Los pensamientos automáticos en las relaciones de pareja

Los pensamientos inconscientes que tenemos durante una relación afectiva pueden mediar en la infelicidad o en el sufrimiento. Aquello que pensamos de manera automática y sin filtro alguno es a menudo el origen de la inseguridad constante…

“Soy feliz a su lado”, “¿estará pensando en mí o tendrá a otra persona en mente?”, “¿me querrá tanto como el primer día?”…  Los pensamientos automáticos en las relaciones de pareja pueden ser la alianza para crear un vínculo saludable y feliz o el sumidero del sufrimiento continuado. Muchas veces, ni tan siquiera somos conscientes del impacto de ese rumor mental continuado y persistente.

Como bien suele decirse, lo que piensas lo creas. Sin embargo, en estas situaciones, determinadas ideas, razonamientos automáticos y hasta ideas del todo irracionales intensifican un estado emocional concreto. Si en nuestro interior solo alimentamos la duda, lo que experimentaremos es miedo al abandono, temor a la traición y la angustia de no ser amados.

Este es un tema del que no se habla con frecuencia. Esos juicios y esas ideas que fluyen en nuestro universo mental durante una relación de pareja son más importantes de lo que creemos.

Tipos de pensamientos automáticos en las relaciones de pareja

¿Te has parado a analizar cuáles son tus pensamientos más comunes cuando estás con tu pareja? ¿Tienen el sabor de la confianza o de la duda? ¿Tienen quizá el rumor de la complicidad o el pinchazo del vacío, de que hay algo que falta? Lo más llamativo de estas situaciones es que, a veces, tenemos pensamientos que no sabemos expresar en voz alta.

Jordan Turner y James McNulty, dos psicólogos de la Universidad Estatal de Florida, realizaron un estudio sobre esto en el 2020. Algo que pudo evidenciarse en primer lugar es que, por término medio, buena parte de esos juicios y pensamientos automáticos en las relaciones de pareja son positivos. Es decir, es común que ese flujo mental esté impregnado de afecto, confianza y seguridad.

Ahora bien, los expertos dejaron claro un detalle con el que muchos estaremos de acuerdo. Esas ideaciones y pensamientos varían dependiendo de en qué punto esté la relación. Si llevamos varios años y han aparecido algunas diferencias y problemas, es común que nuestra mente albergue ideas de valencia menos positiva. Asimismo, este estudio demostró que hay determinadas situaciones en las que aparecen de manera automática ciertas actitudes e ideas y no otras.



Lo analizamos.

Tipos de pensamientos automáticos en las relaciones de pareja

“Debe estar enfadado conmigo otra vez”, “seguro que está pensando en lo del otro día”.  Muchas veces no somos plenamente conscientes de esas dinámicas mentales que nos determinan en nuestra cotidianidad. Sin embargo, es importante saber detectarlas para paliar su impacto negativo.

Estos son, por término medio, las tipologías que podemos encontrarnos:

  • Pensamientos automáticos de abstracción selectiva: son aquellos que ponen la atención solo en un detalle y al final, todo lo acaban contextualizando a ese aspecto. Por ejemplo, puede que hace unos días tuviéramos una discusión con nuestra pareja. Desde entonces, cada gesto, cada palabra que el otro diga lo atribuimos a ese desencuentro. “No me sonríe porque piensa aún en lo de ayer”, “no se despide con un beso porque aún está enfadado”.
  • La marca de la baja autoestima y las ideas irracionales. Hay otro factor ineludible que suele alimentar los pensamientos negativos automáticos. Las personas con bajo autoconcepto y una autoestima débil suelen sentir muchas dudas durante su relación: temen ser abandonados, no gustar a la otra persona, perder su afecto… Todo ello enciende los motores de la fábrica de la preocupación y de las ideas irracionales.
  • Las vivencias negativas acumuladas en el tiempo. Un hecho que pudieron evidenciar los autores de este estudio es que. a menudo, la pareja pasa por baches y desavenencias que no siempre se resuelven bien. Al final, esa evaluación emocional de valencia negativa surgida en hechos puntuales, acaba impregnándolo todo de manera general. Y lo hace a través de esos pensamientos negativos que alimentan el malestar de manera reiterada.

¿Qué podemos hacer en estas situaciones?

La rumiación mental nos aboca a una situación similar a quien se acaba hundiendo en unas arenas movedizas. A mayor intensidad en esa producción de pensamientos poco útiles, más atrapados nos sentimos. De ese modo, los pensamientos automáticos en las relaciones de pareja lo que hacen es lograr que tengamos menos control sobre nuestras emociones, alimentando estados de ansiedad y de distancia respecto a la persona amada.

Dejarnos guiar por ese tipo de rumiación mental es como vivir en piloto automático. No tenemos control sobre nosotros mismos. Si deseamos construir un vínculo afectivo feliz y enriquecedor, es esencial que pongamos atención a los pensamientos rumiantes. Ahora bien ¿de qué manera?

  • Debemos evitar esa tendencia automática a relacionar unas cosas con otras. También a realizar interpretaciones espontáneas. Si hay algo nos preocupa o nos inquieta sobre la relación, es mejor hablarlo con nuestra pareja antes de llegar a conclusiones propias.
  • Muchos de nuestros pensamientos automáticos tienen como base estados emocionales y psicológicos propios no afrontados o manejados. La baja autoestima, la inseguridad o el miedo al abandono son el combustible perfecto para esa ideación rumiativa.
  • Nuestro pensamiento está lleno de trampas, creencias irracionales y esquemas distorsionados. Hacer introspección y detectar muchos de esos nudos mentales que vetan la felicidad es otra estrategia.

Por último, solo cabe señalar algo importante. No es fácil lograr un control consciente sobre cada evento de nuestro universo mental. Algo así requiere tiempo. Enfoques clínicos como la terapia cognitivo-conductual son los mejores recursos en estos casos. No dudemos en solicitar ayuda experta si así lo necesitamos.

Este artículo ha sido escrito y verificado por Psicóloga Valeria Sabater

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