien podría parecer positiva en términos globales, supone un crecimiento menor al que se registró en 2022, cuando la tasa de autónomos con discapacidad creció un 3%.

Un dato que ha llamado la atención del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) es que, del total de autónomos con discapacidad alcanzado a fecha de 31 de diciembre de 2023, solamente 9.328 fuesen mujeres por los 15.842 varones registrados. Esta diferencia por sexo es “excepcionalmente acusada” en detrimento de ellas, según esta plataforma de representación, defensa y acción de la ciudadanía española con discapacidad, lo que subraya “la necesidad de abordar las desigualdades de género en el ámbito laboral de manera urgente y efectiva”.

La cifra de personas con discapacidad que buscan su propio camino laboral podría crecer con más incentivos

“Siempre sería preferible que siguiese incrementándose con un ritmo creciente año a año”, afirmó Luis Alonso, Gerente del Cermi, “pero viene a demostrar que somos emprendedores, que nos estamos empoderando, que somos más valientes y nos lo estamos creyendo”. No obstante, y si las condiciones del mercado laboral siguen estables, la previsión de Alonso es que “la cifra de personas que buscan su propio camino para incorporarse al mundo laboral, atendiendo cada una a sus propias circunstancias especiales, siga creciendo”.

“Cualquier cifra que sume es buena”, opinó por su parte Fran Zuasti, CEO de Tododisca y Coordinador de Diversidad e Inclusión Social de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA). Pero lo cierto es que en un año que se ha caracterizado por la creación de empleo, parece una cifra un tanto escasa”.

Y es que, al decir de ambos expertos –no en vano, ellos mismos son autónomos con discapacidad– las políticas y medidas de apoyo o las bonificaciones existentes no resultan suficientes para abordar las desigualdades y desafíos que arrostran estos trabajadores. O dicho de otro modo, a pesar de este incremento en el número de personas con discapacidad inscritas en el registro, “persisten barreras significativas que limitan su participación plena en el mercado laboral”, sentencia Zuasti.

El hecho de que sus bonificaciones durante los dos primeros años sean de esos 80 euros, que pasan al 50% de la cuota durante los tres siguientes, y a partir del quinto sean las mismas que las de cualquier trabajador autónomo, “mientras que la empresa que contrata a un profesional con discapacidad obtiene beneficios durante toda la vida del contrato, hace que sea más atractivo trabajar como asalariado que buscarte un futuro por tu cuenta”, continuó el coordinador de ATA.

Los representantes de los autónomos con discapacidad juzgan necesario aplicar ayudas conforme a cada grado concreto

El hecho de que no se detalle la tipología concreta, en lo referente al grado concreto de discapacidad se refiere, a la hora de comunicar anualmente el número de altas de profesionales autónomos pertenecientes a este colectivo llama la atención del coordinador de ATA. “No se ha indagado en exceso sobre este pormenor, y sería muy interesante conocer, de esas 25.170 personas con discapacidad que trabajamos por nuestra cuenta, cuántas están en ese 33% que suponen una miopía alta, una hernia discal o padecer de ácido úrico en la sangre, a partir del cual ya existen ayudas. Y cuantas otras alcanzan el 65% o lo superan, como pasa con la ceguera total o la discapacidad de movilidad severa”.

Porque, al decir de estos expertos, veríamos que “los que más gravedad presentan están siendo precisamente los que más discriminación sufren. Que si tienes muchas dificultades para ver, escuchar o moverte, las tienes también para abrirte paso en el mundo laboral”, sentenció Alonso

Para Zuasti, garantizar la igualdad de condiciones y oportunidades para los autónomos con discapacidad precisa una triple actuación: la mencionada adaptación del espacio de trabajo, “de modo que, para encontrar facilidades de acceso y movilidad no tengamos que alquilar oficinas más modernas, que son también las más caras”, y la tarifa plana o cuota cero.

Por su parte, Alonso abogó por una mayor sensibilización y compromiso por parte de las autoridades y la sociedad en su conjunto para garantizar la plena inclusión y participación de los autónomos con discapacidad en el mercado laboral. “Más apoyo para poder ser aún más valientes”.

La adaptación de espacios de trabajo de los autónomos con discapacidad no es cara: precisa más lógica que dinero

Y es que, a pesar de los avances, los autónomos con discapacidad siguen enfrentando numerosas dificultades en el ámbito laboral. Y estas disparidades socavan la igualdad de oportunidades y obstaculizan el pleno desarrollo profesional y económico de este colectivo, según explicaron.

“Cuando hablamos de ayudas para la adaptación de espacios de trabajo la gente piensa en facturas casi hospitalarias”, argumentó el gerente del Cermi. “Y no se trata tanto de una cuestión de dinero, como de preguntarle a la persona qué necesita para trabajar igual que un compañero sin discapacidad. Porque la accesibilidad no es cara: requiere, eso sí, aplicar la lógica”.

La dificultad para cuantificar una media de gasto en este apartado la marca el que “cada persona con discapacidad somos un mundo aparte”, comentó Zuasti, quien se define como experto en hacer accesibles espacios, y productos inaccesibles. “Yo mismo preciso de un ratón para el ordenador que sólo puede ser Mac, porque no puedo pinzar con el dedo y necesito la sensibilidad que solo proporciona este dispositivo. De modo que mi equipo informático ya comienza siendo tres veces más caro”.

En cuanto al hecho concreto de que las mujeres sufran esta doble discriminación mencionada -suponen el 37% del total de autónomos con discapacidad, por un 63% de hombres-, ninguno de estos dos expertos sabe dar una explicación, salvo que no deja de ser el reflejo de la realidad habitual en el mundo laboral. “Pensemos en lo tremendamente complicado que lo tiene una mujer con discapacidad en el medio rural como para poder abrirse paso como autónoma sin un mínimo de ayudas que compensen sus dificultades”, reflexionó Luis Alonso. A lo que Zuasti añade las sobrecargas familiares que suelen acompañar a las mujeres. “Los autónomos dedicamos a la actividad profesional más tiempo que los trabajadores por cuenta ajena, y eso deja menos tiempo para la conciliación familiar”.

Jaime Rodríguez

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