¿Por qué sólo quedarte en el DAFO?, pasa a la acción con el CAME

Es habitual que los pequeños empresarios hagan un análisis DAFO para evaluar su situación actual y tomar decisiones estratégicas. Sin embargo, muchas empresas se quedan estancadas en este punto, sin dar el siguiente paso para convertir estas conclusiones en acciones concretas y efectivas.

Es aquí donde entra en juego el CAME, una metodología que permite transformar el análisis DAFO en un plan de acción concreto y enfocado en resultados.

Lo mismo eres de los que hizo el DAFO a la fuerza o porque todo el mundo tiene uno, pero si le quieres encontrar utilidad lo mejor es que subas de nivel y hagas un CAME a partir de él.

¿Por qué no quedarte solo en el DAFO?

Como decimos, si has llegado al DAFO es que quieres -y debes – planificar, por tanto, has seguido las pautas para hacerlo, hecho un análisis interno y externo de un negocio, identificado en una matriz las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades.

Este es el primer paso para comprender la situación en la que se encuentra la empresa, pero este DAFO solo proporciona información de diagnóstico pero no ofrece soluciones o estrategias específicas para abordar los problemas detectados, por lo que un DAFO sin un CAME es un trabajo de planificación acabado.

Concepto DAFO vs CAME

No se trata de elegir, porque los análisis DAFO y CAME están estrechamente vinculados entre sí.

El DAFO marca el inicio del proceso de análisis empresarial y la observación,  y el CAME se refiere a las acciones y decisiones que debemos llevar a cabo en el futuro para lograr los objetivos de la empresa.

¿Qué es un CAME?

El CAME es una extensión lógica del DAFO que se enfoca en la acción. Normalmente, es una herramienta menos conocida, pero es más práctica y aplicable a la realidad de la empresa, ya que marca claramente la líneas de actuación para la toma de decisiones y la planificación estratégica.

El CAME trata de:

  • Corregir (C) las Debilidades (D) implementando acciones que mejoren las deficiencias internas detectadas en la empresa, lo que supone diseñar estrategias de reorientación.
  • Afrontar (A)  las Amenazas (A) externas, de forma que consiga minimizar los impactos negativos, dando lugar a una estrategia de supervivencia.
  • Mantener (M) las Fortalezas (F) internas detectadas en el DAFO, intentando capitalizar los puntos fuertes de las empresa y conseguir que ventajas competitivas perduren en el tiempo, en lo que puede ser una estrategia defensiva.
  • Explotar (E) nuevas Oportunidades (O) para el crecimiento y expansión de la empresa, en lo que son las estrategias ofensivas.

Cómo hacer un CAME

En la práctica, para hacer un CAME y para que puedas plantear mejor las acciones, la mejor opción es hacer una matriz cruzada partiendo del DAFO.

Dicha matriz la puedes hacer con el siguiente planteamiento: pones en la parte exterior, en los encabezados de filas y columnas todas las Oportunidades, Amenazas, Fortalezas y Debilidades detectadas en el DAFO, y a partir de ahí cruzando cada una de ellas entre sí deben salirte las acciones específicas, quedando un cuadro como este:

Pongamos un ejemplo, si una oportunidad identificada en el DAFO es la demanda creciente de un mercado específico (O1) y tenemos una fortaleza de tener una marca reconocida y cierta reputación (F1); la forma de explotar podría ser una estrategia ofensiva basada en la creación de productos o servicios dirigidos a ese segmento de mercado (FO1).

Estrategias resultantes del CAME

Cada cuadrante de la matriz, da lugar a un tipo de estrategia distinta:

  • Estrategias ofensivas, cruzando Fortalezas y Oportunidades (FO), como pueda ser desarrollar nuevos productos o servicios que aprovechen las oportunidades del mercado, expandirse a nuevos mercados o segmentos de clientes o mejorar los procesos internos para obtener una ventaja competitiva.
  • Estrategias de supervivencia, cruzando debilidades y Oportunidades (DO), con actuaciones como, por ejemplo, diversificar las fuentes de ingresos para reducir la dependencia de un solo producto o mercado o realizar cambios organizativos para enfrentar los desafíos y mantener la viabilidad del negocio.
  • Estrategias de orientación, cruzando Debilidades y Amenazas (DA), como buscar alianzas estratégicas para adquirir capacidades o recursos, explorar nuevos nichos de mercado o segmentos de clientes o invertir en investigación y desarrollo para mantenerse a la vanguardia de las tendencias y necesidades del mercado.
  • Estrategias defensivas, cruzando Fortalezas y Amenazas (FA), para establecer una mejora continua de los productos o servicios existentes, intentar establecer barreras de entrada para competidores, como patentes o acuerdos de exclusividad o fortalecer las relaciones con clientes clave para mantener su lealtad y minimizar el riesgo de pérdida de negocios.

En cualquier caso, te invitamos a que no te quedes simplemente en crear un DAFO porque todo el mundo lo hace, sino que vayas más allá en la planificación estratégica e intentes construir un CAME para reflexionar y establecer las próximas acciones de tu negocio.

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