No ser atractivo también tiene ventajas

¿Alguna vez has tenido que luchar contra los complejos que van de la mano con no ser o sentirte atractivo? Pues aquí tienes ventajas de no serlo, para que veas que también existen.

No ser atractivo o no sentirse atractivo es una pesadilla para algunas personas. De hecho, la búsqueda de la belleza física está tan integrada en la cultura y el pensamiento colectivo que casi no reparamos de manera consciente en ello.

Además, distanciarnos de los cánones de belleza establecidos no es una maldición. De hecho, ser un caso anómalo parece contar al menos con tantas ventajas como inconvenientes, lo que pasa es que estas ventajas parecen estar más escondidas… En las siguientes líneas podrás conocer estudios que apoyan esta hipótesis.

Lo bueno y lo malo de la belleza física

Ser guapo parece ser de las mejores cosas que le pueden pasar a uno en la vida: la gente se detiene más a ayudarte, se consiguen oportunidades más fácilmente e incluso puede influir en la duración de una condena judicial. Sin embargo, aunque no se hable mucho de ello, también tiene desventajas:

  • No se interiorizan bien los elogios, ya que se percibe un interés oculto en ellos.
  • Debido a lo anterior, a menudo se encuentran inseguridades y baja autoestima en personas atractivas.
  • Puesto que los cánones de belleza no son muy flexibles, la mayoría de las personas consideradas guapas se parecen físicamente, por lo que son más difíciles de recordar.
  • A la gente atractiva se les suele presuponer que solo tienen su belleza y ninguna virtud más, e incluso existe el prejuicio de que tienden a ser peores personas.
  • La belleza prototípica es efímera -puesto que la vejez no se considera atractiva-, así que las personas atractivas se ven presionadas a cultivar y mantener algo que saben que van a perder irremediablemente.

Como ves, el atractivo no siempre juega a favor de quien lo porta. Está bien no perderlo de vista, ya que luchar contra la presión que ejercen los medios de comunicación para imponer imágenes corporales muy poco comunes puede ser una carga en la vida de mucha gente, especialmente en aquellos con una autoestima más frágil.

No ser atractivo también tiene ventajas

Como cualquier aspecto de la vida, no ser atractivo también puede jugar a nuestro favor. Puede parecer difícil, ya que desde pequeños nos bombardean con imágenes y lemas que nos empujan a buscar la belleza física.

Los expertos que estudian el bienestar psicológico desde la psicología positiva han llegado a las conclusiones que puedes leer más adelante.

1. Se interiorizan mejor los elogios

Al contrario que a la gente atractiva, a los no considerados bellos los elogios les suenan más auténticos, libres de intenciones ocultas. Esto es de gran ayuda para integrar esos elogios en la autoimagen, por lo que la autoestima se mantiene más estable.

2. No existe tanta presión por mantenerse atractivo

Una vez se ha etiquetado a estas personas como no atractivas, la presión social por cuidar su imagen disminuye. De esta forma aumenta la capacidad para disfrutar en general, ya que pueden centrarse en las actividades y los momentos placenteros sin esa carga de imagen.

Esta ausencia de sensación de presión, además, favorece construir la autoestima alrededor de cualidades que sí pueden durar para siempre, como ser buena persona o inteligente.

Aunque no quiere decir que alguien atractivo no las cultive, sí se tiene más facilidad para ello cuando no se le exige a alguien que mantenga una imagen acorde a los cánones.



3. No ser atractivo ayuda a que te recuerden mejor

Antes se decía que la gente atractiva suele parecerse entre sí y se recuerda peor, ya que cumplen con criterios generalizados. Pues bien, con las personas no atractivas ocurre al contrario: su aspecto se recuerda mejor gracias al contraste con lo establecido.

De hecho, el estudio que investigó esto encontró resultados interesantes. Mostró a los sujetos caras prototípicamente atractivas y otras consideradas feas, y resultó en que las caras atractivas se recordaban mejor a corto plazo, pero al cabo de varios días eran las poco atractivas las que permanecían en el recuerdo.

4. No se intimida tanto a los demás

La gente atractiva tiende a resultar intimidante para los demás, de hecho, incluso suben los niveles de cortisol. Las personas atractivas parecen más inalcanzables, especialmente desde un punto de vista inseguro, como puede ser abordarlos para intentar seducirles.

Es tal el efecto que producen que incluso hay un término clínico para cuando esto que convierte en miedo: venustrafobia.

Por el contrario, no ser atractivo parece ir de la mano con ser más cercano y abordable. Esto también tiene que ver con un sesgo cognitivo que acompaña a la gente considerada fea, en el que se presupone que son mejores personas que los guapos.

¿Estás convencido de que no cumplir con los prototipos de belleza también puede favorecernos en determinados momentos?

Lejos de fomentar el victimismo de alguna de las dos partes, este artículo pretende reflejar la escala de grises que existe en la sociedad cuando se trata de ser guapo o no.

Cuando uno sale a la calle, resulta que millones de personas de enamoran de gente no atractiva y que los guapos también pueden ser infelices. Respetemos y normalicemos la apariencia física.

Sara González Juárez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *