Mentalidad tranquila y positiva: 5 claves para lograrla

La mentalidad tranquila y positiva no siempre viene de serie, sino que casi siempre se debe cultivar. ¿Cómo? Hay algunas prácticas cotidianas que pueden ayudarte a lograrlo.

Alcanzar una mentalidad tranquila y positiva es una meta deseable. El punto es que esto requiere un esfuerzo que bien vale la pena hacer porque el resultado es inapreciable. Al final del día, esto se logra por la vía de los hábitos y, una vez estos se adquieren, todo es más sencillo.

Una mentalidad tranquila y positiva te permite tener mejor salud física y te ayuda a tomar decisiones más acertadas. También contribuye a que tus relaciones con los demás sean más saludables y enriquecedoras. Con toda certeza, hace que tengas mayor bienestar en todos los aspectos.

Una de las razones por las que no se logra una mentalidad tranquila y positiva es la falta de atención. A veces te dejas llevar por las emociones del momento y si las cosas se ponen difíciles, es posible que des lugar a una cadena de actitudes negativas. Para que esto no ocurra, toma nota de las siguientes sugerencias.

Cuando haces lo correcto, obtienes la sensación de paz y serenidad. Hazlo una y otra vez”.

-Roy T. Bennett-

1. Usar un sonido como alarma

Un truco muy eficaz para lograr una mentalidad tranquila y positiva es la de asociar ese estado con un sonido específico. Este debe ser agradable y lo ideal es que sea uno al que estés expuesto diariamente. Incluso puedes usar para ello el teléfono móvil.

La idea es que cada vez que escuches ese sonido recuerdes lo importante que es mantenerte sereno y en paz contigo mismo. Establece una relación en tu mente entre el sonido que has elegido y la expresión “paz interior”. Es una forma de despertar tu atención y enfocarla al propósito de tener mayor bienestar.



2. Un objeto como recordatorio de amabilidad

Esta es una práctica similar a la anterior, pero en este caso debes emplear un objeto como recordatorio. Lo aconsejable es que sea algo que te guste o te inspire y con lo cual tengas contacto frecuente. Por ejemplo, un reloj, una libreta de notas o algo por el estilo.

El objetivo es que cuando mires ese objeto traigas a tu mente la idea de ser amable con los demás. No hay mejor manera de alcanzar una mentalidad tranquila y positiva que construyendo la concordia a tu alrededor. Así que este recordatorio visual te advierte sobre la importancia de tener un gesto amable con quien esté cerca de ti.

3. Una hora del día para ser feliz

Es muy importante crear espacios para pensar en ti mismo, complacerte y disfrutar de lo que te gusta. Es necesario que lo hagas todos los días para que en realidad tenga un efecto notorio en tu vida. Podrías llamarla tu “hora feliz”.

Lo que debes hacer en ese lapso es algo que en verdad te agrade. No tiene que ser siempre lo mismo, pero sí debe corresponder a algo que te haga sentir muy bien. Durante al menos una hora, desconéctate de cualquier compromiso, apaga el teléfono y el ordenador y dedicarte solo a ti mismo.

4. El cuerpo como señal, una clave para la mentalidad tranquila y positiva

En este caso lo que debes hacer es elegir tres momentos del día para prestar atención a tu cuerpo. Puede ser al momento de levantarte, a medio día y en la noche, antes de acostarte. Lo único que debes hacer es observar en detalle tu postura, el gesto de tu rostro. Piensa también en cómo sientes cada parte de tu cuerpo.

La mentalidad tranquila y positiva comienza con la conciencia sobre el propio cuerpo. Presta mucha atención a la expresión de tu cara: habla mucho acerca de tu estado de ánimo. También es importante que te fijes en detalle en aquellos puntos en donde sientes tensión. Aprovecha para mejorar tu postura, con la espalda más recta, y sonríe un poco.

5. Una actividad de asociación

Como ves, todas estas sugerencias son ejercicios de asociación. El propósito es recordarte que estás en el mundo para vivir de una forma plena y satisfactoria. Sin embargo, aún falta un hábito más que puede ser de gran ayuda para ti: aprovecha alguna actividad diaria para meditar un poco.

Lo más indicado es dedicarnos a una actividad que no requiera una gran concentración. Por ejemplo, lavar los platos, organizar la ropa o algo similar. Mientras lo haces, practica una respiración profunda y concéntrate en la forma como el aire entra y llena tus pulmones. Luego, sigue el paso de ese mismo aire hacia afuera de tu cuerpo.

Estas pequeñas acciones tienen un impacto muy favorable para desarrollar una mentalidad tranquila y positiva. Lo adecuado es que las internalices y las conviertas en un hábito diario. Verás cómo tiene un resultado muy enriquecedor para tu vida.

Edith Sánchez

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