Cuando ninguna pareja te satisface

Si no consigues que los proyectos con tus parejas salgan adelante, quizás sea el momento de realizar un análisis. ¿No has conocido a alguien que sea compatible con tus proyectos personales? ¿Naciste en la época equivocada? ¿O, quizás, hay algo que te impide amar y aceptar al otro tal y como es?

Si ninguna pareja te satisface es posible que el problema no esté en esas personas con las que intentas y no logras tener una relación plena. Hay muchos factores que inciden para que esto suceda. La mayoría de las veces no se trata de nada grave, sino de situaciones que son perfectamente superables.

Lo primero que debes saber es que todo en la vida, incluyendo el amor romántico, implica algún grado de insatisfacción. Si ninguna pareja te satisface por completo, formas parte de la gran mayoría. La clave está en la expresión “por completo”, ya que esto rara vez aplica a una realidad humana.

Tampoco eres la única persona en desear que el mundo no fuera como es, sino más perfecto y menos ambiguo. Todos añoramos alguna vez esa realidad ideal en la que las piezas encajan y el equilibrio logra mantenerse para siempre. Sin embargo, es uno de tantos deseos imposibles que hay que revaluar. ¿Por qué ninguna pareja te satisface? Las siguientes son algunas de las razones por las que esto ocurre.

El pájaro quisiera ser nube; la nube, pájaro”.

-Rabindranath Tagore-

La idealización del amor

Si ninguna pareja te satisface, puede que tengas una idea del amor tan elevada que es muy complicado que alguien encaje en ella. Cuando se sobrevalora el amor romántico, se forjan expectativas demasiado grandes y ningún ser humano es capaz de responder a ellas de forma eficiente.

Toda relación de pareja, así como todo trabajo, toda familia, todo amigo, etc., deja vacíos, provoca situaciones incómodas y no siempre responde a lo que esperamos. Tú tampoco eres la pareja perfecta, aunque creas serlo.

En todo tipo de relación lo importante es que al hacer el balance prime lo positivo, ojalá con buena ventaja, y no que haya ausencia de negativos.



Insatisfacción crónica

La insatisfacción crónica es un rasgo muy extendido en el mundo actual. Se insta a querer más, a tener más, a ser más, antes que a valorar lo que se tiene, se es y se desea. Esto es positivo en la medida en que se convierte en un motor de crecimiento.

Sin embargo, esa insatisfacción con todo también puede convertirse en una fuerza que estanca, bloquea e impide avanzar. Nace de la inseguridad o de la falta de valoración de uno mismo, es decir, de autoestima. Sin darte cuenta, proyectas en el otro tu insatisfacción y por eso la conciencia de sus defectos impide que la relación avance.

Si tienes depresión, ninguna pareja te satisface

La depresión es un estado que tiene muchas caras. No siempre se presenta en su faceta típica de tristeza, desinterés y baja energía. Si ninguna pareja te satisface, es posible que se deba a que tu estado de ánimo no te permite apreciar lo positivo de los demás.

Una persona deprimida está bastante limitada para amar. Si se trata de una depresión encubierta, termina manifestándose como imposibilidad de sentir interés real no solo por otro ser humano, sino por casi todo.

También existe la “depresión sonriente”, en la que hay fuerte ambición, mucha energía, pero así mismo gran dificultad para disfrutar de la vida.

Una evolución que no se ha producido

Cuando ninguna pareja te satisface es posible que también, en el fondo, estés deseando dejar de crecer. Es común en los adolescentes que se sientan a la vez adultos autónomos y niños perdidos. Si no se completa y elabora esta fase de la vida, a veces retorna en forma de expectativas imposibles frente a la pareja.

Por ejemplo, se espera que la otra persona “se haga cargo” de uno. Que sea incondicional y ofrezca un amor desmedido, tal y como, posiblemente lo hizo la madre o el padre. Solo eso brindaría satisfacción real. Y como no se logra que el otro realice esa suerte de “adopción”, se termina concluyendo que no es la persona correcta. Lo mismo ocurre una y otra vez.

Presiones externas

Hay entornos que formulan demandas que nadie puede cumplir. Forjan modelos o ideales de pareja y presionan para que estos se materialicen. Sucede en especial con las familias, pero también puede ocurrir con un entorno laboral, una clase social, un grupo étnico, etc.

En esas condiciones, ninguna pareja te satisface porque no te permite cumplir con ese mandato extremo que te hacen desde fuera. No buscas en la pareja un compañero o compañera, sino un “perfil” que se adapte a los requerimientos establecidos.

Si ninguna pareja te satisface, es momento de hacer un alto, ponerte la mano en el corazón y preguntarte qué ocurre. Quizás te estás privando de experiencias muy valiosas, en función de fantasías irrealizables, o estás atrapado en una limitación personal de la que no eres consciente.

Edith Sánchez,

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